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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

artrueda@laquintacolumna.com.mx

 

 

 

 


 

 

El góber traicionero

 

Si los priístas en verdad quisieran empezar su trabajo de reconstrucción ante la sociedad mexicana en su Cuarta Asamblea Extraordinaria, la primera tarea sería voltear a ver a Mario Marín y exigirle su responsabilidad, primero por el desastre y segundo por la traición, cometidas contra su partido en los comicios federales del 2006. Aunque el góber precioso ha logrado borrar sus huellas, a nadie se le olvida que Marín contribuyó a que el tricolor descendiera a la tercera fuerza política nacional. No sólo hizo que en Puebla el tricolor perdiera 450 mil votos con su escándalo particular, sino que con la desactivación de su operación electoral, entregó 12 de dieciséis diputaciones al panismo y las dos senadurías de mayoría.

 

Marín es, en estricto sentido del término, un traidor a partido. Le dio el último empujón para hundirse en la elección presidencial a cambio de salvar su propia cabeza.

 

Las encuestas lo muestran muy claramente. Antes del 14 de febrero, el PRI tenía una mayoría cómoda que buscaba consolidar para darle un millón de votos a Roberto Madrazo. Después de febrero comenzó una caída sostenida que ya no se detendría. Su negativa a renunciar le costó al PRI 450 mil votos.

 

Roberto Madrazo, ante el daño nacional a su campaña, le pidió a Marín solicitar una licencia temporal. El precioso se negó, pero guardó el resentimiento en el fondo de su corazón, presto a vengarse. La coyuntura se la dio Humberto Aguilar Coronado, segundo en la fórmula panista, que buscaba cómo salvar su propia cabeza. A finales de junio, en plena recta final, El Tigre acercó al gobernador con el Yunque nacional y después, a Manuel Espino.

 

La reunión entre Marín y Espino, celebrada en la casa de Felipe Álvarez Lozano, produjo dos acuerdos.  El primero, electoral: el gobernador poblano se comprometía a desactivar la movilización tradicional y guardar los mapaches electorales en sus guaridas. El segundo, político: Espino se comprometía a que la Suprema Corte de Justicia exoneraría a Marín en septiembre.

 

Todos serían felices: Calderón llegaría a la presidencia; Madrazo se hundiría en el bote la basura de la historia; Marín regresaría a sus sueños de opio. Aunque eso significara traicionar a su compadrito Montero, a Melquíades, y a doce marinistas más. Valía la pena entregar el estado.

 

Es la historia de una traición que un grupo de priístas poblanos reclamarán hoy en la Asamblea Extraordinaria para exigir la expulsión de Mario Marín. Una carta, que hoy puede leer en Duelo de Espadas ha sido enviada a todos los medios nacionales de comunicación.

 

La traición, sin embargo, no llegó a buen puerto. Aunque el gobernador sacrificó y traicionó a su partido, los panistas yunquistas no le cumplieron y hoy sigue bajo el yugo de la  Suprema Corte.

Los priístas poblanos tienen un temor fundado: que Marín nuevamente los traicione en noviembre.

Y vaya que el góber traicionero es capaz de todo.

 

*** Trabajadores del Ayuntamiento contra las cuotas priístas. “Queremos expresar públicamente nuestro rechazo al pretendido “cobro de cuotas” partidistas, sobre todo que nunca hemos sido invitados a algún evento partidista. Jamás en este tiempo se nos ha hecho partícipes de la toma de decisiones al interior del PRI. Desconocemos los estatutos y/o normas que lo rigen, no sabemos con cuánto dinero se conduce este partido, no formamos parte de ninguna comisión, nadie nos ha informado para qué quieren una cuota y cuál será su destino. No existe ni el talento, ni la sensibilidad política de Humberto Vázquez Arroyo que nos haga sentir la confianza necesaria para podernos acercar a este Partido y formar parte de él, además de que desconocemos si hay reuniones, aunado a que ni siquiera nos han invitado a afiliarnos.

“Nos parece injusto, que se pretenda presionarnos, al decir que se harán públicos los nombres de funcionarios que se han negado a pagar cuotas, cuando ni siquiera se nos informó el destino de las mismas.

“No obstante lo anterior entendemos que al llegar a una administración municipal priísta, se nos quiera considerar como parte de ese partido, algo que considero totalmente injusto, porque se esta cuartando con ello totalmente nuestra libertad de pensamiento y de ideología.

 

“Sin embargo, queremos expresar que con el único fin de demostrar nuestra lealtad y disciplina al Dr. Doger,  que nos dio la oportunidad de colaborar con él y con la firme intención de no ser afectados en nuestra fuente de trabajo e ingreso, vamos a “cooperar con la cuota” que se nos está imponiendo, con la única condición de que se nos extienda el recibo debidamente requisitado por el partido, pero principalmente, que antes de exigir el pronto pago de esta imposición, se nos haga llegar por escrito a todos los que vamos a hacer esta aportación los recursos recaudados a la fecha, el destino que  tendrán nuestras cuotas, los bienes mubles e inmuebles con los que cuenta este partido actualmente, las declaraciones patrimoniales de quienes actualmente conducen este Instituto, pero principalmente que no se nos obligue a afilarnos al mismo; mucho menos ahora que sabemos que Mario Marín está sujeto a una Investigación Judicial por su participación en Hechos Delictivos.

 

“Finalmente, reiteramos nuestro agradecimiento y lealtad al Presidente Municipal de Puebla Dr. Enrique Doger Guerrero por la oportunidad que nos brindó al permitirnos colaborar en su administración y a su vez, queremos sugerirle humildemente que no permita ser rehén del Partido Revolucionario Institucional, pues debe recordar que si llegó a la Presidencia Municipal de Puebla fue gracias al voto que le brindó la Sociedad Civil en los momentos en que los priístas no confiaban en él”.

 

 

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