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La Quintacolumna

de Mario Alberto Mejía

quintacolumna2005@gmail.com


 


 

                                       Los Zetas con un Pie en Puebla

 


Un alto funcionario del área de Seguridad en Puebla me confió hace unos días algo que sonó a novela policiaca: “Los Zetas pueden entrar a Puebla de un momento a otro. Veracruz ya lo tienen en la bolsa. Por ahí se nos pueden meter”.
 Ayer que trascendió la noticia del enfrentamiento entre agentes judiciales poblanos y presuntos sicarios de Los Zetas (según la versión de El Universal) me acordé de lo que me dijo el funcionario y ahora sí le creí.
En esos día, por cierto, publiqué en este espacio una historia que hoy tiene más actualidad que nunca: la del Sibarita, el empresario y Los Zetas:
Ocurrió en Veracruz hace algunos meses.
“Un día, al negocio de un empresario, llegó un joven sibarita acompañado de dos personas.
“Palabras más, palabras menos, el sibarita le dijo al dueño del lugar:
“A partir de este mes me vas a dar cien mil pesos mensuales. Eso te eximirá de pagar impuestos al SAT, al estado y al municipio. ¿Entendido?”.
“El empresario creyó que todo era una broma.
“Entendió que no era así cuando en una comida con algunos de sus pares dos o tres narraron una escena similar.
“Entendió que el sibarita no era un sibarita cualquiera.
“Y que detrás de él no sólo estaban autoridades federales, estatales y municipales.
“Sí, vaya, entendió que esa película ya la había visto antes, pero en el norte del país, allá por Tamaulipas.
“Pero estaba en Veracruz, cerca, inevitablemente, de su Puebla natal.
“Entonces tuvo miedo.
“Un miedo de los que suben de los huevos a las anginas.
“Y se puso a cavilar.
“Y tomó una decisión.
 “Al día siguiente de insomnio habló con otro empresario y le ofreció, en venta, su negocio.
“Éste no dudó y lo compró en el acto.
“No sabía, por cierto, que el negocio iba con todo y sibarita.
“¿Pero quién chingaos -se preguntará el lector- es el mentado sibarita?
“La respuesta hay que decirla en norteño tamaulipeco: “¡Jijo de la chingada, estamos hablando de Los Zetas!”
“Los Zetas y sus corporativos que incluyen abogados penalistas, fiscalistas, administradores de empresas, notarios, arquitectos, ingenieros, contadores y todo lo que usted pueda imaginar.
“Los Zetas que ya andan rondando Puebla –no han logrado meterse todavía- y que vienen con todas las ganas de convertirse en un gobierno alterno.
“Los Zetas y sus sibaritas que hablan inglés, francés e italiano.
“Y no es ficción y no es una película en cartelera.
“Es la pura y mera realidad”.

 

 

 

Otro Lector Sobre Lydia Cacho. “Estimado Mario: admiro su pluma desde hace varios años. Su valentía ante las arbitrariedades cometidas por un funcionario público de alto nivel -el gober- , y su gabinetazo; además de divertirme con muchas de sus irónicas columnas. Hasta cuando vomita baba negra me parece interesante. Sin embargo, hoy quiero decirle que me decepcioné al leer su columna referida a Lydia Cacho. Creo que entre las pocas personas valientes, inteligentes y honestas se encuentran usted y Arturo Rueda.
Todos nos movemos por intereses y usted no me dejará mentir. Todos,
al fin y al cabo, simples humanos...
Ella es una mujer que se ha enfrentado -como usted- al poder y a la
corrupción de las instituciones... ¿Por qué nos pasa siempre que solitos
nos mordemos
cuando no hay que perder de vista que nuestros enemigos
están del otro lado?
 Ella habló de los corrompidos medios de comunicación locales que se
han prestado a los intereses de Mario Marín y es obvio que ustedes no
están entre esos vergonzosos personajes que apenas saben dar maquinazos
en sus columnas.
“De cualquier forma lo seguiré leyendo, al igual que a Arturo Rueda,
porque me gusta el periodismo crítico y bien escrito que nos ofrecen.
Esteban Diez”.
Don Esteban, por ejemplo, no tiene nada que ver con el rencor malsano (¿habrá rencores buenos?) del señor Román, que no se por qué tiene un tufillo a quienes terminaron por secuestrar mentalmente a Lydia Cacho en Puebla.
Don Esteban, es claro, no tiene los intereses de la izquierda profesional local, que, ya sabemos, goza viviendo del erario.
Gracias, señor Diez, por su comentario honesto.
Espero ya no defraudarlo.
Termino esta serie de cartas sobre la escritora y periodista con otra rabiosa misiva firmada por… nadie.
Y es que es muy fácil escribir anónimos cuando se trata de caer en el vituperio.
Qué valientes.
No obstante, va la cartita anónima con todo y su gramática finísima.
Mario (fijate qué casualidad, hasta eres tocayo del ya clásico gober precioso):
 “Sólo diré unas cuantas palabras porque ni la pena vale extenderme y perder el tiempo en explicarte algo que jamás entenderás. Qué pena que te atrevas a mencionar el nombre de un periodista del tamaño de Don Julio Scherer en ese texto  (ja!) que titulas "La izquierda, Aristegui y Lydia son una misma".
“¿Lograrás entender la graaaaaaaaaaan diferencia que existe entre la señoras Lydia Cacho, Carmen Aristegui y tú algún día? Mientras, te recomiendo que busques, leas y trates siquiera de explicarte (como reto personal) lo qué es ser periodista. No me molesto en darte referencias bibliográficas porque hasta pena ajena me da tu caso.
 “Aunque te puedo adelantar algo: PERIODISMO NO ES LO QUE TU HACES. A ESO, DESDE ÉPOCAS REMOTAS SE LE LLAMA CHAYO... ¿DE CUÁNTO FUE EL DEPÓSITO QUE TE HIZO TU TOCAYO PRECIOSO MARÍN PARA QUE SOLTARAS TUS "OPINONES"? QUE PENA ME DAS...”.
Hasta aquí el vómito.
Pues fíjese que usted además de ser anónimo es despistado.
Y es que yo no escribí la crónica que me adjudica.
Su autor fue Arturo Rueda.
¿Qué le parece?
¿Por qué no le manda su comentario pero ahora sí con su nombre?
Sea hombrecito.
O mujercita.

 

 

 

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