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Freaks

Un clásico de lo grotesco
Zeus Munive

zeusmunive@yahoo.com.mx

 


 

 

Ramírez Acuña estuvo en Puebla
El secretario de Gobernación Federal, Francisco Javier Ramírez Acuña, se reunió en privado por más de dos horas en Casa Puebla con el gobernador Mario Marín Torres y el secretario de Gobernación, Javier López Zavala, el lunes pasado a las seis de la tarde.
Aunque el gobernador le presentó una agenda de temas con respecto al campo, desarrollo social e infraestructura, el tema real que se trató y se dará a conocer, en breve, es el blindaje de la entidad ante la guerra contra el narcotráfico en Veracruz.
La intención de la plática fue establecer una estrategia en conjunto para que una vez iniciada la lucha por parte del Ejército contra los narcos, Puebla no sea una de las entidades afectadas.
Además se plantea que en cada entidad se protejan y se blinde a los ciudadanos en caso de que arrecien los enfrentamientos entre el Gobierno federal y el crimen organizado.
En breve, el gobernador dará a conocer detalles de esta reunión.
Cada uno de los asistentes acompañó la charla con café y galletas. No se trató nada sobre el escándalo Lydia Cacho, según trascendió.
A decir de algunos, Ramírez Acuña —la cara rígida del sexenio calderonista— es un hombre de pocas palabras. No obstante, la reunión del lunes a decir de los asistentes fue muy positiva y no se le vio incómodo, al contrario, muy atento.
Pronto habrá noticias.

 

 

¿Falsificaciones o tráfico de influencias? 
El secretario de Gobernación, Javier López Zavala, rechaza que sea auténtica la carta publicada en la revista Contralínea en la que su secretario particular, José Luis Espinoza, envió a Aldo Enrique Cruz para pedirle trabajo y un salario de 60 mil pesos para su hermano Filiberto. Argumenta que la carta es del 23 de marzo de 2005 y Aldo Enrique llegó a la dirección de Ceresos en mayo de ese mismo año.
De ser cierta la versión del funcionario, la carta sería apócrifa.
No obstante, la rubrica de López Zavala sí es auténtica.
Lo interesante de este tema es que existe la intención de afectar la imagen de López Zavala porque el reportero Juan Pablo Proal nunca falsificó un documento.
Proal hizo su trabajo al saber que éste era un tema eminentemente periodístico y de ver un documento.
Documento mata carita.
Si a un reportero le llega un documento serio debe publicarlo porque es una obligación periodística.
Entonces ¿quién falsificó? ¿Para qué?
Ahora, el propio secretario reconoce una carta, de todas las publicadas en Contralínea, como suya y al mismo tiempo hay que recordar que hace unos meses la procuradora acusó al secretario de Gobernación de darle trabajo a un agente del ministerio público por sus recomendaciones.
¿Hasta dónde es válido que un funcionario como el secretario de Gobernación recomiende trabajos a quien se lo solicite?
¿Hasta dónde es lícito?
En el sexenio pasado esa función la tuvo un tiempo Víctor Manuel Giorgana, cuando era particular de Melquiades Morales, pues mandaba tarjetitas a los funcionarios del gabinete para que les dieran trabajo a sus recomendados.
Casi todos los funcionarios de primer nivel lo hacen.
Es claro que la posición de López Zavala no es para mandar una carta pidiendo chamba para su hermano, con un salario de 60 mil pesos, al contrario, no se arriesgaría a quemarse con un documento escrito, es más fácil que le hubiera pedido el favor directamente a Mario Ayón.
Por lo tanto sólo se puede asegurar que existe la intención de afectar al secretario de Gobernación, pero no por parte de Proal y Contralínea, pueslas firmas expuestas en las misivas sí son originales y el propio López Zavala reconoce que él ha recomendado a personas para que les den trabajo.
Es claro que aquí la investigación deberá irse por ¿quiénes son los enemigos del funcionario? ¿Hasta dónde están dispuestos a llegar?, si son capaces de falsificar documentos.
También es claro de que el apellido López Zavala pesa mucho en este sexenio y sólo por llamarse así le dieron un jugoso salario y un buen puesto.
Si se apellidara Rodríguez o Pérez, difícilmente tendría un buen puesto en este sexenio y un sueldo de envidia.
Habría que ver los cheques de Filiberto López Zavala y sus compensaciones.
Y hablando de estos menesteres, a este espacio llegó otra carta que es más chocolate que el propio Carlos V y en ésta también solicita trabajo. En este caso la firma es totalmente falsa, no como la presentada en la revista, donde sí es auténtica.

 

 

¿Ludovico limpio?
Ni de broma. Investiguen cómo les quitaba sus comisiones y viáticos a sus trabajadores en el Gobierno estatal en tiempos de Melquiades Morales y al inicio de la administración municipal.
Al ver a Ludovico recuerdo un viejo comercial de los años ochentas, del llamado rancho El girasol, que decía más o menos así: “Y si usted escucha un oinc, oinc es que acaba de cobrar”.
 

 

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