Historias del fuego amigo
Mario Montero Serrano es uno de los más interesados en que Javier López Zavala salga de la Secretaría de Gobernación.
Montero, ese gran perdedor de los comicios federales del año pasado, ha grillado al funcionario más cercano a Mario Marín para que salga, a como dé lugar, de la dependencia que se encarga de coordinar a las demás áreas de la administración estatal.
La meta de Montero aún es Gobernación.
A través de varias columnas periodísticas afines, ha mandado el mensaje de que él, y no otro, será próximo secretario de Gobernación borrando cualquier posibilidad de que Alejandro Armenta Mier quede en ese lugar, en caso de que el candidato a la alcaldía sea Javier López Zavala.
Si bien el secretario estuvo convaleciente hace unos días de salmonelosis que le inflamó el páncreas y le complicó su sistema digestivo, actualmente está listo para quedarse o irse a la contienda si Mario Marín así lo quiere.
Aunque López Zavala analiza todos los escenarios sobre qué es lo mejor para él, la última decisión la tomará Mario Marín, y de eso está consciente el propio funcionario.
En esa lógica, entonces, opera Mario Montero quien, ha como dé lugar, tratará de dañar la imagen del secretario de Gobernación.
Lo grave es que si Montero llega a Gobernación, Puebla se convertirá en un polvorín político. Sustentar esa afirmación es muy fácil, sólo hace falta ver cómo dejó al PRI cuando éste era el presidente estatal, y ver a cuánta gente dejó endeudada cuando fue el candidato al senado.
Montero generó muchos dolores de cabeza en el PRI y generó demasiadas divisiones internas. Juan Manuel Vega Rayet, cuando fue presidente estatal de ese partido, tuvo que apagar muchos fuegos y focos rojos. Posteriormente Valentín Meneses debió reconstruir varios amarres para enfrentar los comicios de noviembre próximo.
Muchos golpes bajos contra López Zavala vienen, dicen los propios priistas, de parte de Montero, y de eso ya tomaron nota quienes deben saberlo.
Si Zavala se va o no a la Presidencia Municipal de Puebla es la gran incógnita, pues aunque se sepa que él encabeza las encuestas, el gobernador Marín, quien deposita en él confianza, no lo arriesgará para perder.
En este juego Valentín Meneses hará todo lo que diga Marín, pues aparte de ser su mejor amigo es uno de sus pocos operadores reales. Y si Marín determina que sea Zavala, Valentín Meneses no dudará en echar toda la carne al asador. Sea lo que sea, lo grave es ver a Montero de regreso en la vida pública.
La guerra interna en AN (versión MMVII)
El PAN cometió un gravísimo error al bloquear el registro de Ana Teresa Aranda.
Si de por sí utilizarían a toda la militancia para humillarla el próximo primero de julio —fecha cuando se celebrará la asamblea para elegir al candidato a la alcaldía—, lo que hicieron fue dar a entender que Ana Teresa Aranda tiene muchas posibilidades para ganar la elección interna, y que le mandaron un mensaje para que se tranquilice y deje de buscar pleitos internos.
Es decir, la quieren pacificar a madrazos.
Existen formas para atacarla y se fueron por el camino más fácil y más burdo.
Incluso se puede decir que el más corriente.
La intención del Comité Municipal es humillarla, aunque los integrantes de esa dirigencia digan lo contrario, ya que jamás existió la intención de llamarla a cuentas desde hace varios meses para que solicitara la ciudadanía poblana al Congreso del Estado.
Los panistas sabían de antemano que “La Doña” aún no tiene ese papel, entonces, pudieron advertirle esa inconsistencia legal.
Nadie le dijo nada.
¿Por qué el PAN permitió que se registrara en 1998 como su candidata al Gobierno del estado, cuando carecía del documento que le otorga la calidad de poblana?
¿Por qué los panistas no dijeron nada?
Ellos fueron responsables de la ilegalidad en 1998, fecha en que se registró ante la extinta Comisión Estatal Electoral.
Tanto el PRI y los órganos electorales dirigidos por el Gobierno del estado también fueron culpables. Los panistas, se insiste, tienen un alto grado de responsabilidad por seguirle el juego y no exigirle a Ana Teresa que solicitara su ciudadanía.
El trillado dicho “tanto peca el que mata la vaca” se usa en este caso.
Por eso el PAN usó su fuerza de manera innecesaria en esta ocasión.
Si alguien sabe crecer en los conflictos es la propia Ana Teresa.
Si alguien sabe armar escándalos es ella.
El PAN demostró que quiere acabar con sus opositores en vez de usar el judo político, es decir, la fuerza del oponente a su favor sin utilizar ni siquiera los golpes.
No obstante, los panistas ya abrieron su juego.
Queda claro que buscarán apalear a Ana Teresa Aranda con un juego sucio en el ánimo de favorecer a Toño Sánchez.
Cabe decir que la estrategia de Ana Teresa por acusar del uso de la estructura panista a favor de Toño Sánchez no ha funcionado, aunque sus seguidores piensen distinto, pues a los panistas se les dice que hay línea y ellos hasta contentos se ponen.
No se nos olvide que los panistas actúan por línea.
En el PAN hay una democracia velada.
Todas las elecciones se ganan con línea.
O se nos olvida que en cada proceso interno se pasan papelitos de cómo se debe votar y por quién.
La democracia para los panistas es una palabra “bonita” que se usa cada que les conviene, lo demás son mamadas.
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