Rebelión en la granja
De los roces en privado pasaron a las muestras de división en público. Las desavenencias entre los pesos pesados del gabinetazo marinista ha partido al gobierno por la mitad. Frente a la hegemonía que por dos años mantuvo inalterable Javier López Zavala, hoy se alza un bloque de secretarios hartos del trato despótico que les dispensa el titular de Gobernación. La oposición al zavalismo encontró la conducción de Javier García Ramírez, quien acusa desde hace semanas los golpes –mediáticos y políticos- provenientes del primer piso de Casa Aguayo. Los bandos están definidos y el enfrentamiento es de pronóstico reservado.
De una lado, los asistentes a la comida convocada por García Ramírez en El Chimichurri, reportada por e-consulta. La procuradora Blanca Laura Villeda Martínez, el secretario de Seguridad Pública, Mario Ayón Ramírez; el de Finanzas, Gerardo Pérez Salazar; de Desarrollo Económico, Gerardo Fernández Sánchez; Javier García Ramírez; de Comunicación Social, Javier Sánchez Galicia; el coordinador de asesores del gobierno del estado, Lauro Sánchez; y el secretario particular del gobernador, Guillermo Deloya Cobián.
Todos y cada uno de ellos, de una forma u otra, han sido agraviados por López Zavala en el ejercicio omnímodo de su poder. A todos los ha grillado con el gobernador, aprovechando la confianza casi incondicional que éste le profesa. Y es que el secretario de Gobernación, educado políticamente en el complicado arte de abrir puertas, sólo conoce una concepción del poder: la patrimonialista.
Poseedor único de la voz del gobernador, ha llegado a suplantarla y usarla para sus propios intereses:
montar una estructura que le permite llegar a la gubernatura. Por eso, cuando Zavala da una orden, casi todos entienden que se trata de una instrucción de Marín. Pero no es así necesariamente. Así Zavala ha logrado imponer a sus allegados en los niveles de mando en todo el gobierno; ha impulsado posiciones políticas; autorizado la creación de plazas y la asignación de sueldos; bloqueado y desbloqueado programas y acciones gubernamentales; intentado conducir las relaciones con medios de comunicación; visitar todo el estado y designar delegados; bloquear presupuestos y privilegiar sus proyectos.
Zavala, en los dos años de gobierno, gozó de un poder desmesurado, pero al mismo tiempo sembró las tempestades que hoy empieza a sufrir. Su closet está lleno de cadáveres. Por cada nombramiento que ha impulsado, hay varios heridos. Por cada grilla, otros tantos más. Por cada triunfo, muchos enemigos. En suma, los agraviados del zavalismo suman una legión.
Es justo decir que también son muchos los beneficiarios del zavalismo. Entre los principales, Darío Carmona, Alejandro Armenta, Humberto Aguilar, Hernández y Genis Mario Mendoza, Lázaro Jiménez, Rómulo Arredondo. También una legión de anónimos que ha recibido el premio por aliarse con el titular de Gobernación.
Pero Zavala siempre quiere más. Una de sus posiciones más anheladas es la Dirección de Comunicación Social, por lo que constantemente ha bloqueado la operación mediática de Javier Sánchez Galicia. Alérgico al talento y la preparación académica, siente una envidia irresistible contra Guillermo Deloya, con quien perdió el manejo de la agenda del gobernador. Con la Procuradora los roces se han multiplicado: la consignación del operador mediático Óscar de la Vega por golpear a una reportera y la filtración de la tarjeta con la que Zavala designó al ministerio público corrupto han sido las respuestas de Villeda.
Con Gerardo Pérez Salazar los conflictos empezaron el año pasado, justo en la negociación salarial con el magisterio. Desde entonces el manejo de los dineros es conflictivo, al grado de que Zavala debe autorizar todas las plazas, honorarios y compensaciones a los funcionarios. Es evidente que la situación disgusta al Secretario de Finanzas y a David Villa Issa.
Los agravios de todos ellos ya existían, pero es Javier García Ramírez quien ha logrado articularlos para lograr un frente común que logre frenar el despotismo de Gobernación. García Ramírez responsabiliza a Zavala del proceso de responsabilidades que se inició contra su hermano en la secretaría de Seguridad Pública. También lo hace de la operación mediática en su contra y del linchamiento a Francisco Palomino, defenestrado del Soapap hace semanas.
García Ramírez no entiende por qué su tocayo se lanzó contra él, y por qué le sigue reiterando su amistad cada vez que se ven. Cansado de la hipocresía decidió lanzarse a la ofensiva y constituir un liderazgo alterno al interior del gabinete. Y vaya que tiene -$$$$$$- recursos para hacerlo.
Así, los cadáveres insepultos de Zavala ya amenazan con destronar al vicegobernador. Por supuesto, la administración pública será la que resiente el pleito.
¿Y el gobernador no pondrá paz?
*** Acuso recibo. Desde algún lugar del mundo Germán Sierra agradece los comentarios y no niega que analice abandonar al tricolor. Marinistas, tomen nota.
*** Puro machismo. En las reformas aprobadas ayer por el Congreso al final se impuso la inequidad de género. Los diputados –en oposición a la diputadas-, preocupados porque al tipificar el acoso sexual pondrían en riesgo a todos los hombres de la entidad, se negaron a darle pena privativa de la libertad al nuevo tipo penal. No fuera que, al terminar la legislatura, pudiera caerles el peso de la ley aprobada por ellos mismo.
Así que nuestros diputados no traicionaron su propia causa. Siéntanse tranquilos los machos poblanos para seguir tirándole la onda a las compañeras de trabajo.
*** Panismo retrógrada. Raymundo García, quien presume de tener muchas luces, se opuso a la despenalización de la difamación. A contracorriente de lo que sucede en el país, Raymundo impuso el criterio de que a los periodistas se les pueda seguir amenazando con cárcel. Lo único que modificaron es que sólo proceda por la difusión de hechos falsos.
Felicidades Raymundo, gran avance.
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