Sobre el Arte de Manipular la Realidad
Que un reportero pretenda ajustar la realidad a sus intereses informativos, y que en ese sentido busque acomodar las cosas a su conveniencia, no es cosa nueva.
El problema aumenta cuando la línea editorial de un medio se utiliza para ese fin.
Un ejemplo de esta manipulación lo dio la semana pasada el reportero Edmundo Velázquez, del periódico Cambio.
Veamos.
La noche del martes llegó a la redacción de El Columnista una carta redactada por un grupo de policías judiciales, descontentos con la apatía con la que se han movido en el caso del agente “levantado” el hoy procurador Rodolfo Igor Archundia y el coordinador de la Judicial, Hugo Isaac Arzola.
Al día siguiente -no podía ser de otra manera-, El Columnista dio su primera página a ese tema.
Ese mismo miércoles, el periódico Cambio le dio su última página al mismo asunto, aunque con una diferencia: sin publicar la curiosa carta de los judiciales.
La nota firmada por Edmundo Velázquez decía cosas como éstas: “A doce días de que Puebla se quedó sin un procurador, agentes de la Policía Judicial amenazan con hacer un paro de labores. La medida estaba dispuesta para ayer por la mañana, pero Hugo Isaac Arzola Muñoz intentó operar para que los agentes desecharan sus medidas de presión. A pesar de esto, se prevé que los judiciales próximamente intenten otro paro.
“La principal queja entre los agentes es la falta de cooperación de la PGJ para buscar a su compañero Felipe García Guillén, agente secuestrado en Córdoba por Los Zetas, así como la carencia de representatividad que tiene Arzola entre ellos.
“A pesar de esto, y de que el paro se esperaba para ayer, el jefe de los judiciales apareció en varios medios locales desmintiendo que los agentes buscaran hacer alguna manifestación, protesta o huelga en solidaridad a su compañero perdido”.
Hasta aquí la cita.
Al día siguiente, y contraviniendo la línea editorial de Cambio, que venía insistiendo una y otra vez que los judiciales estaban irritados por la inoperancia de Arzola y de Archundia, el reportero Velázquez se comió ese discurso y sesgó el tema:
“Para los policías judiciales la desaparición de su compañero Alfredo García Guillén es parte de ‘los gajes del oficio’, incluso ayer que se hablaba de un supuesto paro y manifestación en queja por la falta de investigación de la Procuraduría General de Justicia para el caso, los mismos agentes se deslindaron y aseguraron que trabajarían de manera normal, porque ‘un paro nunca se ha visto entre judiciales’.
“La manifestación de judiciales, supuestamente programada para ayer, no pasó de un borrego, mientras los judiciales seguían en sus comandancias, en sus puestos e incluso la versión fue desmentida, ahora por Rodolfo Igor Archundia Sierra. Pero los policías judiciales, entrevistados por Cambio, aseguraron que la Policía Judicial no podría parar, simplemente lo ocurrido a su compañero ‘son gajes del oficio’.
“Nosotros ni nos enteramos de un paro. Nunca se ha visto eso acá. Quizá hay inconformes, pero a nosotros ni nos han invitado a participar, no existe, o no pasó. Hoy todo está muy tranquilo”, comentó un elemento en guardia”.
Ese mismo día, en Intolerancia, el columnista Enrique Núñez reflexionó así sobre ese tema: “El malestar que existe entre los agentes de la Policía judicial está más que justificado.
”Hace unos días escribí sobre la timorata actitud del encargado de la Procuraduría de Justicia, Rodolfo Igor Archundia, quien abandonó a su suerte al judicial levantado en Córdoba, Veracruz.
”Ahora, los amagos de la Policía judicial no hacen más que confirmar que la miedosa postura de Archundia y del propio director de esa corporación, Hugo Isaac Arzola, han provocado la ira de los agentes”.
Cosa curiosa: de un día para otro Cambió sufrió una extraña metamorfosis en su visión del conflicto y hasta se atrevió a calificar de borrego un tema que ellos mismos habían llevado.
(La reflexión de Núñez está mucho más cerca de la realidad que la nota informativa –editorializada- del reportero Velázquez).
¿Ese mismo criterio es el que usaron en el reportaje –también editorializado- sobre los montos destinados a la recuperación de la Vía Atlixcáyotl?
El tono de descalificación utilizado contra Javier García Ramírez, titular de la SDUOP, termina por descalificar a quien los emite.
“Pegar por pegar” no es una buena línea editorial pues la campaña en contra –en este caso de García Ramírez- termina por blindar a la víctima de los “periodicazos” y por dañar al victimario.
Es de sobra conocido por todos que cualquier cosa que haga García Ramírez –cualquier movimiento, cualquier anuncio de obra- es inmediatamente descalificado a través de columnas y reportajes plagados de apodos y supuestos.
En otras palabras: han hecho de Javier García una víctima propiciatoria, según la definición que da el antropólogo y filósofo francés René Girard y que comenta el filósofo Gabriel Andrade: “Girard ha descubierto que los seres humanos logran ponerle fin a la crisis mimética a través de lo que él llama mecanismo de la víctima propiciatoria, o lo que popularmente se conoce como ‘echarle la culpa a un chivo expiatorio’. Mientras ocurre una violencia de todos contra todos, tal como la definió Hobbes, los seres humanos han descubierto que pueden otorgarle un fin a esta violencia substituyéndola con una violencia de todos contra uno. El mecanismo de la víctima propiciatoria puede definirse como la situación en la cual se escoge un individuo y se le atribuyen todas las culpas o malestares por los cuales atraviesa el grupo. El mecanismo debe su nombre a la práctica prescrita en la Biblia, en el libro del Levítico (16: 5-10), donde se ordena tomar dos chivos (‘machos cabríos’), sacrificar uno a Yahvé y abandonar el otro a su suerte en el desierto. Estos chivos cargaban con todas las culpas de la comunidad, y una vez desaparecidos, se esperaba que se llevasen consigo todas las culpas que se les habían proyectado.
”Escogiendo una víctima propiciatoria y eliminándola, se desarrolla una cohesión social entre el grupo. Los miembros de la comunidad dejarán de pelear entre sí si todos se unen contra un ‘chivo expiatorio’.”
Hasta aquí la cita.
Decir que la obra de la Vía Atlixcáyotl está inflada es muy fácil.
Lo difícil es, ya se sabe, demostrarlo.
Maurer Vendió y el Puebla se Salvó. Él lo niega.
Dice que es falsa la versión.
Lo cierto es que Emilio Maurer se deshizo del 5.4 por ciento de las acciones que tenía en el equipo Puebla.
Y lo hizo antes de que la Franja se enfrentara al Veracruz.
Y lo hizo porque tenía la certeza de que el “equipo de sus amores” terminaría descendiendo.
Ya se ve cómo son los amores perros.
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