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Poder y política
Manuel Cuadras

man_cuadras@hotmail.com



Toño el lambiscón

 

El día de ayer salió publicada una columna que seguramente pasó desapercibida (como todas las del autor que la publicó) que llamó mi atención dado algunas incongruencias, errores en su análisis y revelaciones interesantes que ahí se vierten.

 

¿El autor? Nada más ni nada menos que el bonachón Antonio Hernández y Genis, actual Secretario Técnico del Consejo Estatal de Población (COESPO), colaborador del periódico Intolerancia y a partir de ayer defensor personal de Javier López Zavala.

 

En su columna inicia diciendo que “El análisis político debe ser siempre objetivo, frío e imparcial. No hacerlo así, implica partir de premisas falsas y obtener, por tanto, resultados falsos”, lo cual es justamente lo que no hace, me explico:

 

Del texto se desprende que para Toñito la mejor carta para representar a su partido en las próximas elecciones es Melquíades Morales, pero tal parece que su conclusión es resultado de un estado emocional de optimismo propio del priísmo antiguo y no de un análisis frío y objetivo como él dice; de haberlo hecho así, habría descubierto que Melquíades Morales hace mucho tiempo que dejó de ser rentable para su partido, o quizá se hubiese dado cuenta que Melquíades es un gran mito del PRI, tal y como lo describí en una columna del mes de Agosto, una semana después del descalabro que sufrió el ex gobernador ante Rafel Moreno Valle, cuando muchos priístas trasnochados como Genis no se explicaban el por qué de la derrota de Melquíades.

 

Reproduzco parte de lo que escribí en aquella ocasión:

 

“MELQUÍADES EL OPORTUNISTA. EL ÚLTIMO GRAN SIMULADOR.
“Si conjugamos esas tres virtudes nos daremos cuenta que Melquíades Morales, más allá de no ser ni el mejor candidato, ni el mejor operador, ni el valuarte (como se ha querido vender ante los priístas), es un verdadero LADINO del PRI local. Con estos antecedentes se perfilaba MMF a una nueva aventura, con la difícil encomienda de ganarle al PAN en Puebla. ¿Qué pasó entonces? ¿No que Melquíades era el gran operador. No que la gente lo quería. No que era el valuarte del PRI. No que era el infalible “gana elecciones”? Vayamos a los hechos, lo demás son puras “chaquetas mentales”.

“Partamos del hecho de que en efecto MMF fue Diputado Local (´72),  Diputado Federal en tres ocasiones (aunque una por muerte del propietario), y Senador, SÍ, PERO fue en los tiempos del Partido hegemónico cuasi único, en los que no había competencia real, en los que ser candidato (del PRI) era lo mismo a ser ganador (ya hubieran querido Germán Sierra o Mario Montero ser candidato en aquellos años no cree?) Ahora bien, en lo que respecta a su elección para gobernador, era lógico pensar que ganara la elección interna frente a un candidato tecnócrata, gris y repudiado por la gente como José Luis Flores, y en cuanto a la elección constitucional, el verdadero triunfo no fue de Melquíades, sino del gobernador Bartlett. Cierto, Melquíades era el candidato, pero el que operó todo (desde la operación cicatriz entre bartlistas y melquiadistas, hasta la movilización el día de la elección) fue el propio Bartlett, quien en su papel de primer priísta del estado (no como Marín en este 2006), obligó a todo su equipo a sumarse al candidato oficial para ganar la elección.
“Cierto, Melquíades tenía mucho empuje en aquel tiempo, pero eso no basta para ganar una elección (sino pregúntenle a Andrés Manuel), hace falta el apoyo institucional para ganar (cosa que no hizo Marín en esta elección por ejemplo, y ahí están los resultados). El triunfo de MMF en la elección de 1998 solo es entendible si consideramos la fuerza de Melquíades y la operación gubernamental, no la una sin la otra.. 
“Como operador la historia es parecida o peor. Como gobernador perdió todas las elecciones que le tocó “operar”. Perdió la de 2000, la de 2001 con su delfín Nacer, la de 2003 (4-0 en la capital. Y sin el “efecto precioso” eh), y finalmente la de su sucesión en 2004 en su intento frustrado de llevar a Germán a Casa Puebla. ¿Operador? ¿Pero de qué o de dónde?” Hasta aquí la cita.

Como se podrá ver, Melquíades Morales dista mucho de ser un “valuarte del PRI” como muchos priístas arcaicos piensan (Genis por ejemplo), más bien fue uno de los tantos beneficiados (entre ellos Genis) del sistema de partido hegemónico que prevaleció en México durante muchos años, y que ahora, en tiempos de competencia electoral real, descubren que su “capital político” estaba construido sobre arena y no sobre roca, o para decirlo en otras palabras: su “capital político” era más bien capital financiero que les brindaba el sistema priísta.

Ahora bien, decía al inicio que la mencionada columna me llamó la atención también por algunas revelaciones interesantes que ahí se vierten, me refiero al inusitado zavalismo que emergen de los poros de Hernández y Genis. Reproduzco parte de su columna para dar una muestra:

“Yo no tengo ningún empacho en reconocer abierta y claramente mi simpatía y compromisos políticos (sic) con Javier López Zavala, no sólo es mi jefe, también, en el sentido prístino de la locución (¿...?), mi amigo. Sus amigos son mis amigos, sus enemigos mis enemigos y sus aliados mis aliados, en suma, lo que es con él es conmigo. Punto”.  

Loable sin duda es la actitud defensora y protectora de Hernández y Genis hacia su jefe, digna de un amigo de primaria cuando para defender a algún cuate decía: “lo que quieras con él es conmigo eh”, lo que me llama la atención es ¿por qué no defendía o se expresaba igual (y públicamente) de sus anteriores jefes? ¿Ellos no eran sus amigos? ¿Con ellos sí le daba empacho manifestar su simpatía y sus compromisos políticos? ¿Cuáles serán esos “compromisos políticos” que tiene Genis con su actual jefe?

Ahora entiendo la actitud de Hernández y Genis, cuando, más como “guarura” que como Secretario Técnico del COESPO, se enfrascó en una guerra de declaraciones con Doger, en la cual –hoy lo sabemos- defendía a su jefe de uno de sus perversos enemigos.

¿Qué pensará el Secretario de Gobernación ahora que sabe que puede contar con su colaborador para defenderlo de cualquier enemigo, por peligroso que éste sea? Seguramente Zavala se sentirá muy confiado de la mano de Genis, para vencer a sus adversarios y continuar con su “promisoria carrera política” (nota: las comillas son por ser cita, no por sarcasmo) ¿Qué opinará Zavala de tremendas muestras de lambisconería? Desde luego que con ello le complican más su posible candidatura a la Presidencia Municipal de Puebla, aunado claro, a las estupideces de sus otros colaboradores que de manera infantil le redactan oficios que lo comprometen, vaya colaboradores! ¿Será que con ese equipo se pueda llegar lejos? ¿ya ve porqué le digo que Melquíades no y Javier tampoco?

 

man_cuadras@hotmail.com

 

 

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