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Gabriel Sánchez Andraca

 

 


 


En 1962, la fiesta más bonita, el desfile más feo
La fiesta del centenario de la batalla del 5 de mayo, fue la más bonita que haya habido hasta la fecha en ese día, aunque el desfile haya sido el más feo, pues marcharon por la estrecha avenida Reforma, en pleno centro histórico, miles y miles de jóvenes conscriptos traídos de todo el país, con feos uniformes y actitud no muy marcial, en muchos casos.
Pero ese día Puebla fue practicamente la capital del país: estuvieron aquí el Presidente Adolfo López Mateos y todo su gabinete. Se inauguró la autopista México-Puebla, que lleva precisamente el nombre «5 de Mayo»; se inauguraron también el auditorio y la plaza de Las Américas.
La entrada del presidente de México a Puebla, fue por la 25 oriente poniente. Fue un recibimiento apoteósico. Miles de poblanos, pero también miles de personas provenientes de muchas partes del país, principalmente del Distrito Federal, le formaron una valla impresionante y lo aclamaron en todo su recorrido.
La enorme cantidad de visitantes que tuvo Puebla ese día, tal vez no se haya vuelto a ver, hasta la fecha.
El gobernador de entonces, Fausto M. Ortega, acompañó en todos los actos al Presidente de la República. Las figuras del gabinete presidencial, opacaron a los políticos locales: Ernesto P. Uruchurtu, Antonio Ortíz Mena, Donato Miranda Fonseca, Gustavo Díaz Ordaz, Jaime Torres Bodet, el poderoso secretario particular del presidente, Humberto Romero y muchos más, eran vistos con admiración por los miles de personas que concurrieron a la fiesta.
Ese día los restaurantes se vieron atestados de clientes, como nunca antes y como nunca después. Una costumbre de esa época, era el «combate de flores» en la noche. Desde el Paseo Bravo hasta el zócalo, decenas de miles de jóvenes, hombres y mujeres, intercambiaban ramilletes. Los vendedores de flores de todo tipo, hicieron su agosto.


ERAN OTROS TIEMPOS, SEÑOR DON SIMON
Sin duda que hace 45 años, México y el mundo, eran muy distintos de como ahora son.
En este 145 aniversario de la batalla de los fuertes de Guadalupe y Loreto, unos días antes de la fecha, había rumores de que no estaría presente el Presidente de la República.
Grupos de izquierda amenazaron publicamente con realizar manifestaciones de protesta contra el Presidente Felipe Calderón. El gobernador Mario Marín Torres, hizo un comedido llamado a los grupos que mostraban beligerancia contra el jefe de la nación, para que no obstaculizaran la fiesta de los poblanos. «Es una fiesta del pueblo, dijo, en la que los niños y los jóvenes desfilan y miles de padres de familia concurren a ver desfilar a sus hijos. Pueden protestar en cualquier otra fecha, tienen derecho a hacerlo de acuerdo a la Constitución, pero no en la fiesta de los poblanos, que es esperada con tanto entusiasmo por mucha gente».
Finalmente se informó, ya en la noche del 4 de mayo, que sí vendría el Presidente y estaría en el desfile, pues se afirmaba que regresaría a México después de tomar la protesta a los conscríptos.
La presencia de Felipe Calderón en el desfile, solo fue durante el paso del contingente militar. Se retiró cuando iba a empezar el paso de los contingentes escolares y no sabe de lo que se perdió, porque los carros alegóricos y la misma marcha de los alumnos de las instituciones educativas oficiales, fue muy lucida.
El dispositivo de seguridad del Presidente, fue impresionante y pocas personas, excepción de las que estaban cerca de la tribuna o las que veían el desfile por televisión, se enteraron de que había regresado a la ciudad de México, antes de que la gran parada cívico militar, concluyera.
En su lugar dejó al secretario del Trabajo, el poblano Javier Lozano Alarcón, compañero suyo en la Escuela Libre de Derecho de la ciudad de México.
Además del gobernador Marín Torres y su gabinete, estuvieron en la tribuna principal los ex gobernadores Guillermo Jiménez Morales, Manuel Bartlett Díaz y Melquiades Morales Flores. Felipe Calderón tuvo una atención especial para Jiménez Morales, a quien conoció en el Congreso de la Unión, cuando ambos eran diputados.
Miles de personas, tanto de Puebla como de otras partes del país, fueron al recinto ferial, en la zona de los fuertes, a donde de hecho se trasladó la fiesta popular que antes se realizaba en el centro de esta capital.


AHORA SI, SE INICIA LA LUCHA ELECTORAL
Pasada la que con toda razón el gobernador Marín Torres llamó «la fiesta de los poblanos», se iniciará la lucha dentro de los partidos políticos, para la designación de sus candidatos a diputados, presidentes municipales, regidores y síndicos.
Todos los partidos políticos, a nivel nacional y logicamente a nivel local, confrontan graves problemas internos.
La lucha por las candidaturas será una lucha de perros. De hecho ya están en pleitos que pueden provocar divisiones graves.
Leíamos ayer en un diario de la ciudad de México el lamento de un columnista por el descrédito en que han caído los partidos. Dice y con razón, que la llamada sociedad civil, los grupos ciudadanos que se han venido formando en los últimos meses, han rebasado con mucho a los partidos y por desgracia, es cierto. Los partidos se quedaron en los pleitos por pequeños espacios de poder y la sociedad mexicana y poblana en este caso, va mucho más allá que eso.

 

 

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