Recetas para perder una elección
El PRI-gobierno está empeñado en entregarle el poder al PAN. La estructura oficial está operando…pero a favor del yunquismo, como parece probarlo la serie de “errores, omisiones o excesos” que en los días recientes se han cometido en la estructura oficial y que – desde luego – merman la de por sí escasa confianza en el priísmo y en el sector oficial.
Veamos: primero fue el protagónico Humberto Vázquez Arroyo quien hizo públicas las pugnas al interior del PRI cuando acusó a funcionarios municipales reobstaculizar su labor y de montar una “estructura paralela”. También alentó las especulaciones sobre la inestabilidad en la dirigencia que preside al ausentarse del cargo durante varios días.
También en el PRI estatal hace aires. Parece que a alguien le interesa sembrar la inconformidad, el disgusto y la decepción entre los empleados de esa instancia partidaria, como lo demuestra el hecho de que – supuestamente- no se les ha pagado y se vieron forzados a enviar mensajes a columnas políticas, para que se les remunere.
Otro error político-administrativo fue la amenaza estatal de reducir el salario y la planta gubernamental. En pleno año electoral, nadie en su sano juicio y que realmente aspire a mantener el poder amagaría con reducir sueldos y despedir a los trabajadores de su mismo gobierno, porque esto generaría molestia no solamente en el propio burócrata, sino también en su familia.
En este sentido, es una falla que se haya decidido reducir el sueldo de los mandos medios y bajos de las dependencias estatales, sin tocar las jugosas remuneraciones de los secretarios, subsecretarios y directores, ya que eso implica falta de solidaridad y de sensibilidad al demostrar que el sacrificio presupuestal no incluye a las cabezas.
En el ayuntamiento capitalino también hubo una disminución salarial, que seguramente genera molestia e inconformidad a los afectados; pero, a diferencia del gobierno estatal, aquí el efecto negativo puede ser menor, porque la reducción sólo afectó al edil y a sus colaboradores más cercanos (secretarios y directores), sin dañar a los mandos medios o a las bases.
Los actos de represión contra vecinos de Coyomeapan y Xalmimilulco tampoco le generarán simpatías al PRI, por más que culpe al PAN y que, efectivamente, el blanquiazul esté atrás de ambos conflictos. Lo cierto es que el uso de la fuerza demuestra el fracaso de la política y, en ese sentido, falló la operación gubernamental.
Por más que los voceros gubernamentales de radio y TV traten de justificar la violencia oficial y satanicen a los vecinos inconformes, las imágenes y la percepción de que se incurrió en represión no beneficia en nada a un partido con una larga y oscura historia represora. Aunque las exigencias de los vecinos de Coyomeapan y Xalmimilulco no fueran legítimas, el gobierno tenía la obligación de atenderlas.
Tampoco tiene lógica política el hecho de que dos de los grupos más beneficiados económicamente por el actual gobierno sean el magisterio y la cúpula empresarial, ambas ligadas al PAN. Que Juan José Rodríguez Posada tenga acceso a los fondos del ISN debería preocupar al priísmo, porque será difícil que se abstenga de apoyar a su pariente, Antonio Sánchez Díaz de Rivera.
Darle centenas del millones de pesos extras al SNTE en un año electoral, cuando se sabe que su partido, el PANAL, es – simplemente - un apéndice del blanquiazul genera muchas dudas fundadas acerca de si realmente se pretende mantener el poder, porque permite prever que los panistas harán campaña…con el dinero del gobierno.
Es curioso que desde el sector oficial se cometan estos “errores”, cuando se abre la posibilidad de que el partido en el gobierno recupere posiciones y mantenga su hegemonía en la entidad, porque el PAN vive un proceso tortuoso de selección de candidatos y amaga con postular en la ciudad más importante de la entidad al personaje más impopular y cuestionado interna y externamente.
Incluso, no puede pasarse por alto el desaire que Felipe Calderón Hinojosa hizo a los poblanos durante el desfile del pasado 5 de mayo, debido a que su desprecio la parte cívica del evento generó una gran molestia entre muchos de los integrantes de los contingentes.
Este contexto deja claro que el PRI podría ganar la elección…si sus gobiernos y dirigentes lo quieren, suman esfuerzos, mantienen una verdadera unidad, postulan buenos candidatos, realizan una campaña efectiva y aplican la estrategia política adecuada.
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