Todos Unidos contra Lydia Cacho
La estrategia mediática para denostar públicamente a Lydia Cacho Ribeiro, ¿a quién perjudica más?
¿A Lydia?, ¿al gobernador?
¿Qué tanto conviene sacar a la luz el tema que ya estaba siendo olvidado hasta por los críticos del sistema?
Mientras este tema no salía se le ganaba tiempo al tiempo.
¿Quién gana? ¿Quién pierde?
Resulta que cada que este escándalo se retoma, quien sale más afectado es Mario Marín.
Honestamente creo que a Lydia Cacho no le importa ni le incomoda que los medios provincianos la llamen loca.
Ni que la celebren.
Las cartas están echadas y las críticas que se utilicen contra la periodista aquí en Puebla sólo son para consumo interno, para nosotros, para el círculo rojo, pues a nivel nacional la lectura es otra.
Es decir, lo que se diga en Puebla sólo es de autoconsumo.
Ahora bien, los dictámenes presentados con antelación por la prensa ¿son completos?, o también tienen sus cortes y sus ediciones.
Es una pregunta, no se esponjen.
Finalmente, lo que se debe analizar de fondo es si se violentaron las garantías individuales de la periodista o no. Si la señora Cacho — por cierto, esta es una frase favorita de los periodistas poblanos— fumó un porro en su vida o era buscapleitos en la secundaria, es lo de menos. No es de interés público.
El tema en la Corte tiene más de fondo.
El complicado caso Ana Teresa Aranda
Dicen los anateresistas que el escándalo en el que está metido su partido por la ausencia de la carta de la ciudadanía poblana les ha funcionado muy bien.
Dicen los panistas adversarios a ese grupo que a ella se le complica más porque pondría de manifiesto que ella negoció en lo oscurito con el sistema priista tanto en 1989, cuando buscó la alcaldía, como en 1998, cuando compitió para la gubernatura, para que se permitiera su registro como candidata a ambos puestos de elección popular.
¿Será?
¿Habrá existido una negociación de por medio?
¿Es capaz Anatere de hacer tal acto de corrupción?
Tanto ella como el PAN estatal son responsables de que se haya violentado la Ley. En 1989 Francisco Fraile dirigía al PAN; en 1998 el presidente estatal fue Ángel Alonso Díaz Caneja.
En ambos casos se violó la Ley.
Ana Teresa Aranda nuevamente se ha negado ha solicitar su carta de ciudadana poblana ante el Congreso. De llegar a la candidatura —situación que se ve difícil—, ¿el PAN estatal nuevamente permitirá la ilegalidad?, ¿negociará con el Gobierno del estado, con el PRI y sus partidos satélites para que no la impugnen?
¿Seguirá el PAN solapando la corrupción?
Lo cierto es que quien cada vez se ufana de este conflicto es el Gobierno del estado, pues los más interesados de que se desbanque a Ana Teresa Aranda son los propios priistas, ya que le dejan la posibilidad de que sea Javier López Zavala el próximo candidato a la Presidencia Municipal de Puebla.
Es claro que la intención de los priistas es seguir viendo este espectáculo que cada vez se pone más de peso.
Otro que está feliz con el escándalo es Francisco Fraile, quien apuesta que las cosas se tensen más para recuperar a sus adeptos, a los cuales fue perdiendo con antelación.
Fraile, como siempre, se lava las manos y prefiere ir a comer y cobrar lo que le corresponde a Casa Puebla.
¿Casa Puebla?
¿Ahí donde está el coñac?
Sí, Casa Puebla, ese pequeño restaurante que está en los portales y que es propiedad de su hijo, Tomás, de quien, se sabe, es socio.
Por eso el amor de Fraile a Casa Puebla y a quienes la habitan.
Ocejo vs Toño Sánchez
¿Qué sucedió con aquella denuncia ante el CEN del PAN, que dicen los propios panistas, presentó Jorge Ocejo Moreno contra Antonio Sánchez Díaz de Rivera por actos anticipados de campaña?
Nada.
Y es que el Instituto Estatal Electoral fue el que se encargó de exculpar al diputado federal desde la semana pasada y de esa forma la denuncia que presentó Ocejo quedó en el sueño de los justos.
Lo peor es que don Jorge Ocejo quedó mal parado pues él, insisto, dicen panistas, fue quien presentó una denuncia ante el Comité Ejecutivo Nacional y ahora el supuesto órgano ciudadano lo exonera.
¿Qué pensará don Jorge?
Y recuerdo una anécdota que platican los panistas en el Comité Municipal del PAN, cuando él fue su presidente. Y la retomo con todo mi respeto.
Un campesino de una junta auxiliar se le acercó:
—Don Ocejo, don Ocejo.
El líder del Comité se volteó molestó y le gritó:
—¿Don Ocejo? ¡Don Pendejo! A nadie se le llama por su apellido y se le dicen “don”.
Ahora, en esta ocasión un órgano electoral se puso en contra de don Jorge.
> Columnas anteriores
|