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El After

Malusa Gómez / Manuel Frausto Urízar

afterbuap@hotmail.com


 


No cabe duda que Cancún en un lugar que tiene magia. Basta ver lo que fue después del huracán Wilma y lo que sucedido en lo que va del año.


Primero, visita distinguida de los diputados poblanos que disfrutaron de las hermosas playas y los placeres que brinda el caribe mexicano.


Después se anuncia que el llamado “equipo del Pueblo”, los Potros de Hierro del Atlante, cambiarán de casa y se irán a Cancún. A nadie le importa que los pocos atlantistas que asisten a verlos al Estadio Azteca, se queden sin su equipo. ¿Qué será de la “Porra Tito Tepito”? ¿Los llevará alguien a ver a sus “azulgranas”? ¿Será que los “tepiteños” que le van a los “Potros” tendrán cabida y serán bien vistos en Cancún?


Usted, futbolero lector, ¿se imagina la llegada de la porra del América cuando visiten al Atlante? ¿El turismo extranjero entenderá el “!vaamoos, vamos América, que esta tarde, tenemos que ganar!”?


Afortunadamente, (y espero que San Alejo nos cuide de esos males) el Puebla puede ser uno de los que visite Cancún para jugar contra el Atlante. Inmejorable pretexto para ir de visita a un “spring break”. Esperamos que nos toque contra el Atlante en esa época del año.


Pero para que este “aprieta teclas” pueda estar tranquilo, primero hay que conseguir el ascenso. Ahí les encargo muchachos del Puebla.


No es que me ponga muy sentimental, pero aún recuerdo aquél estadio Cuauhtémoc lleno, festejando las grandes acciones del Puebla campeón de la temporada 89-90.


Además, ¿no cree descendido lector que ya pagamos todos los pecados de tanta bestia que ha rodeado a la Franja? Ya tuvimos un Puebla sin estadio (cuando tuvo que ser un equipo nómada para poder seguir jugando, en esa etapa en que Emilio Maurer era un perseguido de Televisa). Ya tuvimos un Puebla con Franja naranja, ¡válgame Dios! Pepe Abed quiso dejar huella en la historia futbolera de la Angelópolis. Afortunadamente sus empresas no eran “moteaditas” o rosas con puntitos amarillos, porque nos hubieran tachado de ridículos y “puñales”.


Más tarde, la llegada de Don Raúl Cárdenas y sus yugoslavos; nada más aberrante. Lo mejor de su presencia era “Dragana”, su traductora. A más de uno le enseñó el idioma. Los transformadores de luz que hay en Cholula reportaban desperfectos cada que tiraba Pecovic, un cadenero de antro europeo, que estaba más “trabado” que el tránsito en la ciudad de México, pero que nunca supo que la pelotita, había que meterla en el rectangulito.


Cuando todo parecía mejorar, primer descenso. Ante Monterrey en el estadio Tecnológico, fue la primera amarga experiencia. Pero como en Puebla no paramos por billetes, Don Paco Bernat, tuvo a bien adquirir otro equipo. ¡Faltaba más!


¿Qué cuánto cuesta el “Curtidores”?


¿Qué si lo quieren en efectivo o en cheque?


“Pus” que nos traemos a “Curtidores”. Total, en León Guanajuato, la vida no vale nada.
Y… “pues” que lo descendemos.


El tema es que si Puebla logra el ascenso, estaré como precandidato con registro, sonriente y con esa mirada que dice: “pues soy así”.


Regresemos a Cancún.


No conformes con los diputados, con la boda de Paulina Rubio/“Colate” y con los del Atlante, también tienen a las aspirantes a Miss Universo en este centro turístico.


Imagine, playero lector, que hay bellas curvas certificadas, con medidas de calidad mundial, paseando en traje de baño por la blanca arena; mientras, usted lee esta columna.


Pero más allá de provocar que levante la mirada y crea que es un concurso de Miss Cuac, la idea era reflexionar sobre las bondades de la vida, en un lugar que ha pasado momentos difíciles, por cuestiones naturales.

 

Tengo la firme esperanza de que no tenga que pasar alguna desgracia en Puebla para aspirar a que el calendario Pirelli (este que saca a bellas modelos con escasos textiles y que es mundialmente famoso) se pueda realizar en Puebla y que la Franja pueda estar en la primera división nuevamente.

 

 

A la familia de Lenin Gómez Manzanares, un abrazo.
A Tuss y Jorge Cravioto, mi reconocimiento por el esfuerzo entregado para ayudar a un amigo.

 

Manuel Frausto Urízar

 

 

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