EL SER QUE VA A VENIR
Va poema de Coral Bracho:
Una piedra en el agua de la cordura
Una piedra en el agua de la cordura
abisma las coordenadas que nos sostienen
entre perfectos círculos
Al fondo,
Pende en la sombra el hilo de la cordura
entre este punto
y aquél
entre este punto
y aquél
y si uno
se columpia
sobre sus rombos,
verá el espacio multiplicarse
bajo los breves arcos de la cordura, verá sus gestos
recortados e iguales
si luego baja
y se sienta
y se ve meciéndose.
Escribió Jorge Fernández Granados, cuando apareció Ese espacio, ese jardín (Era, 2003):
"La complejidad constructiva es un atributo de toda la obra de Coral Bracho, particularmente en su libro El ser que va a morir, obra que parece haber planteado radicalmente su atracción por la estructura arborescente; es decir, por una forma capaz de un insólito crecimiento casi desde cualquier punto dentro de sí misma hacia y en todas direcciones. La estructura arborescente ha resultado la más favorable al orden íntimo de sus hallazgos. Ese espacio, ese jardín continúa indagando en las posibilidades de dicha forma, pero lo hace ya no tanto desde el plano sintáctico como desde el organizativo. El poema está resuelto como una trizadura de numerosos fragmentos que se reflejan o se suscitan entre sí. No es un desarrollo lineal, más bien se trata de una arboreación de la memoria."
Veremos mañana qué ha escrito sobre la obra de Coral Bracho otro poeta y lector puntual: Julio Eutiquio Sarabia.
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Espléndido, magnifico, qué bien que va a venir.
Todo lo cual no quita lo que hemos insinuado en la entrega pasada [y ya que estamos de cita en cita, va la correspondiente]:
“Coral Bracho: vértice en que acaba de desemparejarse el tinglado. Autora de El ser que va a morir y, en términos bastos, de una obra descollante de las letras de lengua española (no nomás del altiplano, no nomás del cuerno de la abundancia, y no nomás porque lo diga David Huerta), ¿cómo vino a dar aquí? ¿Sabrá la inocente lo que le espera? Bueno: es la carta fuerte de lo que los organizadores han conseguido. Ya con eso hubiera bastado: traer a una poeta de sus alcances, da para pares y nones. Armando González Torres: con ser un conspicuo ensayista y poeta, todavía no puede emparejarse —sé que él lo entiende— con la Bracho.”
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Oséase: felicitémonos porque los promotores de la cultura literaria hayan organizado una serie de lecturas: traer a varios poetas cuyas obras, en su mayoría, merecen ser conocidas. De ahí el acierto de haber pensado en presentadores que acercaran al público, con sentido crítico —se supone—, el significado de la obra de cada uno de aquéllos. ¿Se logró ese propósito? Quizás con la lectura de sus poemas ya dieron cata suficiente para que el lector busque sus libros o de plano pase la página.
Sigan los promotores trayendo poetas, presentándolos con glosas que sopesen sus trayectos: entraría en decadencia el imperio de la cultura si se niega la crítica, sus refutaciones, sus distingos, incluso en chunga, para encontrar la verdad de que consiste o las carencias de que adolece (mañana escucharemos una de Julio Eutiquio Sarabia sobre la obra de Coral Bracho).
para mi hermano Agustín, que ya salió de cuidados intensivos.
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