La ambigüedad de Calderón
La primera gira de Felipe Calderón a Puebla causó escozor en la prensa nacional. La segunda, hasta hoy, parece ser ignorada. Y es que lo que un día causó novedad en el inicio del sexenio, la rutina del ejercicio del poder posteriormente hace ver natural. Hoy, son pocas las voces nacionales que reclaman la segunda gira presidencial. Prácticamente inexistentes. ¿Sin está presión, Calderón normalizará sus relaciones con el gobernador poblano? ¿Ya hay una pax pactada?
La primera gira, en los primeros días de enero, fue criticada con dedo flamígero por columnistas y comentaristas, quienes señalaron la incongruencia en el salto calderonista de candidato a presidente. La opinión pública nacional interpretó la visita como un espaldarazo presidencial, previo a la lectura del segundo informe de gobierno. . “Primero pidió su salida, y hoy se reúne con él”, dijeron. “¿No pudo escoger otro sitio?”, escribieron. Milenio nacional, incluso, le dio su nota de ocho.
Calderón decidió regresar nuevamente a la entidad, casi dos meses después, a pesar de las acres críticas.
Lo que podría ser una buena noticia para Marín, en la medida en la que la prensa nacional cesa de acosar al Presidente con su tema, se quedó en una sonrisa a medias por la actitud ambigua de Felipe Calderón, quien no acaba de dar ni su venia ni su sentencia respecto al gobernador poblano. Las relaciones entre el gobierno federal y el estatal, así como las inversiones que puedan hacer juntos, seguirán paralizadas en la medida que no se resuelva qué es lo que quiere Felipe Calderón con Mario Marín. He ahí el enigma.
Por todos lados Calderón lanza mensajes contradictorios. Hace unos meses, posterior a la conflictiva toma de protesta, un importante panista local se le acercó para pedirle línea sobre lo que iba a pasar en Puebla.
Viejo yunquista, sabe que el que obedece no se equivoca. Sin embargo, terminó en encuentro con las mismas dudas con las que llegó. “Hasta que resuelva la Corte, habrá línea. No puedo hacer nada sin sentencia de la Suprema”, le respondió el Presidente. El pastor de los panistas poblanos bajo la instrucción a sus correligionarios y beligerancia se desactivó.
Recién comenzado el año, en el periodo crítico del arranque sexenal, Calderón vino a Puebla. Aunque el trato fue seco, la visita se interpretó como espaldarazo, aunque al final el presidente dejó un mensaje críptico: “En política hay pocas cosas que valen más la pena que una palabra que se empeña”.
Luego vinieron los varapalos de los medios nacionales, y la acusación de encubrimiento presidencial que hizo Lydia Cacho en el primer aniversario del escándalo. Calderón se retrajo, y sólo en ocasión de sus 100 días de gobierno volvió a tocar el tema en una entrevista de Milenio nacional, en la que abrió la perspectiva para negociar con gobernadores conflictivos como Marín y Ulises Ruiz. ¿Un guiño?
Le decisión de venir a Puebla para inaugurar la nueva planta de Cementos Cruz Azul, sin duda, puede interpretarse como otro guiño o espaldarazo. Pero la felicidad marinista se congeló con el silenció con que respondió el Presidente a la petición de apoyos federales para proyectos como “La Célula” o el rescate de Valsequillo.
Ahí no hay vuelta que darle. Calderón no respondió ni por diplomacia o simple cortesía. Ni siquiera con las fórmulas retóricas gastadas: “claro gobernador, los poblanos saben que cuentan con el apoyo de su presidente”. Nada de nada. Sólo las bolas del desierto.
Así que la relación entre Calderón y Marín va del calor al frío; del guiño al desprecio; de la complicidad a la indiferencia. Y de nuevo a comenzar. Eso se llama ambigüedad.
¿Cuál será la suerte definitiva?
**** El mundo del Abogado. Mientras el maestro Pacheco Pulido compró la portada y el reportaje principal de la revista especializada El mundo del Abogado para promocionar los supuestos logros del Poder Judicial local, el estudio conjunto del ITAM, la consultora Moodys y el Asociación Mexicana de Bancos ubicaron a la entidad como una de las ocho peores en materia de justicia mercantil subrayando la dependencia de los jueces poblanos a las instrucciones del Ejecutivo.
¿Se equivocaron las tres instituciones?
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