El Plan Espino
La confesión de Manuel Espino debería prender las alertas rojas en el priísmo poblano. El controvertido dirigente nacional ha fijado ocho entidades como objetivo prioritario para hacerse de la gubernatura a lo largo del sexenio calderonista. Entre ellas se encuentra Puebla. Así se completa el círculo de todo lo que ha ocurrido desde el año pasado. Quieren hacerse del gobierno estatal, por las buenas o por las malas. Y los priístas han caído en el juego. A partir de hoy, el tablero de ajedrez marinista debe fijarse una fecha fatal: noviembre del 2010. La fecha en la que el PRI retendrá el poder o será desalojado.
La confesión de Espino, además, declara abierto el proceso sucesorio de Mario Marín. ¿Quién es el hombre idóneo para encabezar los ejércitos priístas en el 2010? Nadie lo sabe todavía. Pero más valdría empezar a construir la figura que deberá luchar contra el panismo local y nacional, así como los grupos de interés que lo rodean. Empezar a armar la baraja sucesoria y darle oportunidad a los aspirantes de empezar a moverse. Los panistas ya piensan en la gubernatura como uno de sus principales objetivos en el sexenio calderonista. ¿Cuándo empezarán a hacerlo los priístas?
El PAN, por supuesto, tiene una larga lista de aspirantes. Tres de ellos deberán pasar el filtro de la elección municipal: Paco Fraile, Ana Teresa Aranda y Antonio Sánchez Díaz de Rivera. Pero hay más cuadros en lista de espera: Humberto Aguilar y Ángel Alonso Díaz Caneja. Ninguno de ellos genera tanto temor en el priísmo como lo hace Rafael Moreno Valle, el aspirante a vencer por su altísimo posicionamiento en el interior del estado y por su capital político. Los estrategas tricolores apuestan que los panistas no lo dejarán pasar. Pero, ¿y si sí lo hacen? ¿Cuál es el plan B? ¿Cómo lo van a enfrentar?
¿Y cuáles son las cartas del priísmo? ¿Quiénes conforman la baraja de Mario Marín? Seguro hay dos que se da por descontado llegarán al 2010 en posición competitiva: Javier López Zavala y Enrique Doger. ¿Quién otro tiene peso para luchar por la gubernatura? Es cierto: el PRI ni siquiera tiene valores para pelear por la alcaldía y piensan recurrir a un externo. No cabe duda: a tres años del proceso sucesorio, hay muy pocos caballos de handicap para correr el relevo.
Habrá quienes afirmen que es muy temprano para pensar en la sucesión. Y podrían tener razón, si los panistas y la presidencia, desde hoy, no hubieran fijado a Puebla como uno de sus objetivos estratégicos. Dicen que hombre prevenido vale por dos. A Marín no debería sucederle lo que le ocurrió a Melquíades Morales: llegar al final sin tener la sucesión organizada. Porque de que habrá final, lo habrá. Eso seguro.
¿Por qué no empezar a organizarla? Meter más caballos a la carrera y dejarlos correr libremente. De tal forma que en el 2010 haya quien tenga los espolones y el capital suficiente para enfrentar a Moreno Valle o a quien el panismo presente. Un panismo ambicioso y desenfrenado. Un panismo con el apoyo abierto del gobierno federal que busca crecer antes de que acabe el gobierno calderonista.
Lo más importante es que Espino, en las páginas de Milenio nacional, ha alertado de su plan estratégico. El priísmo y Mario Marín deberían empezar a diseñar el suyo.
*** El crepúsculo de los dioses. Mi más sentido pésame a los ombudsman del periodismo aldeano, nacional y global. Su héroe ha muerto. Con cierto placer malsano, los periodistas que no aspiramos al Panteón presidido por el polaco nos enteramos que el santo varón era, en realidad, un espía al servicio del régimen soviético. Que Richard Kapuscinski, aquél que acuñó la cien mil veces repetida frase de que “éste no era un oficio para cínicos”, en realidad era un gran cínico. Y mentiroso. Vaya, un vulgar oreja.
¿Qué harán hoy todos aquellos que se han servido de las citas de Kapusciski para asumirse como los practicantes puros del oficio? ¿Los que lloraron como plañideras con su muerte? ¿Borrarán todos los textos en su homenaje? ¿Qué valor tendrán los libros presentes y futuros que comiencen con una cita del polaco? ¿Tendrán otro sitio que el basurero?
El caso de Kapuscinski me recuerda mucho al de Norberto Bobbio, quien, en los años noventa, instalado como el faro teórico de la democracia en el mundo, fue descubierto como un profesor en la Universidad de Turín que prestó juramento a los principios del fascismo y adhesión absoluta a Benito Mussolini. En su Autobiografía Bobbio buscó excusarse ante la historia afirmando que debió someterse debido a que era un profesor joven, sin el respeto y reconocimiento de Benedetto Croce. Sin embargo, la mancha de su pasado fascista quedó imborrable.
A Bobbio lo sigo admirando y sus textos son imprescindibles en cualquier clase decente sobre ciencia política. Cuando lo visité en su casa de Turín no tuve el valor de cuestionarlo por el episodio. Suficiente remordimiento guardaba ya. Kapuscinski no podrá responder a la acusación, ni acumular la vergüenza de ser descubierto como un oreja soviético.
El placer es malsano, lo admito. Sin duda, proviene de saber que no existen los personajes puros, que sean un sol de ética, y que más bien, al igual que nosotros, deben tomar decisiones que en ocasiones son buenas, en otras malas, y algunas lamentables. ¿En una sociedad totalitaria tenía opción Kapuscinski de negarse a ser un espía? Suponiendo que fue así, ¿por qué nunca expió sus culpas y confesó? ¿El santo varón no quiso perder el sitio que tenía en la historia del periodismo mundial?
Como sea, regresamos a un hecho incontrovertible y triste al mismo tiempo: los héroes no existen, aunque sí los villanos. Entre esa franja nos encontramos todos nosotros, seres de luces y sombras. Ya lo dijo el clásico: no somos santos.
Pero que rico es, a partir de hoy responder a todos los que se amparan en el periodista polaco para dar lecciones de ética: ¿ser como Kapuscinski? Ni madres.
> Columnas anteriores
|