Vicente Fox, es el culpable
La locura que invade a los políticos para aspirar en forma prematura a posiciones de elección popular, tengan o no tengan posibilidades, tengan o no tengan capacidad, se debe al ex presidente de la república Vicente Fox Quesada, quien siendo un empleado de la transnacional refresquera Cocacola, se autodestapó como aspirante a la Presidencia de la República, cuatro años antes de que fuera a haber elecciones, y por desgracia le salió bien la jugada.
Desde entonces, cualquier hijo de vecino se siente con capacidad para aspirar a un puesto de elección, porque «si Fox lo logró, porqué no yo».
Y eso ha sido fatal para el país y para los partidos políticos. Ahora tenemos campañas políticas permanentes, pues acaba de iniciarse un gobierno municipal, estatal o federal y ya se inician los rumores de que el sucesor (hágame usted favor) será fulano o sutano.
Pero lo peor del caso es que los propios políticos propician esos rumores.
Acabamos de ver al ex secretario de gobernación federal y ahora senador, el panista Santiago Creel Miranda, destapar practicamente como pre candidatos a la gubernatura del estado, a los cuatro senadores panistas poblanos: Humberto Aguilar Coronado, Angel Alonso Díaz Caneja, Jorge Ocejo y Rafael Moreno Valle.
Si se hiciera una encuesta, el resultado sería catastrófico. Para empezar, casi ninguno es conocido por amplios sectores de ciudadanos y por lo mismo, pocos pueden opinar de su capacidad y de su conocimiento de los problemas de la entidad.
LOS PRIISTAS ANDAN EN LAS MISMAS
Cuando hablamos de la locura de los políticos, nos referimos a todos los que se dedican a esa actividad, sean del color que sean. Panistas, priístas, perredistas, convergentes, verdes, panalistas, petistas, etc.
Creen que «empezando a trabajar» desde el principio, tienen más chance de ganar y no se dan cuenta o no quieren darse cuenta, que lo único que logran es crear un ambiente de inseguridad política, de confrontación de grupos, que se traducen en falta de actividad en los renglones en los que debe haberla, pues muchos llegan a una administración, pensando en su próxima candidatura y todo pasa, ni realizan bien el trabajo que tienen encomendado, ni hacen un verdadero trabajo político, se meten en chismes, suscitan divisiones en el interior de su respectivo partido, desprestigian a ese partido, se desprestigian ellos y desprestigian a la política.
Los partidos en Puebla, carecen de infraestructura: el que tiene más es el PRI, pero no la ha renovado y tiene cuadros que han sido rebasados ya; el PAN gana municipios con candidatos de otros partidos y jamás de preocupa por organizarse y contar con militantes leales y bien capacitados; el PRD tiene desde siempre, sus graves problemas internos que lo han hecho retroceder en vez de avanzar, pese al fenómeno López Obrador.
Si la situación actual continúa, esto va a acabar muy mal: tenemos graves problemas económicos, hay desempleo masivo, sigue la sangría hacia los Estados Unidos pese a la barda; la delincuencia organizada no sede; la desorganizada aumenta; el campo sigue abandonado; la educación está por los suelos y la seguridad social también.
Ante este panorama aterrador, los partidos y los políticos, no tienen soluciones o si las tienen no las exponen. Todos van tras el poder, por el poder mismo y por el dinero. Esa es la percepción de los electores.
Aunque no confiamos mucho en las encuestas, siempre son interesantes porque dan una orientación y la que ayer publicó CAMBIO, debe hacer meditar a muchos de nuestros políticos en la poca confianza y el poco aprecio que se les tiene.
HOY ES LA ELECCION DE CONSEJEROS EN LA UAP
El Consejo Universitario, es la máxima autoridad de la Universidad Autónoma de Puebla. Está integrado por 178 consejeros, de los cuales 70 son maestros, 70 estudiantes, 35 son directores de otras tantas unidades académicas y 3 son representantes de trabajadores administrativos y de servicio.
De todos ellos, se eligen hoy 143, pues los directores de unidades académicas, son por propio derecho.
Había sido costumbre, que la elección de consejeros universitarios, cimbrara politicamente a nuestra máxima casa de estudios, pues en una elección de esta naturaleza se mezclaba casi siempre la ideología y la política partidista.
Desde hace varios años ya no es así por fortuna. Los consejeros son representantes de sus respectivas facultades o escuelas, cuya máxima preocupación es o debe ser el que la Universidad siga funcionando y mejorando como hasta ahora.
Los problemas ideológicos o políticos deben quedar fuera de esta contienda y por fortuna así lo ha entendido la mayoría de los universitarios.
Sin embargo, todavía hay grupos rezagados que creen que es el momento de actuar politicamente, porque carecen de una visión clara de lo que debe ser la universidad pública hoy día y piensan en las elecciones de consejeros como una trinchera ideológica que deben conquistar a toda costa.
Por fortuna los estudiantes y catedráticos que así piensan, cada día son menos. Ha habido por lo menos tres periodos largos de estabilidad dentro de la institución y eso ha permitido a la UAP, colocarse en los primeros lugares entre las instituciones públicas de educación superior. El rector Enrique Agüera, está viviendo los mejores momentos de su rectorado.
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