Blanca Alcalá, ¿tlaxcalteca?
Sí, es real.
Hoy en Cambio publicamos su acta de nacimiento que fue solicitada en agosto pasado en el registro público de la vecina entidad.
Es curioso que al inicio de la campaña grupos internos del PRI trataron de usar esta arma para atacar o denostar a la candidata priista a la alcaldía de Puebla.
Los sabuesos de la redacción salieron a confirmar el hecho, nada más por puro y maldito morbo. Insisto, puro y maldito morbo.
Ahora, esta información se podría venir por la borda, debido a que si bien ella es de origen Tlaxcalteca, su vida la hizo en Puebla desde niña y ella cuenta con la ciudadanía poblana, pues fue diputada en la LIII Legislatura en el segundo trienio de Manuel Bartlett. Además, Secretaria de Finanzas, directora de Banobras, en fin. Su vida es más que conocida en este estado.
No obstante, el dato es interesante, sobre todo si va acompañado de documentos, sobre todo si vemos que hubo priistas que trataron de usar la especie de su origen tlaxcalteca para atacarla.
Ella no es la única persona que por azares del destino no nació en Puebla, aunque lo más interesante es que muchos extranjeros son quienes encabezan los principales puestos de elección popular: Humberto Aguilar nació en Poza Rica, Veracruz.
Francisco Fraile, en Oaxaca, al igual que Chárbel Jorge Estefan.
Javier López Zavala, uno de los que dicen que filtró que la candidata Blanca era tlaxcalteca, es de Pijijiapan, Chiapas.
El panista Pedro Gutiérrez dicen que es de Córdoba, Veracruz y ahora quiere ser candidato a diputado por el distrito 2 de Puebla.
Es decir, los nacionalismos o regionalismos son meros actos de fe o los poblanos somos muy pendejos para gobernar —soy poblano, tengo derecho a la autocrítica— o una tercera opción: es demasiado sectarista buscar el origen de cada uno de los abanderados.
Recuerden el caso de Anatere Aranda.
Ella sí es de Celaya, Guanajuato, pero en la práctica es más poblana que los chiles en nogada, las pelonas, las chanclas y el mole.
En fin, mientras son peras o son manzanas, los poblanos buscan siempre minimizar a los oriundos de otros lados, sobre todo si son de Tlaxcala. Ya que el ser poblano implica ya de por sí un cierto grado de racismo y sectarismo, pues es un asunto cultural jodido que se trae en la sangre y en el subconsciente colectivo. Vamos, hay poblanos que son nietos o bisnietos de españoles pero que se siguen sintiendo blancos y barbados. ¿No lo creen? Pregunten en El Yunque y en el PAN, que ahí los apellidos rimbombantes pesan más que los demás.
La guerra por el transporte
¿Se acuerdan de Patricia Leal?
Sí, la mujer fuerte de Rafael Moreno Valle Rosas.
La exsecretaria del Transporte en tiempos de Melquiades Morales.
La coordinadora administrativa al inicio de la actual Legislatura.
La que en la SCT mandó a remodelar su oficina con gasto al erario y por muchos cientos de miles de pesos.
Ella misma, pues.
Bueno, resulta que fue a armar un relajo a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes con una manifestación porque quiere que a una línea de taxis piratas de Zinacatepec se le concesione.
¿Qué? ¿Pirata?
Tanto como las películas que dicen los niños en el cine que se ven mal y tú, como papá te ves mucho peor.
Ah, qué doña Paty.
La derrota de Toño Sánchez
Abundaremos esto el próximo lunes, pero ¿alguien puede explicar cómo le hizo Toño Sánchez, mejor conocido como “El Plátano”, para llevar a la picota a su partido en la ciudad? ¿Cómo se le hace para echar a perder las preferencias electorales?
Sólo Toño Sánchez lo sabe, junto con sus pésimos operadores como Miguel Álvarez Lozano.

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