Inicio >> Columnistas >>Cúpula

Columnistas

   

Cúpula
Javier Arellano Ramírez

testimonio_orbe@yahoo.com       



Dios es marinista.

 

 

Si el 14 F es decir el 14 de febrero fue una bomba mediática, sin duda alguna también lo será el 29 N, el 29 de noviembre de 2007, fecha en que la Corte exoneró de todos los cargos a todos los involucrados en el escándalo Lydia Cacho.


Hoy se ratifica que el caso Cacho fue, ni más ni menos,  un escándalo; que nunca fue un verdadero litigio.
Que fue un asunto en el que las directrices, los matices y las perspectivas mediáticas marcaron la pauta.


Pero que desde el punto de vista jurídico era un asunto sin la mayor importancia, sin sustancia, ni esencia jurídica.


El caso Lydia Cacho fue siempre un asunto mediático.


Fundamental y puramente mediático.


Sin duda alguna la resolución de la Corte desatará toda una escalada de columnas, artículos, editoriales y cartones en los que el gobernador Mario Marín pasará a un cómodo y apacible segundo plano.


El mandatario ya no será objeto de las persecuciones y linchamientos mediáticos.


La “pesadilla” (llamada así en algún momento) se acabó la tarde de ayer jueves 29.


La tormenta se diluyó.


Y el sol ya salió.


Los medios nacionales buscarán un culpable y los señalamientos caerán implacables, inflexibles sobre la Corte.


El costo que el máximo tribunal del país tendrá que pagar será enorme.


Mayor aún al de la aprobación jurídica del “anatocismo” que tanto revuelo y conmoción nacional provocó en su momento.


El asunto a señalar serán las indecisiones, los cambios de opinión, los tropezones, los traspies, las contradicciones, los desacuerdos jurídicos y personales que los propios ministros mostraron en el “reality show” exhibido en red nacional gracias al sistema Sky.


Es decir el desaseo que la Corte mostró a lo largo de cerca de dos años de litigio.


Dos investigaciones sobre un mismo asunto, hecho de entrada ilegítimo, ya que nadie puede ser juzgado dos veces por los mismos hechos.


En una primera investigación resulta ajeno a todo y por lo tanto inocente, en la segunda investigación resulta culpable de todo.


Pero al final resulta inocente.  

 
Al final...  ¿quién puede creerle a la Corte?


Pero vayamos a hacer un breve listado de las varias lecturas que tiene la exoneración del gobernador Marín.

 

 

PRIMERO.- Sin duda alguna estamos en presencia de los resultados de un pacto cupular, un pacto que se fraguó en los más altos niveles de la política mexicana.


Un pacto que tuvo como escenario la residencia oficial de Los Pinos y como operadores a Manlio Fabio Beltrones y a Emilio Gamboa Patrón.


En nuestro país los dinosaurios nunca se extinguieron, siguen vivitos,  coleando, gozando de cabal salud y dominando toda la cadena alimenticia.


Toda la cadena de la supervivencia.

 

 

SEGUNDO.- Así como desde la llamada “Partidocracia”, el nuevo régimen del estado mexicano se ha mostrado un claro y en ocasiones agresivo desdén por los medios de comunicación electrónicos, en el asunto Lydia Cacho nuevamente se ignora toda la presión mediática.


Absolutamente es ignorada y los ministros la llevan a su mínima expresión.


Por supuesto esto tendrá reacciones superlativas, mayúsculas.


Que nadie piense que los medios nacionales se quedarán cruzados de brazos.


Pero repetimos los ataques ya no serán en contra del mandatario poblano, sino en contra de los señores ministros.


Pero esta es una nueva lectura de que el régimen calderonista siente un inocultable desprecio y desdén por los medios.

 

 

TERCERO.- Esta es la inigualable, la histórica oportunidad para el relanzamiento político del gobernador Marín.


Es decir ahora si podemos asegurar que el ejecutivo tiene un futuro político.


Cuando muchos pensaban que el oriundo de Nativitas era ya un cadáver, el oficio político del abogado nos mostró que aquella máxima sigue vigente: “En política no hay cadáveres”.


Y que en tan sólo 18 días Marín demostró que sigue siendo producto del trabajo político.


Del 11 al 29 de noviembre demostró que la política es la más inexacta de las ciencias y que aquí no hay nada escrito.


Cuando muchos pensaron que Marín sería el último gobernador poblano priísta, él dio un giro de 180 grados a las circunstancias y demostró que supo capitalizar como ningún otro las condiciones de la política nacional.
Es decir fue un excelente operador para maniobrar en el débil, raquítico y escuálido régimen de Felipe Calderón.


Y hay que reconocerlo: hoy Marín mira al futuro, porque sabe que tiene un futuro político. 
 


CUARTO.- Lydia Cacho sin duda alguna seguirá con su lucha individual, su pleito personal contra el gobernador Marín.


Fue este pleito lo que la convirtió en una figura nacional con reconocimientos internacionales.
La Cacho sin este escándalo nunca hubiera sido una figura digna de mencionar.


El miércoles 24 de octubre en CÚPULA apuntamos textualmente:


“...Lydia Cacho ha capitalizado a niveles internacionales la presunta violación a sus “garantías individuales”.    


Utilizó un litigio para erigirse como un ícono internacional de la lucha contra la pederastia, cuando la verdad es que es una mujer completamente ajena a las desgarradoras historias que suceden en otros puntos de la república.


En las últimas semanas se han descrito historias abominables sobre abusos sexuales a infantes en Oaxaca.


Las narraciones de lo que está sucediendo con estos pequeños oaxaqueños nos llevan a una indignación que enferma.


Sin embargo la señora Cacho nunca ha utilizado ninguna de las tribunas nacionales o internacionales que están a su alcance para alzar la voz  en pro de estos niños.


Simplemente permanece ajena a estas tragedias que avergüenzan al país entero. 


La señora nunca ha ni levantado la voz, ni movido un dedo.


Mucho menos escrito una línea.


Y es que estamos en presencia de otra gran ironía.


Presenciamos a una periodista que no hace periodismo. 


Cacho no escribe ni en diario nacional o extranjero alguno.


Estamos frente a una periodista cuyo trabajo y periodicidad son ausentes.


Pese a que tiene  todas las posibilidades de narrar la aberrante tragedia de unos niños oaxaqueños, no lo hace.


Y permanece simple y llanamente ajena.


Ese es el verdadero rostro de nuestra heroína de plástico.


La creación hispana de los mass media.


La Salma Hayek del periodismo mexicano. 


No cabe duda... lo mejor que pudo pasar en la vida de Lydia Cacho fue haber sido detenida por la policía judicial poblana.


Y la propia Lydia lo sabe, que de no haber sido por ese hecho lamentable ella seguiría en los oscuros e ignorados sótanos del periodismo quintanarroense...”

 

Hoy con la resolución  de la Corte la existencia de Lydia Cacho queda sin sentido.


Ya no tiene contra quien pelear.


Si némesis simplemente desapareció.


Ahora la “mujer maravilla” del periodismo tendrá que buscar otro “súper-villano” al que enfrentarse.


Pero mientras tanto su vida está vacía.

 

 

QUINTO.- La Corte sufrirá el más lastimoso y deplorable de los descréditos.


El más oscuro de los desprestigios


Tardará por lo menos un lustro en recuperarse de la embestida que desde el día de hoy viernes 30  los medios nacionales lanzarán en su contra.


Protagonizaron un episodio tan desaseado como sórdido.


Como apuntamos líneas arriba: las indecisiones, los cambios de opinión, los tropezones, los traspies, las contradicciones, los desacuerdos jurídicos y personales durante cerca de dos años.


Y de esto sólo los propios ministros son responsables.

 

Mi amigo Mario Alberto Mejía escribió en su Quintacolumna del pasado lunes 12 de noviembre “Dios es priísta”.


Hoy me atrevería asegurar que no sólo es priísta, estoy convencido que Dios es un consumado marinista.
Y como dijera la canción: Sabrá Dios... (y agrego) que vaya a pasar ahora...

 

   

> Columnas anteriores

 

 


       

 



     PUBLICIDAD