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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

artrueda@laquintacolumna.com.mx


 

 

Un Congreso sin mayoría

 

El estudio del CISO nos revela –¡por fin!- cuál es el estado real de la lucha entre panistas y priístas por obtener la mayoría en el Congreso del Estado. Según el centro dependiente de la Universidad Autónoma de Puebla, los veintiséis distritos electorales se repartirían exactamente –o casi- por la mitad: al PAN corresponderían 13 y al PRI otros tantos. Sin duda, se trata del escenario más realista de lo que ocurrirá en noviembre próximo: ningún partido obtendrá la tan ansiada mayoría, y al lado de dos grandes fracciones parlamentarias con 17 o 18 diputados cada una, existiría un grupo de 5 o 6 diputados de la chiquillada que al final se encargarían de decidir el destino de la administración marinista, la aprobación de presupuestos y de cuentas públicas. Total, nada para nadie.

 

Lo habíamos adelantado ayer: el mejor escenario para los tricolores era ganar 16 distritos y el peor, obtener el triunfo en sólo 10. El justo medio son 13, la realidad reflejada por el CISO a ocho meses de las elecciones y sin campañas de por medio. No hay otro entorno para los encuestadores oficiales.

 

Total, que las cosas no están tan mal para el PRI, según el CISO. Incluso en la capital, dónde se prevé una catástrofe, los demóscopos universitarios reflejan una ventaja pequeña del PAN, aunque ya se ve que sólo el distrito IV podría ser rescatado para los tricolores. El resto es azul azul.

 

¿Son buenas o malas las noticias que trae el CISO? Quizá buenas en el sentido de que el priísmo puede respirar con más tranquilidad: la tremenda paliza que sufrieron en las elecciones federales es probable que no se repita, y con el retroceso del PRD a sus porcentajes naturales -10 puntos- vuelven a recuperar a votantes tradicionales que en el 2006 les dieron la espalda.

 

El PRI, además, desde ya, tiene identificados sus focos rojos y sus fortalezas. En los primeros, por supuesto, se encuentra la capital –de antemano perdida- y algunos distritos de la zona conurbada como Texmelucan y Atlixco, así como zonas azules por tradición como Tehuacán. Moreno Valle ha hecho que los panistas tengan ventaja en Ciudad Serdán y Tlatlauquitepec, así como en Teziutlán y Zacatlán.

 

Las fortalezas priístas –lo sabemos todos- se da en las zonas más pobres, como en la Mixteca –Ajalpan, Tepexi, Acatzingo, Acatlán, Izúcar y Chiautla- y la  Sierra Norte –Huauchinango, Xicopetec y Zacapoaxtla-.

 

Las malas nuevas es que para la elección todavía falta mucho tiempo y habrá que ver las nominaciones de candidatos y las deserciones que puedan producirse en el bando priísta. La variable fundamental será la campaña negra que Acción Nacional emprenderá apropiándose del tema Cacho y las conversaciones de Kamel Nacif. Por ello al gobernador le urge que la Suprema Corte falle el asunto, para bien o para mal. ¿Se imagina todos los spots que el panismo producirá con la preciosa llamada?

 

El estudio del CISO también deberá ser tomado en cuenta por el panismo para no caer en la soberbia. Su ventaja en la capital puede que no sea tan amplia como se pensaba, y su penetración en la región de la Mixteca es verdaderamente desastrosa. El pleito interno entre sus aspirantes puede terminar siendo mortal y todavía deberán consolidar la ventaja en los distritos en qué la tienen.

 

Así que el PRI no están tan mal, y el PAN tampoco está tan bien. Al final ése es el escenario probable. Un Congreso sin mayoría.

 

 

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