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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

artrueda@laquintacolumna.com.mx


 

 

El jaloneo por las candidaturas

 

El inicio formal del proceso electoral dará paso, regresando de la Semana Santa, a la etapa de precampañas al interior de los partidos políticos. Y si bien es cierto que la atención de la opinión pública se concentrará en las contiendas internas de la capital y las diputaciones, no son menos importantes las definiciones de candidaturas en el resto de los 216 municipios. La lógica de los partidos parece sencilla:

encontrar a los mejores hombres y mujeres que aseguren el triunfo y evitar las rupturas dolorosas. Pero las cosas no son tan sencillas, porque si bien la nominación de candidatos a alcaldes se ve con los ojos puestos en noviembre, también se hace con la mirada puesta en la sucesión de Mario Marín.

 

Me explico: quien conoce de operación electoral sabe perfectamente que los alcaldes electos en el 2007 se mantendrán en sus cargos cuando se definan las candidaturas a la gubernatura en el 2010 y serán parte del proceso electoral. Así que todos los aspirantes a suceder a Marín  -priístas y no priístas- desde hoy tratan de acomodar sus fichas y adelantarse en el juego. Los intereses de los grupos chocarán contra la lógica de la búsqueda del mejor candidato. Los aspirantes buscarán que sus incondicionales se conviertan en candidatos, aunque no tengan el mejor perfil.

 

Así que todo está perfilado para el jaloneo de las candidaturas.

 

Los panistas adelantados hace semanas que operan en el interior del estado para ayudar a posicionar a sus gallos. El caso más evidente es el de Rafael Moreno Valle, quien organiza giras a los municipios cada tercer día y traba relaciones con las estructuras panistas, a la vez que trata de convencer a priístas o ex priístas de ingresar al PAN para disputar las candidaturas. Aunque su éxito todavía es modesto, es innegable que para los panistas jóvenes se ha convertido en una figura carismática.

 

Otro que se mueve –sin mucho éxito- es Humberto Aguilar Coronado, que con la senaduría en sus manos ya se siente en la final y trata de empezar a construir una estructura. Su problema es que la mayor parte del tiempo la pasa en el Senado, operando temas de Santiago Creel, por lo que no tiene muchas oportunidades de ir al interior del estado.

 

Los posibles panistas que aspiran a la gubernatura y que al mismo tiempo quieren la alcaldía viven diferentes coyunturas. Paco Fraile no necesita esforzarse mucho al dominar la estructura del interior desde hace años; Ana Teresa Aranda sólo necesita reactivar sus viejos apoyos. Quién si tiene problemas es Antonio Sánchez Díaz de Rivera, quien lucha en dos frentes al mismo tiempo y deberá priorizar uno de ellos: o la alcaldía, o la gubernatura. La lógica indica la presidencia municipal y después a ver que pasa.

En el PRI las cosas lucen más complicadas.

 

Hasta hoy, las figuras en las que se centrará el enfrentamiento por definiar a los candidatos se dará entre Valentín Meneses y Javier López Zavala. Valentín tiene la obligación de buscar a candidatos ganadores y evitar las rupturas, pero Zavala querrá pavimentar su camino a la gubernatura desde noviembre de 2007, imponiendo a la estructura de delegados de Gobernación que trabajan para su proyecto desde hace dos años.

 

¿Cómo armonizar ambas lógicas?

 

Por si fuera poco, corre el rumor de que Roberto Marín, desde la secretaría de Organización, opera con su propia lógica y ha puesto a subasta varias nominaciones en municipios importantes.

 

Así, las cosas no se ven sencillas en ningún partido. Y conforme se acerquen los tiempos, los conflictos internos saldrán a la luz pública.

 

 

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