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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

artrueda@laquintacolumna.com.mx


 

 

El antagonismo improductivo

 

La cumbre Valentín Meneses-Enrique Doger parece dejar una sola conclusión: el priísmo poblano –es decir, su dirigencia marinista-  quiere que el alcalde se mantenga jugando de su lado, por lo menos hasta los comicios de noviembre. Su capital político personal y su obra de gobierno serán aprovechados para que el tricolor intente ganar los seis distritos de mayoría en la ciudad, aunque el final se pierda la presidencia municipal. Parece que por fin la racionalidad política terminó por imponerse en dos actores que amenazaban colapsar las expectativas de su propio partido.

 

En efecto. El antagonismo entre Enrique Doger y Mario Marín es altamente improductivo, ya que sólo perjudica al partido político en el que ambos militan y, se supone, desean mantenga la mayoría de las posiciones de poder en el estado. Improductivo también, porque entre ellos ejecutan una tarea de demolición que sus adversarios no han logrado, pero que buscan con ahínco, por lo que aplauden el pleito desde sus cuarteles.

 

Tómese por ejemplo el caso de la batalla por el control del Congreso del Estado. Mario Marín y Enrique Doger tiene una convergencia de intereses, ya que ambos les aprueban su cuenta pública la misma institución. Por tanto, los dos desean una mayoría priísta y a los dos perjudica el dominio panista

 

Si la política es una suma de intereses, el acuerdo político entre ambos actores debe sumar sus intereses comunes y delimitar sus responsabilidades. Sobre el gobernador recae la operación política en todo el estado: es él quien debe hacer todo para que la maquinaria priísta funcione y sea capaz de ganar en la mayoría de los 26 distritos electorales. Y en esa lógica no puede abandonar el porcentaje de votación que representan la capital y sus seis distritos, sobre todo por su incidencia en la asignación de diputados plurinominales.

 

La decisión de dinamitar al PRI capitalino y su alcalde era absurda. El impacto de la capital se extiende a la zona conurbada, y de seis distritos, en realidad hablamos de doce y hasta quince. Es prácticamente imposible ganar el estado sin tener una votación aceptable en la Angelópolis. Marín lo sabe porque vivió el mismo tipo de tensiones con Melquíades Morales cuando era presidente municipal. Tensiones que siempre culminaban en acuerdos, más por necesidad mutua que por cariño. Así es la política.

 

Doger, por ello, tiene más que un grano de arena para sumar en las elecciones de noviembre. Asó lo dicta la racionalidad política. Pero para sumar su parte se requería un compromiso claro de su partido hacia él y de él hacia su partido, como al final concluyó la cumbre.

 

Al panismo le encanta la idea de seducir al alcalde, y prometerle el oro y el moro a cambio de traicionar su partido. Quizá la oferta sea aprobar sus cuentas públicas cuando el Congreso del Estado tenga una mayoría albiazul, brindarle protección política y hasta buscarle una posición federal. Pero, ¿Quién garantiza todo eso a Doger? La historia reciente ha mostrado que el panismo es experto en incumplir tratos.

 

Marín lo sufrió en carne propia: desactivó su aparato de movilización en las elecciones federales, traicionó a su partido y sacrificó a muchos amigos. ¿Y al final para qué? Manuel Espino no cumplió su parte del acuerdo y la Suprema Corte no exoneró al gobernador, quien sufre todavía las cuitas de la investigación.

Dice el viejo refrán: cuando veas las barbas de tu vecino cortar….. ¿Por qué habrían de cumplirle a Doger? ¿A poco es más confiable el PAN que el mismo gobernador?

 

El descenso en la crispación no podría entenderse sin la eficiente intervención de Valentín Meneses, quien abonó a la paz en el momento justo. Y es que Valentín sabe que es el responsable histórico de lo que ocurra en noviembre. El gobernador sufrirá las consecuencias de perder la mayoría en el Congreso, pero su compadre será a quien los priístas poblanos juzgarán.

 

Por su fuera poco, Valentín sabe que su futuro –y todos sabemos a qué aspira- depende de su gestión como presidente estatal del PRI. Sólo un triunfo hará que el compadre se convierta en una baraja de la escasa mano con que cuenta el gobernador.

 

“*** Contra la tremenda PGJ. “Soy un elemento de la Policía Municipal. Les escribo para resaltar mi malestar y el de mis compañeros de la corporación por los hechos suscitados en días pasados, cuando elementos de la policía judicial detuvieron a un comandante del grupo Halcón de la policía municipal.

 

“No es justo que la Procuraduría de Justicia haya presentado en rueda de prensa a una persona inocente, además de que sabemos que esta no es la primera vez que sucede así con tal de captar la atención de los medios de comunicación.

 

“El compañero presentado ante las cámaras de televisión ya empezó a tener problemas con sus vecinos y a ser señalado por la gente, todo esto ocasionado por malos servidores públicos de la procuraduría como lo son la Procuradora, el director de la Policía Judicial –Hugo Isaac Arzóla-, los elementos de la misma y su jefe de prensa, al cual siempre le ha gustado el protagonismo.

 

“Aun la sociedad no se explica como el gobernador se ha rodeado de este tipo de gente, en lugar de que su gabinete lo ayude a limpiar su imagen por el caso Lydia Cacho lo hunden más, por eso ya no creemos en la gente del gobierno del estado ni en sus dependencias ya que todos estamos expuestos a que la policía judicial nos detenga aun sin haber cometido algún delito y lo peor de todo, que nos presenten ante las cámaras.

 

“Nosotros pensamos que Villeda ya se debería de ir a descansar, Arzóla debería de regresar a su escritorio y su jefe de prensa debería de regresar a ser reportero de un pasquín, y en su lugar debería de estar gente con experiencia. En la corporación hay gente que tiene años de ser policía judicial; ellos deberían de tomar las riendas de la dependencia, además de que no todos los elementos de la policía judicial son malos, hay unos que son bastante buenos, que hacen perfectamente su trabajo. Sólo se necesita que el gobernador eche un vistazo para darse cuenta de que hay gente muy valiosa”.

 

*** Contra mis propias pifias. Como lo señalaron inteligentes lectores, en Puebla todavía no hay reelección de legisladores. Así que la diputación de mayoría por el distrito de San Pedro Cholula, que Luis Maldonado pone como condición para que Convergencia se incorpore a la alianza contra el PAN, no sería para José Juan Hernández. El destino del Niño Naraja sería la candidatura a la alcaldía. La pifia es enteramente mía, y no de la fuente de información.

 

 

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