La violación de una ley, no exime de su cumplimiento
La Constitución Política del Estado de Puebla, es muy clara: para aspirar a un puesto de elección popular local, como regidor, síndico, presidente municipal, diputado local o gobernador del estado, es requisito tener la ciudadanía poblana, por nacimiento o por naturalización.
Si a la señora Ana Teresa Aranda, se le registró para ser candidata de su partido, el PAN, a la presidencia municipal, sin cumplir con este requisito que la ley suprema de la entidad exige, las autoridades electorales estatales, violaron la ley; si se le volvió a registrar como candidata a la gubernatura del estado, para competir contra el priísta Melquiades Morales, sin que presentara su carta de ciudadanía poblana (ella es guanajuatense) se volvió a violar la ley y quienes la violaron fueron las autoridades electorales del estado de ese entonces.
Pero esas violaciones, ocurridas en tiempos y circunstancias muy diferentes a las actuales, no eximen a la señora Aranda Orozco, de tener que presentar su carta de naturalización como poblana, si aspira a la presidencia municipal de Puebla. Si el Código Electoral del Estado, no establece ese requisito, es por una falla del legislador. Ninguna ley local, puede estar por encima de la Constitución Política del Estado.
La exigencia del dirigente municipal de su partido, señor Elingher, no es una exigencia «legaloide». Es algo que se debe cumplir porque la ley lo exige y las autoridades y los políticos, son quienes están mayormente obligados a cumplirlas.
Si el PAN registra a la señora Aranda como su candidata y ésta llegara a triunfar, cualquier partido opositor podría objetar ese triunfo por no llenar los requisitos de ley y ganar el juicio. Así de sencillo, así de fácil.
EL CONGRESO DEBE SER IGUAL PARA TODOS
La afirmación del presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado, señor diputado don Pericles Olivares, de que «tan pronto como se reciba la solicitud de la señora Ana Teresa, será atendida de inmediato», solo demuestra el hecho de que para algunos funcionarios públicos, los mexicanos estamos divididos en dos clases: la de primera y la de segunda.
¿Porqué será atendida de inmediato?. ¿Porque le tienen miedo? ¿porque ha sido alta funcionaria del gobierno federal? ¿porque es una política de oposición a la que hay que calmar para que no haga escándalo?.
Cualquier ciudadano no poblano, que solicite su ciudadanía ante el Congreso local, tiene derecho a ser atendido en el menor tiempo posible y para ello debe cumplir con los requisitos que la propia ley exige. La señora Aranda tiene ese derecho, pero no tiene ningún derecho de prioridad.
¿Qué pensarán los campesinos que muchas veces recurren ante los diputados para resolver algún problema en su pueblo y pasan meses y ese asunto ni siquiera de trata? ¿Cuántas veces no ha estallado la violencia en alguna comunidad campesina, porque el problema no ha sido atendido «de inmediato»?.
Los nuevos políticos muchas veces se aceleran en sus respuestas a las preguntas de los periodistas y arman embrollos de los que después les es dificil salir. Es solo cosa de tener más cuidado al hablar.
LAS SONRISAS Y LA REALIDAD
Todos los diarios de esta capital, publicaron el viernes una foto en la que aparecen los tres aspirantes del PAN a la presidencia municipal de Puebla: Ana Teresa Aranda, Francisco Fraile y Antonio Sánchez Díaz de Rivera, acompañados de sus dirigentes estatal y municipal.
La foto cumplió su cometido: dar una imagen de civilidad política, de unidad panista, de cordialidad entre los actores de este drama.
La realidad es otra: los panistas a nivel nacional y consecuentemente a nivel local, están divididos. En su columna Itinerario Político, que publica en el diario de la ciudad de México, «El Universal», su autor, Ricardo Alemán señala: «¿Qué pelean los panistas? En términos coloquiales, como todos saben, la pelea es por el poder a secas. No buscan el fortalecimiento de su partido, la depuración de oportunistas, y menos intentan construir proyectos que resuelvan los grandes problemas nacionales. La del PAN es una grosera pelea por el poder».
Nosotros estamos totalmente de acuerdo con esa percepción y es más, les podemos decir que la reunión de los dirigentes panistas con los aspirantes a la alcaldía, fue para tomar acuerdos, no de trabajo para el beneficio de la ciudadanía, sino para establecer las reglas mediante las cuales se van a repartir el botín, en el supuesto caso de que ganaran el ayuntamiento poblano.
Don Antonio Sánchez y Díaz de Rivera, que parece ser el fuerte para la candidatura blanquiazul, deberá integrar una planilla con elementos del grupo de doña Ana Teresa y de don Paco Fraile y García. Ahora bien, si en la lucha interna a nivel nacional, gana el grupo al que pertenece Ana Tere o al que pertenece Paco, pues ellos tendrán que tomar en cuenta a la gente de Díaz de Rivera, para la integración de la planilla correspondiente.
Eso es normal en todos los partidos con grupos internos que se disputan el poder. Los panistas fueron hábiles, durante mucho tiempo, para ocultar sus ambiciones. Eran tan católicos, que solo pensaban en la comunión de los santos y ellos mismos creían ser santos. Pero solo eran un partido opositor al PRI, que cumplía un apostolado. Llegaron al poder y se convirtieron en hombres, con todos los vicios y las virtudes de los hombres: son ambiciosos, son corruptos, son oportunistas, son desleales, son mentirosos y también tienen virtudes, como los miembros de todos los partidos y todas las organizaciones políticas. Lo que sorprende pues, es eso, que después de estarse ostentando como los santones de la política, van resultando igual o peor que lo que ya teníamos y que ellos tan fieramente combatieron.
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