Ría hasta el cansancio, asista el próximo viernes a la presentación de Prensa Negra.
Se regalarán playeras con la carita de Cepillín, una espada láser de Star Wars y una suscripción anual de Rostros.
No falte.
De la prensa negra al periodismo blanco
Desde hace tiempo nos enteramos cómo Armando Prida, director general de Síntesis, junto con el desconocido José Martínez planearon un libro para desacreditar a Mario Alberto Mejía. Y titularon su libelo: Prensa Negra (¡uy que miedo!).
Honestamente, más allá de mis filias hacia Mejía, sin duda cuando me enteré de las intenciones del libro me surgió cierto morbo y preocupación. Pero una vez enterado del contenido del libro que será presentado en el aniversario de Síntesis —el próximo 1 de junio— más bien me generó un buen ataque de risa, de burla y una buena trompetilla hacia el señor Prida y por supuesto al amanuense de Síntesis.
La trompetilla con una buena dosis de ética periodística y sobre todo respeto.
Resulta que el libro es una copia de textos de los ideólogos del periodismo: Ryszard Kapuscinski, Julio Scherer, Raymundo Riva Palacio y unos cuántos más quienes hablan sobre ética periodística, democracia e ideas idem.
Sólo un capítulo de Prensa Negra es el dedicado a Mejía, y ahí es donde empieza la risa loca y las contradicciones. Por supuesto acompañado de las sonoras trompetillas.
Es en serio.
Me parece que es el último capítulo del libro y son como 60 páginas.
Lo más jocoso es que el dueto Prida-Martínez (versión actualizada y en technicolor de Viruta y Capulina) utiliza como fuentes columnas periodísticas para atacar a Mejía, pero no cualquier columna, la de “El Noticiero El Quid”, de Ceniceros de León.
Personalmente no tengo nada contra ese sujeto Ceniceros, pero El Quid es un pasquín que lleva más de 20 años en los puestos de periódicos del zócalo de la ciudad y es regalado por “El Niño PRI” en las dependencias de Gobierno. El Quid es hecho en hojas blancas tamaño carta dobladas e impreso en color azul o rosa mexicano, dependiendo el costo. En tanto, su distribuidor, “El Niño PRI”, es un sujeto de enorme estatura y de volumen quien lleva puesta su chamarra con el logo del partido tricolor y que de niño no tiene nada, así como el Quid no es ni periódico ni algo que se le parezca.
Atención: no hay que confundir a “El Niño PRI” con “El Niño PRI-DA”, que, aunque los dos difunden el Quid en Puebla, y sus nombres se parecen, en nada se relacionan con Armando. Aunque creo que existe una foto de Prida con su chamarra con el logo del PRI.
Bueno, pues el Quid es una de las fuentes citadas para atacar a Mejía.
Es decir, los políticos y los periodistas serios si de algo se quejan es de los pasquines que escriben libelos para pedir dinero a cambio, y de las extorsiones de las que son objeto por parte de un buen tanto de los periódicos considerados pasquines.
Un segundo punto es que utilizan columnas periodísticas de Alejandro Mondragón, de Érika Rivero y del propio Mejía, en el que sostuvieron un duelo de acusaciones de carácter “personal”; es decir, los tres citados sacaron sus trapitos al sol de su supuesta vida privada en agosto y septiembre del 2003.
También utilizan una columna de Jesús Ramos en la que acusa a Mejía de una bola de barbaridades, las cuales nunca existieron.
En ningún momento José Martínez entrevistó a Mejía o a sus allegados para armar un reportaje de fondo donde el presunto acusado tuviera un espacio para su defensa, o en el que cayera en la trampa y reconociera toda la serie de “barbaridades” que se le imputan.
Es decir, los dichos de los columnistas los consideraron ciertos el dúo Prida-Martínez como si fuera la Biblia, nomás por un acto de fe.
Tampoco viajó a Huauchinango, natal de Mejía, para conocer lo que opinan sus vecinos, conocidos, enemigos, compañeros de parranda, familiares, etc. Ni buscaron a sus amigos y familiares, alumnos. Nada.
En el texto no presentan una denuncia penal o el número de alguna averiguación previa contra Mejía que sustente sus “actos terroríficos”, más bien se le dan una serie de adjetivos y epítetos para descalificarlo, pero, insisto, sin llevar la versión del que se habla.
Entonces, ¿cuál periodismo?
¿Dónde queda la ética periodística del señor Prida y del señor Martínez?
¿El Quid es su guía?
¿El Quid es el manual de estilo para hacer el periódico Síntesis?
¿En el semanario Rostros, también tienen de guía a Ceniceros?
¿Y Ryszard Kapuscinski?
¿Y el ombudsman del lector?
¿Y la ética?
Acusan a Mejía de ser el representante de la “prensa negra”, y resulta que los autores del libro incurren en todo aquello que está contra la tan llevada y traída ética periodística.
“El Niño PRI-DA” y Martínez ahora se presentan como los representantes de lo opuesto a la prensa negra es decir: “la prensa blanca”, que más bien si uno analiza Síntesis es como “la prensa blanda”.
Una columna de un pasquín, insisto, ¿es una buena fuente de información?
¿No que no se vale meterse en la vida privada de nadie?
¿A qué jugamos?
¿Eso no se llama doble moral?
¿Hipocresía?
Lo más contradictorio es que el libro contra Mejía será presentado en el aniversario de Síntesis, es decir, Mejía es más importante para Armando Prida que sus propios trabajadores. Es más importante que todo el trabajo diario, que sus editores, columnistas, reporteros, es más importante que sus notas.
Y aquí viene lo mejor de todo: presentar un libro contra Mario Alberto Mejía sólo sirve para darle publicidad gratuita a mi querido Mario, pues más que desacreditarlo lo legitima. ¿Quién va a leer ese mamotreto? Ni Martínez ni los reporteros de Síntesis.
Es decir ¿quién le hace caso a un pasquín?
Sólo los pasquineros, no cabe duda.
Mi conclusión es que Prensa Negra es una guerra personal de Armando Prida contra Mejía.
Prida no duerme pensando que Mejía va a escribir algo de él.
Prida ve en Mejía un cuervo que lo desquicia. Never more, never more.
Es su demonio.
Le tiene pavor.
Me imagino a Armando Prida enredado en una camisa de fuerza, con los ojos desorbitados, gritando: “¡Prensa Negra, Prensa Negra!”, imaginándose a Mejía comiéndose unos sopes de Columba allá en Huauchinango.
Mejía deberá estar contento por la publicidad que le está haciendo “El Niño PRI-DA” y el tal Martínez, pues qué chingón es que te dediquen un libro y lo presenten justo el día cuando festejan algo en su casa editorial.
La presencia de Fernando Canales en la presentación de Prensa Negra le dará más sabor, pues Canales también ve a Mejía como los cristianos miraban a los comunistas en los años sesenta. “Cristianismo sí, Mejía no”, debe pensar, seguramente el cannabis Canales, quien también sustenta su enojo con Mejía en un asunto que originalmente fue personal, y eso tiene casi diez años.
Si quieren reír un rato, no dejen de asistir a la presentación de Prensa Negra.
Todos, y digo, todos, vamos a estar ahí.
El vino será gratis y los canapés.
Será de antología.
Mejor que una función de lucha libre o que ver a los enanos toreros en El Relicario.
Mejor, vaya, que el ascenso del Puebla a Primera.
Se va a poner de pelos.
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