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El Mazo y el Yunque
Raymundo García García

 

 

 


 

 

El Colegio de Puebla, eterno proyecto de arranque

 

Allá en los años ochenta a principio de la administración Jiménez Morales, con motivo de las reformas neoliberales que había impulsado el PRI desde el Congreso del la Unión en el capítulo económico de la Constitución; se abrió el camino para impulsar educación superior privada, o mejor dicho, educación superior fuera del control que ejercían las  tradicionales instituciones oficiales universitarias. Entonces se pensó en Puebla en la creación de una institución que bajo el amparo de la CNOP se impulsara una maestría en desarrollo regional, acompañada de otras maestrías si fuera necesario. La propuesta sonó rara, fuera de lugar, porque de haberse aceptado, hubiera impulsado la creación de un conjunto de instituciones de educación superior dentro de los partidos políticos. La institución que más criticó e inclusive se opuso a la medida fue la UAP a través de su rector. Sin embargo, el proyecto no cesó, por el contrario buscó otras alternativas y como estaban en boga la creación de Colegios como instituciones de educación superior en el interior del país, bajo el cobijo y prestigio de El Colegio de México, donde destacaban El Colegio de Michoacán, El Colegio de la Frontera, como los proyectos  más  destacados. Así se ideó la creación y lanzamiento del Colegio de Puebla AC.

 

De tal suerte que el citado Colegio de Puebla AC nació formalmente el 21 de diciembre de 1984, la asociación civil la integraron como socios: el Gobierno del Estado a través de la SEP y la Secretaría de Cultura, El Ayuntamiento de Puebla, el CECyT, El COLMEX. Y el objeto de la asociación sería la de realizar investigaciones académicas y programas de docencia a nivel universitario de posgrado y de especialización, esto es, no se impartirían licenciaturas solo especializaciones y maestrías y doctorados delimitado a las áreas ciencias sociales y humanidades. Objetivo que por supuesto no fue aceptado por la UAP en atención a que e n ese momento en el ICUAP y en particular en la escuela de Filosofía se impulsaba un ambicioso programa de maestría en ciencias sociales que había asesorado Eli De Gortari y que se sentía como una competencia desleal la aparición del Colegio de Puebla cuando en la universidad pública siempre la escasez de recursos obliga a demandas de incremento de subsidio.

 

El patrimonio de al asociación COLPUE, se integra a decir de la escritura de formación, de las aportaciones en efectivo o en especie que hagan los asociados, los legados, donaciones, subsidios y cuotas de recuperación. Quedando en claro que el gobierno es un socio, simple y llanamente un socio actuando como particular y no como poder público, sin embargo esto lo entendió el gobierno jimenezmoralista, pero no el siguiente gobierno estatal del piñaolayismo, que miró a la asociación como un espacio de poder y se la encargó a alguien neófito en la materia de investigación y educación de posgrado obligando que el COLMEX simplemente se retirara del proyecto. Con el correr del tiempo en ciertos momentos el objeto de la asociación se ha cumplido, como sucedió en la primera etapa, con estrecha colaboración entre EL COLMEX y el COLPUE pero ha tenido otros muy difíciles por su politización desde el poder ejecutivo.

 

El año de 2005, al inicio del presente sexenio la comunidad del COLPUE sufrió una de las peores envestidas desde el poder. Suspensión de salarios, presión psicológica ante un futuro incierto, falta de entrega de recursos financieros que llevaron al ahogo total y como consecuencia a liquidar a la mayoría de docentes y administrativos y a deponer al presidente de la AC, colapsando todo proyecto académico. De dos investigadores que conocí,  uno quizá por pertenecer al SNI emigró a la UDLA, otro se ha especializado en asuntos de inteligencia y seguridad para América Latina, y presta sus servicios al poder público estatal, mientras en el ORFISE se libra una bizarra represión en contra de quien fuera presidente del organismo en ese 2005. Lo que llama la atención es que de nueva cuenta saltan a la vista algunos temas. Primero.- Que el estado de derecho y el principio de legalidad  se ejerce a modo, porque el COLPUE AC, no es órgano de Estado, por lo mismo no es entidad pública. Segundo.- Que se utiliza al ORFISE, como siempre como palo para golpear y sin el menor recato, ni cuidado a la ley, se busca castigar por el simple placer de hacerlo, y en este sentido el ex-presidente del COLPUE, es otra de sus víctimas de lo cual en otra entrega se ahondará

 

 

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