Ruiz Esparza, un Caballo de Troya
Roberto Ruiz Esparza es otro aspirante con pies de barro. Su candidatura ciudadana a la alcaldía a través de una alianza impulsada por el PRI se ha transformado en un sueño imposible que no resiste las críticas. Según el más reciente sonde de Opina, el ex futbolista se derrumbó en el rubro de confianza, pasando del cuarto lugar al décimo entre todos los aspirantes, después de que el priísmo reaccionó rabiosamente ante el intento de imposición. Los descalificativos para El Capi no dejan de fluir desde entonces y no hay nadie que salga a su defensa. Valentín Meneses, su primer promotor, ya ha claudicado en el intento y ayer en rueda de prensa levantó el acta de defunción a Ruiz Esparza.
Así que si el ex futbolista ha sido descartado ya, ¿ahora quién podrá ayudar a los priístas? ¿Quién será el héroe capaz de remontar ante un panismo dividido que impondrá a su candidato?
Sin duda, el favorito sentimental de los tricolores es Javier López Zavala. Pero, como lo hemos señalado, el secretario de Gobernación no se mojará si la Suprema Corte de Justicia no resuelve el escándalo Marín-Cacho antes de la fecha límite para la postulación. Hasta hoy los ministros, ocupados en asuntos como la Ley Televisa, todavía no tienen fecha cercana para sentarse a discutir el futuro del gobernador poblano. Dando por hecho que los ministros no listarán el asunto para antes de agosto, la postulación de Zavala también se frustrará.
Así que con un Zavala paralizado por el miedo a salir derrotado y un Ruiz Esparza francamente vulnerable, ¿quién diablos será el candidato del PRI a la alcaldía? No hay héroes a la vista.
Ruiz Esparza alzó la cabeza y los priístas lo tundieron hasta cansarse. Y sólo tuvieron que acudir a su biografía de traiciones. Vaya, un serial killer de la lealtad. Un simple repaso lo dice todo.
El ex futbolista recibió la primera invitación de Francisco Emmelhaiz, por ahí del 2001, para incorporarse a la búsqueda de la alcaldía desde el panismo, sin embargo El Capi no dudó en clavarle la daga por la espalda para irse con el que se convertiría en su gran mentor, Luis Paredes Moctezuma. Luego, con su apoyo, alcanzó la diputación federal por las siglas panistas, pero no dudó en traicionar al panismo por ordenes de Paredes y se convirtió en diputado independiente. Consumó otra deslealtad en los elecciones locales del 2004, después de perder la interna ante Pablo Rodríguez, se convirtió en un ariete contra el panismo al servicio de Mario Marín y Enrique Doger.
Marín lo premió con una asesoría de lujo en el equipo de Los Lobos Buap y lo mandó con su hermano, disque para hacer una mancuerna triunfadora. Como los éxitos no llegaron, Ruiz Esparza se dio a la fuga y ahora que al Puebla FC le va medio bien, también se dice consiglieri de Emilio Maurer, sin saber que el ex dueño también sufrió sus traiciones cuando El Capi era jugador en activo. Pero ésa es otra historia.
¿Quién se ha salvado de sus traiciones? Nada más y nada menos que Luis Paredes, Es al único que se ha salvó de las dagas de Ruiz Esparza. Ésa extraña lealtad es la causa de la suspicacia de muchos priístas, quien ven en el ex futbolista en un Caballo de Troya al interior del marinismo que se encargará de ejecutar la venganza del enfermo ex alcalde.
A la burbuja marinista la figura de Ruiz Esparza les recuerda la dolorosa persecución que sufrieron a manos de Paredes cuando el hoy gobernador dejó la alcaldía. Los principales blancos de Paredes fueron Alejandro Fernández, Javier García Ramírez y Javier López Zavala, que en muchos momentos se vieron con sus huesitos en la cárcel. La intervención de Melquíades Morales frenó la cacería y Paredes se quedó con las ganas de ajusticiar a los marinistas.
Ruiz Esparza, paradójicamente, podría culminar la venganza de Luis Paredes si es que los priístas fueran tan tontos de entregarle su candidatura a la alcaldía. Con sus partiditos de fútbol los domingos en Casa Puebla se ganó la confianza del gobernador y de Enrique Doger, pero eso nada dice sobre sus verdaderas intenciones.
Pensemos, solo por un momento, que Ruiz Esparza ganara la alcaldía ¿Quién sería su verdadero jefe? ¿Mario Marín o Luis Paredes? El alcalde futbolista, en pleno proceso sucesorio, ¿a quién apoyaría? ¿A un candidato marinista, panista o paredista? Y eso al margen del pésimo gobierno que haría.
¿Cuál sería la primera acción del Ruiz Esparza alcalde? ¿Rehabilitar la obra del trienio paredista y sacar a su mentor de su exilio tlaxcalteca?
Y si usted piensa que el columnista ha enloquecido, sólo es necesario analizar los medios de comunicación y empresarios que apoyan la candidatura del ex futbolista. Con ése dato, se acaban las dudas. Ruiz Esparza es el Caballo de Troya infiltrado al interior del PRI.
*** Pomada de La Campana para los ardidos. Al niño naranja nomás no le sentó el matrimonio. Dicen sus allegados que carga un genio de los mil diablos desde que siente en la nuca el aliento de Eukid Castañón. El vicepresidente nacional de Convergencia conoce a la perfección la biografía política de José Juan Espinoza y ha impedido que venda un trabajo político inexistente en la entidad.
Sobretodo, Eukid ha denunciado ante el Comité Ejecutivo de Convergencia la insana cercanía de Juan José con el gobierno marinista e impidió la alianza que mancharía el futuro del partido en Puebla.
La ardidez de Juan José hizo que uno de sus lacayos enviara correos a las redacciones tratando de denostar a Castañón por su cercanía a Rafael MorenoValle.
Pero lo que natura no da, la vida no presta. Eukid es un poblano talentoso y José Juan un pinche burro, diría maese Mejía,
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