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El After

Malusa Gómez / Manuel Frausto Urízar

afterbuap@hotmail.com


 

 

Hay que festejar

El trabajador de la construcción es, sin duda, un personaje distinguido. El “fierrero”, el carpintero, el albañil, todos tienen un sello particular y una serie de coincidencias que los hacen un gremio muy especial.


El llamado “fierrero” toma su actividad con la importancia que merece. Con varillas, tiene que ir tejiendo la base de la construcción.


El carpintero, pues lógicamente, trabaja con la madera. Se la pasa clavando gran parte del día, para que queden bien las estructuras.


Y ¿qué decir del albañil?


Es la única profesión que tiene unos huevos a su nombre: “Los huevos al albañil”.


Este personaje que, desde las construcciones, chifla y piropea a cuanta bella damisela camina por las calles, el que cada que habla se rasca la entrepierna, el que escupe cada tres segundos, es que es alburero, el que hace “san lunes”…


Soy muy sensible y perceptivo, o la descripción que acabo de dar puede quedar también para algunos funcionarios de gobierno, guaruras, futbolistas, choferes de transporte público, agentes de tránsito, reporteros, camarógrafos, jefes de redacción, conductores de Radio y Televisión, columnistas, entre muchos otros personajes.


Es decir, la felicitación por el día de la Santa Cruz, debe ser mucho más amplia.


Pero bueno, regresemos a esos personajes que en la mezcla, las varillas y los ladrillos, construyen las casas que habitamos, los centros comerciales que visitamos, los cines, teatros y universidades. Merecen y se ganan a lo largo del año, su festejo con cervezas y carnitas o lo que sea que ofrezca el “Inge” o el “Arqui”.

Pero bueno, como esta columna empieza a parecer un desplegado de “no a las guerras y seamos como hermanos”, daremos un giro, reiterando la felicitación y el reconocimiento para los trabajadores de la construcción.


Se acerca el 10 de mayo


Por estar tan cerca el día de las madres, usted, amable lector, tendrá que ir pensando en qué le va a reglar a su “jefecita”.


Empecemos por lo que no se debe hacer:


1.- No lleve a su progenitora a desayunar, comer o cenar en 10 de mayo. Es como el “Cici” en semana santa. La pobre festejada termina con los pies hinchados, con dolor de cadera y sudando como “gorda borracha” sólo en lo que espera que le den mesa en el lujoso pero atascado restaurante.


2.- No le regle ningún electrodoméstico, en un breve sondeo, las “jefas” están hasta la mismísima de recibir licuadoras, exprimidores y planchas.


3.- Nunca llegue con la Mamá y le diga: “yo regalo afecto, no lo compro” y le entregue una rosa medio marchita, que compró en la calle porque “se le olvidó” la fecha.
Lo que sí debe hacer:


1.- Dedíquese una tarde a preparar aunque sea una mula gelatina, pero hecha por usted, con lo que seguro agasajará a su Madre y le arrancará una sonrisa por lo inesperado del tema.


2.- Regálele (si quiere, no es que promueva el consumismo) una sesión de spa, que le den un masaje relajante con piedras calientes, un facial, o ya de últimas que se inyecte botox la “ñora” para que parezca “rarotonga”.


3.- Trátela bien todo el fregado año y no un mula día. ¿O acaso cree que es fácil aguantarlo?
Dados estos consejos, distinguido lector, me retiro con un sentido mensaje para las madrecitas… con tacones se ven más altas.


Y para los que tengan, pues ¡felicidades! afterbuap@hotmail.com

 

Manuel Frausto Urízar

 

 

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