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La Quintacolumna

de Mario Alberto Mejía

quintacolumna2005@gmail.com


 

 

La Procuradora es la Loba del Gobernador. Una cita del filósofo Thomas Hobbes –muy culterana- abre un nuevo capítulo del Escándalo Marín, aunque esta vez la autora no es la periodista Lydia Cacho sino la mismísima Blanca Villeda, procuradora general de Justicia del estado de Puebla.
La nueva andanada contra la señora Cacho es toda una joya del teatro del absurdo.
O más aún: de la literatura fantástica a la que Borges fue tan adicto.
Y es que doña Blanca, como en el juego infantil que lleva su nombre, es víctima de un jicotillo que anda en su búsqueda, pero, oh paradoja, el mismo habita en ella.
Es como Emma Bovary, quien en el fondo era el propio Flaubert.
Basta de metafisiqueos.
Volvamos a la realidad poblana.
Doña Blanca metió con su texto de más de veinte cuartillas en un auténtico problema al gobernador Mario Marín, quien en esta misma semana fue víctima de sus operadores de medios, una vez que filtraron desde la semana pasada (cfr. Indicador Político, de Carlos Ramírez) dos dictámenes relacionados con Lydia Cacho, uno de los cuales la exhibe como una loquita de la guerra.
Pero vayamos al texto de la procuradora.
El hombre es el lobo del hombre, dice la procuradora en su cita de Hobbes para justificar que ella es víctima y no victimaria de Lydia Cacho y de los medios de comunicación.
Metida en el papel de crítica periodística y literaria, doña Blanca dice del libro “Los demonios del edén”: “Quien haya leído con detenimiento el libro fácilmente podrá darse cuenta que adolece de estructura de investigación periodística, de estructura literaria y de otras cosas”.
La historia que hace Lydia Cacho de su detención por agentes poblanos, narrada en el prefacio de la segunda edición del libro, es llamada por la procuradora “historieta”.
Más adelante, la crítica sale en defensa de una de las víctima de Jean Succar Kuri y se burla de la autora: “En la página 17 empieza a narrar la historia de “Cintia”, una niña de 13 años, misma que según la periodista se encontraba en una cámara de Gessel platicando con la sicóloga, lo que revela una revictimización para la menor, que nuevamente se ve violada en su intimidad al ser vista y escuchada por la autora a través de la cámara donde la llevaron, máxime que las sesiones psicológicas deben ser privadas, pero  además, solo después de ser entrevistada por la ‘profesionista’, es cuando la llevan a bañarse”.
Urgida de reconocimiento a su formación intelectual, la procuradora aprovecha para darnos una lección informal: “No puedo dejar de señalar que si la autora cambió el nombre de ésta  víctima para conservar su anonimato, por lo menos hubiera investigado la forma correcta de escribirlo, es decir Cynthia, de origen latino y cuyo significado es ‘Diosa de la Luna’.”
Y envalentonada, arremete contra todo: “(Cacho) acusa a los cancunenses de ‘no hacer patria y de no tener cohesión de valores’, para reaccionar ante la falta de administración e impartición de justicia.”
Doña Blanca busca todo tipo de contradicciones para desbaratar el reportaje de Cacho sobre pederastia y pornografía infantil y por momentos casi exculpa al confeso Succar Kuri.
Pero va más allá: “Ahora yo pregunto ¿Qué han hecho con las autoridades de Puebla los reporteros y periodistas afines a los intereses de la señora Cacho?, ¿Por qué o para qué, la periodista organizó una reunión entre la procuradora local con distinguidas defensoras de los derechos de las  mujeres y de los menores de edad abusados sexualmente, para que le explicaran la importancia de proteger a las víctimas y a Emma porque el caso tenía todas las características de una red de pornografía infantil y explotación sexual de menores de edad?, ¿Con qué certeza hablaron las expertas de este caso, quién las convenció y con qué argumentos?. Creo que actualmente se repite la historia y el proceder de la periodista.”
A veces delirante, la procuradora cree descubrir el hilo negro y el agua tibia: “No me sorprende en absoluto que haya sido la licenciada Ana Patricia Morales Porta, la que se pronunciara a favor de que se investigaran las supuestas redes de pederastia y acusara a las autoridades de la Procuraduría de Justicia de Quintana Roo de realizar acciones inadecuadas, pues es una de las amigas de la periodista que la alcanzó en las oficinas de la institución cuando la detuvieron y la que de acuerdo a la investigación realizada  por la primera comisión de la Corte, trató de impedir el traslado de la señora Cacho al estado de Puebla. 
“Tampoco me causa extrañeza que el general Rafael Macedo de la Concha, ex procurador general de la República, haya tenido que trasladarse a Cancún para pedir que se acabaran las especulaciones y para asegurar que se harían las investigaciones correspondientes aplicando todo el peso de la ley, tal y como lo afirma la autora en su libro. Tampoco es raro que se iniciara una guerra entre la Procuraduría local y la General de la República y menos aún que hubiera una lucha frontal entre los organismos no gubernamentales relacionados con la señora Cacho y la procuradora de la familia Maribel Villegas Canché, del DIF municipal, porque es la misma estrategia que la autora llevó a cabo utilizando su detención  para satisfacer sus intereses protagónicos.”
Doña Blanca no duda en írsele con todo a Cacho utilizando uno de los dos dictámenes psicológicos que existen: “Si con el  afán de llamar la atención, denunció a las autoridades de Puebla de haber sido las responsables de limar los birlos de una camioneta de la AFI y perpetrar un atentado en su contra que resulta a todas luces inverosímil, podemos pensar que efectivamente la señora Cacho tiene tendencias violentas, padece delirios y fantasías que podrían indicar alteraciones del pensamiento, esto es, que a partir de un evento que se le presenta llega a construir diversas posibilidades de desenlace en los que llega a exacerbar el contenido real de la situación por la que atraviesa, lo cual la torna vengativa y preocupada en exceso.
“¿Por qué no creer que es una mujer protagónica con deseos de sobresalir y de ser el centro de atención de los acontecimientos, además de que tiene poca tolerancia a la frustración y si se le contradice se torna vengativa?. ¿Acaso no ha sido su ánimo vengativo generado por haber sido detenida, lo que la ha llevado a apartarse de la verdad, litigar en los medios y hacer acusaciones infundadas?
“¿Por qué no dudar de las supuestas amenazas de las que dice ha sido objeto y pensamos ahora que estas aseveraciones también fueron hechas para obtener protección innecesaria de las autoridades federales y satisfacer su deseo de sobresalir?”.
Fuera de sí, la procuradora critica hasta a el gobernador por el lenguaje utilizado durante su conversación con Kamel Nacif: “Respecto a las grabaciones ilícitas de conversaciones privadas de particulares, manifiesto mi indignación por el lenguaje soez que se utiliza en ellas,  pero estoy convencida de que contienen simples baladronadas de personas que hicieron alarde de influencias y que a final de cuentas usaron  su libertad de expresión al manifestar ideas que no llegaron a concretarse en hechos. “Además, ya se probó con opiniones expertas que la supuesta grabación de la plática entre el señor gobernador del Estado de Puebla y el señor Kamel Nacif fue editada, ya que contiene 3 cortes; dictamen que obra en poder de diferentes medios de comunicación.
“Deseo dejar claro que respeto profundamente el derecho a la libertad de expresión que tienen los periodistas, admiro su trabajo profesional y estoy de acuerdo en que deben despenalizarse los delitos de difamación y calumnias, pero espero que se comprenda que en tanto no sean derogados, las autoridades de procuración e impartición de justicia, tenemos la obligación de aplicar la ley tal y como está, sin distingos y con imparcialidad, nos guste o no, porque es la única forma de preservar el estado de derecho. Por eso, la señora Cacho debe reflexionar sobre su proceder porque a raíz de la publicación de su libro y hasta la fecha, ha realizado diversas conductas ilícitas y no siempre va a estar protegida por personajes importantes ni por las organizaciones no gubernamentales que tarde o temprano se darán cuenta que han sido manipuladas y usadas en su beneficio.”
Y llegamos al punto central de su alegato: el temor que tiene de que el dictamen de la Corte le sea adverso: “Estoy conciente que la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación me puede ser adversa y que  provocaría en mi contra la actuación en cadena de las demás autoridades encargadas de investigar los hechos denunciados por la señora Lidia Cacho Ribeiro, lo que eventualmente provocaría que sea privada de mi libertad. 
“Me siento indignada al advertir el manejo que se ha dado a este asunto pero con firmeza reitero que tengo la conciencia tranquila y que puedo ver con la frente en alto a todo el mundo. Las personas que me conocen tienen la certeza de que nunca protegería a ningún delincuente y mucho menos si éstos agreden a menores de edad.
“No tengo ningún temor de ser investigada porque jamás he cometido delito alguno, sin embargo ante las evidencias del actuar de la señora Cacho y de su amiga  Pérez Duarte y Noroña, las autoridades de Puebla corremos el riesgo de que se fabriquen pruebas en nuestra contra ante la marcada parcialidad con la que están actuando algunas autoridades federales y algunos medios de comunicación.”
Sin comentarios.
O sí: ayer desde Casa Aguayo se dio línea a los medios en el sentido de que se ignoraran los señalamientos de la procuradora.
En otras palabras: que se le hiciera un vacío.
Y es que desde Casa Puebla se le dieron varios coscorrones por la imprudencia que tuvo al enviar su escrito a reporteros y columnistas.
¿El hombre es el lobo del hombre?
No: la procuradora es la loba del gobernador.      
          

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