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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

artrueda@laquintacolumna.com.mx


 

 

¿Germán se va del PRI?

 

Germán Sierra Sánchez medita abandonar al tricolor. Militante destacado del partido, poseedor de un currículo envidiable, los últimos años ha enfrentado la cerrazón del priísmo. A nivel nacional su apuesta personal por adherirse al grupo de Enrique Jackson no le ha rendido frutos. El madracismo lo segregó, y por primera vez en dos décadas no pudo brincar de una posición a otra. A nivel estatal, después de perder por tercera vez consecutiva la candidatura del PRI al gobierno estatal, sus bonos han descendido. La cerrazón del marinismo y el agandalle de las posiciones para la burbuja no dibuja en el horizonte que Germán sea llamado para ocupar algún cargo en el gobierno o contienda en las elecciones de noviembre.

En suma, el PRI no ha buscado a Germán, por lo que Germán se platea ya no buscar al PRI. O por lo menos al PRI dominado por el marinismo.

 

Después de la derrota de Jackson ante Paredes, Germán comenzó a cavilar la idea y a comentársela a su círculo cercano. Tales pensamientos salieron a la luz pública en su colaboración semanal del diario digital Status bajo el título ¿Nuevos horizontes?

 

En esa colaboración, Germán Sierra envía varios mensajes crípticos para el grupo en el poder. Después de hacer un diagnóstico del partido en el que milita, concluye que las condiciones actuales del priísmo anuncian “una nueva diáspora en lo que queda del PRI…para explorar nuevos horizontes”.

 

Reproduzco algunos párrafos escritos por Germán:

 

“Hoy el PRI se ubica en el lugar que antaño ocupó el PAN bajo el eufemismo del partido bisagra, con el afán de generar la percepción que hoy es todavía de mayor relevancia su papel, al convertirse en el fiel de la balanza, o para ponerlo más terso: desempeñar el rol de un partido de oposición que al mismo tiempo colabora con el gobierno.


“Seis años después: en el 2006, los resultados fueron devastadores. Con un voto duro de 9 millones de ciudadanos, quedó claro que la posibilidad de recuperar el poder se esfumó por completo.


“No es lo mismo haber perdido por unos cuantos puntos y tener la expectativa real del regreso en la siguiente elección, como sucedió en el año 2000, que haber sido derrotado de forma amplia y contundente, haber descendido del segundo al tercer lugar y perder en todos los estados del país.


“Con mucha anticipación se vio que el clima de polarización política lo generaron los candidatos del PRD y del PAN, mientras que el candidato del PRI se limitó a cumplir con un rol estrictamente testimonial.


“¿Qué sigue para el PRI? Seguramente como lo decía al inicio de esta colaboración, desempeñar de la mejor manera el rol de facilitador de acuerdos con el partido en el poder, coadyuvar con el PAN a mantener la gobernabilidad en el país, y esperar pacientemente que en el futuro surja dentro del PRI un nuevo líder que nos invite, que nos motive, que nos proponga un proyecto de país y que nos cohesione a su alrededor.


”No obstante para llegar a esta meta, tal parece que no hay día ni hora, y en la voluntad de muchos priístas posiblemente ni ganas de trabajar, por intentar regresar a la competencia real por la Presidencia de la República.


“El PRI ha dejado de ser una fuerza política nacional, para pasar a convertirse en una opción política regional, que seguirá ganando gubernaturas y alcaldías, pero que por lo pronto ya no es capaz de ganar una elección presidencial.


“El PRI seguramente no desaparecerá, pero su potencial electoral se ha diluído apenas a un 22 por ciento de la votación nacional.


“Cada día que transcurre veo con mayor claridad el desencanto que en la clase política y en la militancia priísta, se ha asentado y que impacta necesariamente en el ánimo ciudadano en cada proceso electoral.
“En definitiva el PRI ya no es más el partido que un día fue.


”Hoy no tiene brújula, no tiene ideología, no tiene votos y sus militantes por lo pronto, quizá no tienen ni el interés de refundarlo, como ya se vio en la reciente Asamblea Nacional.


“Si en lo institucional no están dadas las condiciones para promover un cambio de los documentos básicos y de actitud al interior del partido, no está lejano el día en que pueda iniciar una nueva diáspora en lo que queda del PRI, para explorar nuevos horizontes...”

 

Fin de la cita.

 

Seguramente el marinismo desdeñará  el aviso de Germán, e incluso minimizará su capital político, afirmando que nada pierde el partido con la salida del ex senador.

 

Sinceramente, ¿alguien imagina al priísmo poblano sin la polémica presencia de Germán Sierra Sánchez? Yo no. Pero parece que el marinismo sí.

 

¿Ésa es la unidad qué buscan para ganar la elección de noviembre?

 

 

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