Los maestros en su día
Ayer, día en que nacionalmente se festeja a los maestros, escuchamos duras críticas para ellos en la televisión y grandes elogios en los discursos de los actos oficiales. Para un actor o maestro de yoga de la tele, los maestros mexicanos son causantes del atraso de nuestro país y dio datos ciertos de sus inasistencias a clase, de sus retardos, de lo poco que trabajan en el medio rural y de maltratos a alumnos.
En un acto oficial en la ciudad de México, que fue presidido por «el yerno de La Maestra» Fernando González Sánchez, subsecretario de educación básica de la SEP, al hacer uso de la palabra recordó que en los últimos 30 años del siglo XX, la cobertura educativa era ya de todo el país y agregó: «Por eso los admiro. Porque ser protagonistas de todos estos sucesos, haber llevado la cobertura a los niveles a que se llevó a finales de siglo, construir los últimos 30 años del siglo XX en el sistema educativo mexicano y continuar con la primera década del siglo XXI, los hace grandes; dejenme corregir: los hace muy grandes. Por eso les declaro mi admiración y respeto».
Ni una ni otra cosa son ciertas: los maestros no son causantes de las degracias del país y tampoco son sus salvadores.
Cuando se inició la educación popular y rural, después de la Revolución de 1910, el magisterio, como gremio, jugó un importante papel para la consolidación de los logros del movimiento armado. Durante muchos años, los maestros fueron ejemplo de sacrificio, patriotismo, entrega a su trabajo. Se convirtieron en auténticos líderes sociales, que influían en la vida de comunidades rurales, de pueblos y de ciudades.
El país evolucionó: de rural se convirtió en urbano; de agropecuario pasó a ser industrial, comercial y de servicios y sus maestros evolucionaron con él.
MAL PAGADOS EN SOCIEDAD DE CONSUMO
Los maestros dejaron de ser «apóstoles», «misioneros», etc., para convertirse en profesionales de la educación, solo que mal pagados. Como dijo el subsecretario González Sánchez yerno de La Maestra: «Permitanme corregir»: pésimamente pagados.
Los tecnócratas nos trajeron, desde los años ochenta, el llamado neoliberalismo y con él el capitalismo rampante. Nuestra población pasó a ser altamente consumista.
Supermercados, cadenas de farmacias, tiendas departamentales, cadenas de zapaterías, etc., invitan al consumo permanente.
Las grandes ciudades crecen y crecen y cuentan con todo a lo que aspira cualquier habitante de un país capitalista.
Un profesional de la educación, con 5 mil o 6 mil o 10 mil pesos mensuales, con tres o cinco hijos, ¿va a poder vivir «decorosamente» en una gran ciudad o en una ciudad mediana?
Si sus hijos ya estudian secundaria ¿cuánto tiene que gastar tan solo en pasajes? y si el maestro trabaja en alguna población cercana y para completar su presupuesto, tiene que buscar otro empleo ¿cómo le va a hacer?.
Ayer hubo una manifestación de maestros que se oponen a la nueva Ley del ISSSTE, aquí en Puebla y uno de los carteles que portaban unas maestras decía: «Salario digno, jubilación decorosa».
Ahora a los maestros de primaria se les exige ya, licenciatura. En un país capitalista como el nuestro, eso quiere decir, que tiene que tener un nivel de vida adecuado a su nueva categoría profesional, ¿es posible eso con los sueldos que la SEP les tiene asignados?.
CRITICAR ES MUY FACIL
Podríamos criticar, como se hizo ayer en un programa de TV, a los maestros faltistas (no todos lo son) a los que llegan tarde, a los que no preparan sus clases, etc., pero habría que ver también las condiciones en que el magisterio se desenvuelve.
Tiene el sindicato más antidemocrático de América Latina, con una dirigente voraz, que tiene 20 años en el poder, cobrando cuotas sindicales mensualmente a millón y medio de afiliados, para gastarlas a su antojo, no solo en bellas residencias en San Diego California, París y las Lomas en la ciudad de México, sino para hacer «grilla» de la grande en las grandes ligas.
No hay forma de que el magisterio se libere de su dominio, pues ha contado con el apoyo de los gobiernos neoliberales priístas y con el de los dos presidentes panistas, que como militantes de Acción Nacional, tanto criticaron el sindicalismo charro (impositivo y deshonesto) pero que ahora cubren de prebendas a quien les ayudó a su triunfo.
A los maestros habría que criticarlos sí, pero por su cobardía para sacudirse a un sindicalismo corrupto, que los ha tenido dominados siempre y del cual no han podido o no han querido liberarse.
Los maestros son profesionistas, son educadores de niños y jóvenes, en cuyas manos está el futuro México, según dicen sus panegiristas: ¿están educando al México democrático del futuro, estando sometidos a los dirigentes del sindicato más antidemocrático que existe, que además los manipula y los explota? ¿piensan que con líderes como los que tienen, van a lograr un salario digno y una jubilación decorosa?.
¿Saben cuanto les cobra La Maestra, por «representarlos» y en qué se gasta el dinero de sus cuotas?.
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