El problema son los municipios
Las candidaturas a las diputaciones locales, no tienen la importancia que muchos les quieren dar, para los ciudadanos comunes y corrientes. Las importantes son las candidaturas a las presidencias municipales.
Un buen candidato a diputado, raras veces hace ganar a un mal candidato a presidente municipal; un buen candidato a presidente municipal, sí puede hacer ganar a un mal candidato a diputado.
En política hay distritos electorales locales, que dentro del PRI se les llama de «paracaidistas», es decir, que el Revolucionario Institucional puede mandar ahí al que quiera, sea o no sea del distrito (ahora las cosas están cambiando) y tenga o no tenga méritos. Son los distritos que generalmente se reservaban para los amigos y compadres.
El Partido Acción Nacional postula por lo general, como candidatos a diputados, a personas que solo son conocidas en los círculos de derecha, pero si el PRI les ayuda postulando como candidatos a presidentes municipales a personas no aceptadas por la población (empezando por los militantes de su propio partido) ganan el distrito de que se trate.
Pocos panistas son personas reconocidas por su trabajo político o social y sin embargo han llegado a ganar diputaciones; y aun siendo diputados, pocas veces se hacen notar, excepción cuando provocan escándalos con declaraciones agrediendo a priístas o perredistas.
MUCHOS NOMBRES YA SE SABEN
En pláticas de café, en círculos de amigos y hasta en los mismos corrillos políticos priístas, ya se sabe que serán candidatos a diputados: Pablo Fernández del Campo, actual regidor del ayuntamiento; Jorge Ruíz Romero, actual tesorero municipal; el periodista Luis Alberto Arriaga, la señora Bárbara Ganime y posiblemente la licenciada Blanca Alcalá y eso no le quita el sueño a nadie.
Ah, pero todos tienen a un pre candidato preferido para la presidencia municipal de su municipio.
Lo peor del caso, es que se han abierto las compuertas para que pueda aspirar a una la candidatura priísta de los 217 municipios, el que quiera, el que considere que tiene los méritos necesarios para ello. Y claro, todo mexicano que sabe leer y escribir, es un prospecto a diputado o a presidente municipal, porque tiene la fórmula para resolver todos los problemas.
Son muchos los ciudadanos que aspiran a tener nuevo coche, nueva casa y otra mujer, además de la que ya tienen, y saben que esos tres objetivos sólo podrían lograrlos, siendo presidentes municipales de su respectivo pueblo.
Así las cosas: hay 12 aspirantes para la presidencia municipal de San Pedro Cholula; 7, para la de San Andrés Cholula; 10 para Zacatlán; 8, para la de Atlixco; 7, para la de Izúcar de Matamoros y así sucesivamente.
El problema es que los partidos solo pueden lanzar un solo candidato por municipio y cuando son muchos los que aspiran a serlo, se enojan, se «resienten», cuando se toma una decisión que no les favorece.
Antes no había problema, porque el PRI sabía como evitar confrontaciones y arreglaba politicamente las cosas y los aspirantes sabían que fuera del PRI no eran nadie.
Ahora las cosas han cambiado y los aspirantes perdedores, inician casi de inmediato una guerra contra su partido, buscan el apoyo de otra organización política, se declaran mártires de la antidemocracia priísta y algunos le llegan a ganar al PRI como candidatos de otro partido.
FALTA SERIEDAD EN LOS PARTIDOS
En una democracia primitiva, como es la nuestra, falta seriedad y sentido de responsabilidad en los partidos políticos. El PAN inventó eso de «candidatos ciudadanos» para encubrir su enorme debilidad estructural y organizativa y por ese mismo camino se fueron los otros partidos llegándose a incongruencias como la de postular a gente de derecha, como candidatos de un partido de izquierda (Emilio Maurer, candidato del PRD) o como candidatos de un partido de derecha (PAN) a priístas o perredistas, tan criticados por los panistas (Benito Oliva, en Chietla, hace tres años y ahora al diputado perredista Miguel Cázares, por Izúcar de Matamoros y en las elecciones federales a Rafael Moreno Valle Rosas, para el senado).
Por una parte el PRI es chantajeado por sus propios militantes cuando no se cumplen sus espectativas personales y por otro, los demás partidos, de todos los colores y sabores, andan a la caza de esos resentidos priístas, para postularlos, pues ellos carecen hasta de militantes con capacidad para asumir una responsabilidad de esas.
Todo se debe a la falta de trabajo político de los partidos: Desde que éstos viven, no de las cuotas de sus militantes, sino de los substanciosos subsidios del gobierno, se acabó el trabajo de afiliación y educación partidista.
Los partidos ya no tienen líderes o militantes dispuestos a entregar tiempo y esfuerzo en la lucha por conquistar el poder para llevar adelante el modelo de país con el que soñaron los fundadores de sus organizaciones. Unos y otros son burócratas o aspirantes a serlo. Es tan cómodo eso.
El PAN en el poder federal, no solo ha sido un fracaso, más que eso, una terrible decepción.
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