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La Quintacolumna

de Mario Alberto Mejía

quintacolumna2005@gmail.com


 

 

 
El Destino de López Zavala. A todos sorprendió la noticia de que Javier López Zavala, el secretario de Gobernación más poderoso que ha habido en Puebla en los últimos años, se inscribió para participar en el proceso interno del PRI que tiene como destino inmediato, y deseado, el Palacio de Charlie J. Hall.
Las reacciones no se dejaron esperar.
Por un lado, las bases zavalistas en el municipio se pusieron a las órdenes del funcionario “pa’ lo que se le ofrezca”.
Y por el otro, las caras largas de los otros cinco aspirantes priistas –incluida la de Roberto Ruiz Esparza- se hicieron aún más largas conforme avanzó el día.
Pero dentro de todo esto, vaya que sí, se impone la reflexión:
¿Le conviene a López Zavala dejar la Secretaría de Gobernación para irse a correr una aventura similar a la del cazador de cocodrilos?
¿Tiene sentido dejar su asiento en Casa Aguayo para enfrentar una campaña plagada de guerras de dentro y de fuera?
¿No es más importante para el marinismo ganar el Congreso local?
Por si fuera poco, ¿dónde se ha visto que el secretario de Gobernación –operador por antonomasia en el ámbito político- abandone su oficina en un año electoral para ir a cazar cocodrilos?
Ya lo sé.
El lector me recordará que en el 2001 el entonces titular de Gobernación, Carlos Alberto Julián y Nácer, dejó todo para irse a la campaña.
Cierto.
Pero hay que recordar los saldos que dejó esa aventura.
Don Carlos fue víctima de los cocodrilos de dentro y de fuera, y en ese lance perdió la oportunidad de buscar la gubernatura en el 2004.
Es real que Javier López Zavala puntea en las encuestas y que detrás suyo estaría toda la fuerza del estado.
Pero no es razón suficiente para dejar lo más por lo menos.
Y hoy lo más está ligado al Congreso local.
Y a lo que vendrá después.
Un año más en Gobernación sería su escenario ideal.

 

 

Un Cumpleaños. Ayer, 28 de mayo, la quintacolumna cumplió once años.
¿Cómo empezó todo?
Hace tres años hice un recuento del nacimiento.
Recurro a él para apagar las velitas:
“Todo empezó cuando Rodolfo Ruiz, director del extinto El Universal de Puebla, nos pidió a Carlo Pini y  a mí que hiciéramos el proyecto de una columna política colectiva.
         “De entrada  propusimos que ésta fuera más coloquial que discursiva, que contara historias de poder, que reprodujera el habla de los políticos y que se metiera en los entretelones de la picaresca.
         “El resto vino solo.
         “Necesitábamos un nombre para la columna.
         “Ninguno encajaba.
         “El que no era ceremonioso era estúpido.
         “Una mañana de enero de 1996, luego de que perdió las elecciones municipales con el panista Gabriel Hinojosa Rivero, Germán Sierra Sánchez le dio una entrevista –la primera después de la derrota—a Javier López Díaz en el noticiero Bueno Días del Grupo Acir.
         “En un momento de la charla telefónica, López Díaz le pidió a Sierra que profundizara acerca de los motivos por los que perdió ante Hinojosa.
         “Tras referir circunstancias nacionales, el hoy senador reveló que al interior del priismo local se había creado una ‘quinta columna’ destinada a hacerlo perder, una vez que de ganar se hubiese convertido en el candidato a vencer en la sucesión del gobernador Bartlett.
         “No dijo nombres, pero sugirió quiénes eran los quintacolumnistas: Miguel Quirós Pérez, José María Morfín Patraca, Manuel Bartlett y… Melquíades Morales Flores.
         “(Este ultimo presidió entonces una comisión relacionada con la promoción del voto en todo el estado).
         “El término era perfecto: la quinta columna.
         “Y en él cabía otra palabra mágica: la palabra ‘complot’.
         “Ya estaba: la quinta columna sería una columna periodística alimentada por las filtraciones de los propios hombres de poder.
         “O en otras palabras: sería una especie de correo del zar, mediante el cual los poderosos se enviarían todo tipo de mensajes.
         “(Esto con el tiempo horrorizó a los puristas y a los ombudsman del periodismo, que, como ya sabemos, están más cerca de la Madre Teresa que de Julio Scherer García).
         “Pero faltaba otra cosa: la presentación.
         “Surgió entonces la idea de ilustrarla con barajitas de la lotería tradicional para representar más eficazmente los pecados capitales en los que incurren diariamente los políticos.
         “(Un antecedente inmediato hay que buscarlo en la columna “El Ferruco”, publicada en Cambio de la Sierra entre 1989 y 1994).
         “Carlo y yo nos pusimos a teclear historias.
         “Rodolfo Ruiz palomeó la idea y el martes 28 de mayo de 1996 apareció por primera vez ‘la quinta columna’, así, con minúsculas.
         “Con el paso de los días llegaron las primeras polémicas.
         “Pronto empezó a ser odiada por la primera tanda de víctimas.
         “No podía ser de otra manera: en la Puebla levítica del 96 era un pecado capital publicar detalles de las vidas privadas de los hombres públicos.
         “Vinieron, entonces, las descalificaciones, las rasgaduras de hábitos, la quema de brujas, pero también –y eso fue lo mejor—los múltiples lectores.
         “A los párrafos largos y farragosos de las columnas de entonces, la quinta columna enfrentó párrafos de una sola línea, muy en el estilo del verso libre, con el punto y aparte como un Dios pagano.
         “Esos nos ganó dos cosas: más lectores y una legión de imitadores.
         “(Por deformación personal el quintacolumnista siempre ha estado -o pretende estar- muy cerca de la poesía).
         “(…) Y un último dato para alimentar los orígenes: la quinta columna surgió para responder los ataques qué en muchos medios de entonces recibía cotidianamente El Universal de Puebla.
         “De ahí se explican, entre otras cosas, su beligerancia y el examen minucioso de la prensa poblana y de sus actores.
         “(…) Con el tiempo ocurrieron cosas igualmente entrañables: Carlo Pini dejó la quinta columna, el quintacolumnista se mudó de periódico (Cambio fue la nueva casa) y El Universal de Puebla siguió publicando durante varios años (con Arturo Luna Silva a la cabeza) su propia quinta columna.
         “En efecto; dos quintacolumnistas aparecieron diariamente en dos de los más importantes medios impresos poblanos.
         “Nunca se había visto.
         “Nunca se volverá a repetir.”.

 


+++Todos, este viernes, todos, a la presentación de Prensa Negra en Profética. 18 horas. Allá nos vemos.


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