IFAI vs Fox
Vicente Fox, “el presidente de la Transparencia”, recibió la semana pasada un par de reveses derivados del acceso a la información pública y la transparencia, que el “Gobierno del Cambio” institucionalizó en el país:
El IFAI decidió que la PGR debe hacer públicas las averiguaciones previas abiertas en contra del expresidente, y también se publicaron datos sobre algunos regalos hechos por el primer mandatario.
Durante la última Sesión Pública del Pleno del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI), celebrada el miércoles 25 de abril, sucedió un hecho fuera de lo normal. El comisionado presidente, Alonso Lujambio, presentó un proyecto de resolución de un recurso contra la PGR por negarse a entregar información sobre las averiguaciones previas abiertas en contra del expresidente Vicente Fox y del alcalde de Tijuana, Jorge Hank Rhon.
De acuerdo con una nota publicada en Reforma, Lujambio había propuesto a sus colegas que se confirmara la respuesta proporcionada por la PGR –de reservar la información por 12 años-; sin embargo, el comisionado Juan Pablo Guerrero “criticó que Lujambio pretendiera reservar la información de Hank y Fox, cuando apenas en diciembre votó por abrir esa misma información sobre Andrés Manuel López Obrador”. La nota de Abel Barajas explica que en la deliberación sobre el asunto, la transmisión por Internet de la sesión del Pleno se interrumpió y los comisionados acudieron a una sesión privada “aparentemente para tratar el tema de unos nombramientos”. A las diez de la noche se reconsideró el caso y se votó a favor de la publicidad.
La reportera de La Jornada, Elizabeth Velasco, dio cuenta de que Lujambio se había manifestado a favor de la reserva con el argumento de que era necesario proteger el “buen nombre” del expresidente. A lo que Guerrero replicó:“Fox y Hank Rhon son figuras públicas, particularmente el expresidente, con una historia que difícilmente nos permite pronunciarnos sobre su buen nombre, el cual no pongo en duda, pero pertenece a la historia de este país juzgar lo conducente”.
El comisionado Alonso Gómez Robledo, ponente en el recurso sobre las averiguaciones contra López Obrador, argumentó que se trataba de situaciones distintas porque en él se implicaba a sus familiares. Por lo que Guerrero preguntó si sería necesario preguntar por las averiguaciones previas “contra Fox y sus familiares” para obtener la información.
La reportera Velasco consigna que después de casi dos horas de receso, el presidente Lujambio y sus colegas cambiaron su posición y se decantaron por el principio de máxima publicidad. Por lo que la PGR deberá entregar al recurrente la información relativa a las averiguaciones.
No sabemos lo que ocurrió durante el receso de dos horas, pero hay que celebrar que el “núcleo duro de los comisionados del IFAI” haya optado por abrir la información.
Es de suponer que para el expresidente no será agradable la publicidad de esta información, pero se trata de una cuestión de transparencia. De hecho varias de estas averiguaciones son del dominio público: el caso “Amigos de Fox”; la denuncia que interpusieron Jaime Cárdenas Gracia y Pablo Gómez en la Fiscalía Especial para Delitos Electorales; la que interpuso la APPO por genocidio y desaparición forzada; y otra del PRD por las declaraciones de Fox con respecto al desafuero de López Obrador y las elecciones. En todo caso, es información que los ciudadanos tienen derecho a conocer, tanto si se trata de López Obrador y sus familiares como si se trata de Fox.
Por otra parte, el sábado 28, en El Universal apareció un reportaje sobre los regalos hechos por la “pareja presidencial”(+) por un monto de alrededor de 10 millones de pesos, entre los que sobresalen unas mancuernillas de 44 mil 695 pesos. Esta información, solicitada a través del Sisi (el Sistema de Solicitudes de Información del IFAI) suena a las famosas toallas de 4 mil pesos. Es verdad que un presidente tiene que hacer regalos oficiales, pero pagar 44 mil pesos por unas mancuernillas parece excesivo, y lo peor es que en la lista de los regalos no consta el destinatario, a diferencia de otros regalos a presidentes, y hasta al papa, que sí se justifican.
Se entiende que un presidente de la república tenga que entregar presentes a personalidades, y pagarlos con dinero público si están relacionadas con sus funciones; pero de repente, en la presente administración, apareció en el programa de adquisiciones de la Presidencia, de acuerdo con información proporcionada por la Secretaría de la Función Pública, el rubro “Juegos, Juguetes, Juegos de Mesa y para Recreación”. Y algunas de las adquisiciones que se realizarán desde Los Pinos en este rubro se encuentran “títeres, un tablero preescolar, seis botes de plastilina Play Doh, montables de Tigger y de Winnie Pooh, juegos de memoria (…) y un libro “Aprendiendo inglés con Plaza Sésamo” (…).
No entiendo cómo estos materiales pueden estar relacionados con las funciones de la Presidencia. Se puede suponer que sean para los hijos de Calderón, pero si la partida de vestuario para la esposa del presidente se podía de alguna manera justificar –compromisos oficiales en su calidad de esposa del presidente, que no “primera dama” ni mucho menos “mitad de la pareja presidencial”- los juegos para los niños presidenciales está mucho más complicado. Además, no comprendo cómo alguien que percibe un sueldo mensual neto de $151,969.80 tenga que incluir en una partida presupuestal seis botes de plastilina Play Doh, cuyo precio en el mercado es de menos de 60 pesos.
La transparencia nos devela información desagradable o incomprensible. Corresponde a los gobernantes explicar y justificar sus gastos o evitar gastar y hacer cosas que, de hacerse públicas, provoquen cuestionamientos o repudio.
(+) http://www.eluniversal.com.mx/nacion/vi_150460.html
Josefina Buxadé Castelán.- Comisionada de la Comisión para el Acceso a la Información Pública vnbjosefina.buxade@caip.org.mx
Nota: Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de la autora y no necesariamente reflejan la postura de la CAIP.
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