Gobernar por previsión, no por remedio
La entidad poblana vive un año electoral y por lo tanto, delicado, pues en estos tiempos de «democracia», los partidos, carentes de fuerza real, de organización y de estructura, se montan en cualquier conflicto social para magnificarlo y sacar provecho político de él.
Por eso las autoridades estatales, principalmente los funcionarios de la Secretaría de Gobernación, están obligados a actuar de inmediato, tan pronto, surja el más pequeño brote de descontento por algo o por alguien, para resolver el problema mediante el diálogo y la negociación.
Decía el licenciado Guillermo Jiménez Morales, cuando era gobernador de Puebla: «Hay que gobernar por previsión, no por remedio», es decir, hay que actuar rápido y con eficiencia, para evitar el estallido de la violencia.
Por la situación económica bastante dificil que se vive en el país, la gente de los pueblos anda irritada y con la más pequeña provocación se pueden originar conflictos.
Los funcionarios gubernamentales deben tener en cuenta ésto, para buscar formas de arreglo, en cualquier tipo de problemas, que eviten los brotes de descontento.
Un error gubernamental, por pequeño que sea, en el tratamiento de algún problema real o ficticio (en época electoral, en democracias primitivas como la nuestra, grupos interesados tienden a armarlos) puede ocasionar conflictos graves que podrían evitarse con paciencia y prudencia.
PARA CANDIDATOS, PRIMERO LOS PRIISTAS
El Partido Revolucionario Institucional, decidió tener en cuenta para postularlos como candidatos a diputados, presidentes municipales, síndicos y regidores, primero a sus militantes, sin descartar, en casos especiales, a candidatos llamados «ciudadanos».
Eso de los «candidatos ciudadanos» o «representantes de la sociedad civil», es una jalada inventada por el Partido Acción Nacional, que carente de cuadros, de organización y de estructura en casi todas partes, tiene que recurrir a gente ajena a ese partido, para poder tener presencia en el mayor número de distritos y de municipios.
Uno de los casos más sonados fue el del ex secretario de Finanzas del Estado, Rafael Moreno Valle Rosas, a quien en su momento, los panistas atacaron sistematicamente acusándolo de muchas cosas y luego lo postularon como candidato a senador de la república, pasando sobre los derechos partidistas de destacados militantes panistas de muchos años.
Ahora pasan sobre los derechos de los creadores del PAN en Izúcar de Matamoros y están por lanzar como su candidato a la presidencia municipal de ese municipio, ni más ni menos que al todavía diputado local del PRD, doctor Miguel Cázares.
En privado y en público, diversas organizaciones filiales al PRI, se quejaban de esa tendencia de su partido a seguir el camino panista de los famosos «candidatos ciudadanos», personas sin militancia partidista de ningún tipo, sin ideología política conocida, sin trabajo social, sin experiencia en el servicio público, que en un momento dado resultan «carismáticos», «honestos», «brillantes», etc. y se les postula pasando sobre el interés y el derecho de decenas de personas que durante años entregaron tiempo y esfuerzo, al partido con cuya ideología simpatizan y por la que luchan.
Fue eso, precisamente, el desprecio de las cúpulas partidistas hacia su militancia, lo que provocó el debilitamiento del que fuera partido hegemónico de este país y eso ha propiciado los chantajes de sus propios militantes y las divisiones internas. Qué bueno que la dirigencia poblana ya se dio cuenta del problema.
LOS PARTIDOS DEBEN ESCUCHAR A LOS SUYOS
Al inicio de esta semana estuvo en la oficina de Cambio, en el centro, el licenciado Edmundo Briones, a quien conocimos en la Universidad hace ya muchos años y con quien nos une una buena amistad. El es un priísta de toda la vida y encabeza el llamado Movimiento Democrático Poblano, que no sabemos que tan fuerte o débil sea dentro del PRI.
Lo que sí conocemos, es por lo que ese organismo priísta, lucha: «detener el avance de la derecha panista recalcitrante, que pretende la destrucción de los avances sociales logrados por los gobiernos emanados de la Revolución; frenar la desunión de los priístas, que están desorientados por la falta de liderazgos; abrir espacios de participación a mujeres y jóvenes; formar permanentemente, cuadros para ir sustituyendo a las generaciones partidistas y respetar a los priístas de las diversas regiones de la entidad, no lastimando su dignidad política al enviarles dirigentes y candidatos turistas».
Dice Briones que la organización que preside acata los tres principios básicos de su partido: Unidad, Lealtad y Disciplina. Lo primero, manifiesta, no significa entreguismo, lo segundo debe entenderse como lealtad a las bases del partido y lo tercero, no significa sometimiento.
> Columnas anteriores
|