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Duelo de Espadas
Edmundo Dantés

condemontec@hotmail.com


 

 


Ganadores y perdedores, 2da parte


El viernes pasado, en este mismo espacio se enfatizó que una victoria de Blanca Alcalá beneficiaría en primer lugar a ella, al gobernador Mario Marín Torres y al edil Enrique Doger Guerrero. La primera por obvias razones, mientras que los segundos por conducir al PRI a la primera victoria en una elección intermedia desde el lejanísimo año de 1989, cuando todavía prevalecía el sistema político de partido único y no había alternancia en el poder.


El Yunque, a través de Antonio Sánchez Díaz de Rivera y sus secuaces, incluidos el “botijas y el chompiras” (Luis Mora Velasco y Juan José Rodríguez Posada) le dieron a la victoria priísta un realce muy especial para el gobernador y el alcalde al basar su campaña en descalificaciones a ambas administraciones y fracasar, lo que demuestra que  Marín Torres y Enrique Doger tienen la aprobación ciudadana, a diferencia de Felipe Calderón Hinojosa y el panismo reprobados no sólo en la ciudad de Puebla, sino en toda la entidad y el país.


El retroceso del panismo lo demuestra el haber perdido en la ciudad de Puebla más de 200 mil votos en poco más de un año, porque arrasó en el 2006 y fue barrido en el 2007. Esto demuestra que la gente percibió en Antonio Sánchez el regreso del paredismo y lo rechazó, como hizo con todo lo que implica el PAN en el gobierno federal o municipal.   


Otra conclusión inevitable del resultado electoral es que José Juan Rodríguez Posada, Luis Mora Velasco y Álvaro Ramírez pueden incluirse entre los grandes derrotados, ya que abusaron de la representación que los miembros del CCE, la Coparmex y la Canacope, respectivamente, les entregaron y la usaron de manera facciosa, con fines políticos, debilitando a las organizaciones que deberían haber defendido.


Hoy, el indebido activismo político- electoral del botijas, el chompiras y de su minicómplice ha dejado a la Coparmex, al CCE, y a la Canacope con escasa representación e interlocución ante los gobiernos estatal y municipal a los que atacaron durante meses, ya que al asumirse como voceros panistas perdieron la autoridad moral básica para seguirse autoproclamando como representantes de la sociedad civil.


En pocas palabras, Mario Marín Torres podrá conducir su segundo trienio sin los chantajes de la IP, mientras Enrique Doger Guerrero terminará su gestión aprobado por la ciudadanía y, de decidirlo así, podría seguir adelante con sus aspiraciones políticas avalado por la gente, que – más allá de las amenazas zavalistas – es la que al final de  cuentas determina si una carrera política continúa o se trunca, como le ocurrió al ex edil y aliado de Antonio Sánchez Moctezuma, Luis Paredes Moctezuma.


La derrota del PAN es la de Paredes Moctezuma y sus aliados mediáticos y políticos, cuyo “capital” quedó exhibido en su real tamaño al ser barrido de la ciudad que mal gobernó hace apenas 3 años. Trataron de hacer que la jornada del domingo fuera un referéndum negativo a la gestión dogerista y fracasaron al carecer de una fuerza real ante la ciudadanía y los votantes.


Ni en la operación política ni a través de la estación de radio que usufructúan, los paredistas lograron arrinconar al priísmo. Incluso, otro fracaso de los jilgueros del ex edil es que se la pasaron diciendo que el PRI necesitaba a Roberto Ruiz Esparza para ganar y su candidato fue relegado al quinto sitio, pese a que Nueva Alianza quedó en tercer lugar en la elección legislativa.


Esto confirma que el ex jugador fue un mal aspirante desde el primer momento y que tuvieron razón quienes se opusieron a su postulación, como el propio Enrique Doger, Humberto Vázquez, Norma Sánchez Valencia, entre otros priístas, pese a que hace pocos meses y ante sus amigos el propio ex futbolista pregonaba que lo apoyaba quien se autonombraba como el “segundo” político más influyente en la entidad, según grabaciones conocidas a nivel nacional.


Estocadas


En Atlixco, uno de los grandes damnificados de la elección es el supuesto secretario técnico del Consejo Político Estatal del PRI y sedicente director del Coespo, Antonio Hernández y Genis, quien no tuvo el valor de competir por la presidencia o diputación de ese municipio y prefirió quedarse en la comodidad de la gris burocracia a arriesgarse al escrutinio ciudadano.


Su cobardía le impidió subirse a la inercia ganadora del priísmo en la entidad y, en consecuencia, el mérito de haber recuperado Atlixco para el PRI recaerá en Rocío García Olmedo y en Eleazar Pérez Sánchez, la diputada y el munícipe electo, respectivamente, mientras que el burócrata Antonio Hernández y Genis se quedará en el mismo puesto en el que está desde el sexenio pasado, lo que significa que ni como funcionario ni como político ha crecido.


Pese al triunfo del domingo, el priísmo estatal debería ser más cauteloso con sus celebraciones y triunfalismos, ya que continúa perdiendo ayuntamientos importantes ante el PAN, como el de San Andrés Cholula, San Martín Texmelucan, Cuautlancingo, Xicotepec de Juárez , Tecamachalco, Tecali de Herrera, Lara Grajales y Huejotzingo, que es emblemático porque el panismo no lo ganaba desde 1995.


Además, a pesar de su desplome electoral en comparación con la votación obtenida en el 2006, el PRD obtuvo una victoria trascendente en Pahuatlán, donde la gente se cobró así el desinterés oficial en solucionar la grave problemática que enfrente este hermoso municipio serrano. La derrota más dolorosa del perredismo sigue siendo Huehuetla, que gobernó durante tres trienios hasta que se la arrebató el tricolor.  

 

 

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