Sin definición, el PRI inicia cuarta etapa
El Partido Revolucionario Institucional inició su cuarta etapa a sus 78 años de edad.
Una cuarta etapa que está caracterizada por la indefinición ideológica: el PRI salió de su segunda Asamblea Nacional Extraordinaria, sin ser de derecha, sin ser de izquierda, sin ser de centro, sin ser de centro-izquierda, sin ser de centro-derecha. Hizo bien: la geometría política siempre es engañosa, pero hubiera estado bien que el PRI reafirmara los principios ideológicos que le dieron origen, su compromiso irrenunciable con los campesinos, con los obreros y con las clases medias populares. Hubiera estado bien, que se definiera como lo que fue en sus principios, un partido comprometido con la justicia social, con la educación popular, laica y gratuita; con la salud pública para todos los mexicanos por igual. Un partido en lucha por el reparto equitativo de la riqueza, comprometido con la gente y no con el mercado; un partido que se ubique en el plano internacional, entre las naciones independientes y soberanas, que respetan a todas las demás, tengan el tipo de gobierno que tengan; un partido que defiende el patrimonio nacional como el petróleo y la electricidad; un partido respetuoso de todos los pueblos y gobiernos del mundo, que exige el mismo respeto para México.
Las tres etapas anteriores: 1929, la pacificación del país al institucionalizarse la Revolución; 1938, la profundización de la justicia social; 1946 la consolidación de la vía institucional civil. ¿Y la cuarta?.
Dijo Beatriz Paredes que ni populismo ni neoliberalismo existieron en la historia del PRI. ¿Qué fueron Echeverría y López Portillo? y ¿que representaron, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo? ¿Podrían llamar a esos ex presidentes revolucionarios mexicanos?.
La tragedia que está viviendo el PRI, es consecuencia de los gobiernos populistas que llevó al poder primero y luego, de los neoliberales que también llevó el PRI. Negarlo, es estar fuera de la realidad.
LA DESIDEOLOGIZACION PREVALECE
La situación por la que el PRI ha venido perdiendo espacios se debe a la desideoligización de su gente, al arribo de oportunistas que solo buscan el poder y el dinero.
Desde los tiempos de Echeverría, se dejó de impartir la Historia Patria en las escuelas, conjuntándose en una sola materia tres asignaturas: historia, civismo y geografía.
El Partido Revolucionario Institucional, dejó de lado la capacitación ideológica en los tiempos del neoliberalismo y los gobiernos lanzaron libros de texto de historia, suprimiendo pasajes importantes como la invasión noretamericana de 1847 y por la que perdimos gran parte de nuestro territorio y el episodio de la defensa del castillo de Chapultepec, por los Niños Héroes.
Fueron los generales del ejército los que se apersonaron con Carlos Salinas, para exigir la inclusión de ese importante pasaje de nuestra historia.
Los gobiernos neoliberales en su loco afán de que se firmara el Tratado de Libre Comercio, pretendían que esa parte de nuestra historia fuera olvidada, para halagar a los gringos.
Con Vicente Fox, se pretendió borrar nuestro pasado prehispánico, es decir, nada de culturas indias que no sirven para nada.
¿Porqué quieren que olvidemos el pasado de nuestra patria? ¿es parte de la globalización?.
NO SE DAN CUENTA DE LA REALIDAD
Los priístas modernos, parecen no querer darse cuenta de que todo eso contribuyó a que fueran perdiendo el poder.
Primero fueron presidencias municipales importantes, después algunas gubernaturas y acabaron por entregar la Presidencia de la República.
Aunque el PRI sigue siendo una fuerza política importante, parece como si los priístas la quisieran ver desaparecida: confrontan pleitos internos semejantes a los de los perredistas, por espacios de poder; no hay unidad ideológica; han sido invadidos por numerosos oportunistas; sus propios miembros chantajean a su partido y las cúpulas nacional y estatales, parecen no encontrar solución a esos problemas.
Ya hay un cambio de dirigencia nacional: Beatriz Paredes Rangel, es una persona ampliamente reconocida en su partido, le tienen confianza. Ojalá y pueda con el paquete.
La indefinición ideológica priísta es algo que tiene que resolverse cuanto antes. Tal vez sea en la asamblea nacional ordinaria de noviembre. Sin ideología precisa, nadie podrá confiar en ese partido.
La unidad es importante, lo mismo que la diciplina, pero la ideología lo es todavía más.
Los priístas reconocieron en la asamblea extraordinaria, su alejamiento de la gente y eso es lógico: llevando al poder a gobiernos neoliberales, forzosamente tienen que alejarse de la gente, que en el neoliberalismo pierde su empleo, se epobrece, la riqueza se concentra en unas cuantas manos y en fin, se producen crisis como la que estamos viviendo.
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