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Un clásico de lo grotesco
Zeus Munive

zeusmunive@yahoo.com.mx

 


 

 

 

Que sí, que no, que cómo chingaos no

 


Paren su carro señores columnistas, analistas y demás.


El gobernador no hará los grandes cambios, pese a que muchos columnistas se humedecen con sus chaquetas mentales al hacer sus conjeturas de los movimientos en el gabinete.


No señores, no.


Ni tendría para qué hacer esos cambios.


Como dijo Arturo Rueda —el día del tercer informe— a Marín lo que le interesa es cerrar el sexenio con el mínimo de daños posibles.


Y no va a echar a pelear al gallinero en estos momentos.


La procuradora de Justicia, Blanca Laura Villeda, pese a haber vivido el escándalo y pese a muchas cosas, no ha hecho un pésimo papel como se lo quieren endilgar. Es más, le sirvió el escándalo para meter orden.

 

Le hizo bien tener de enemigo a Adolfo Karam, porque ella se fajó los pantalones.


Los golpes a Gerardo Fernández, al secretario de Cultura y al de Turismo son de salva, valen madres.


Ni duelen.


Ni nada.


Son de aire.


Pedir su cabeza es nada.


Es hacerse como el tío Lolo.


Es decir que se es muy crítico y bla, bla, bla.


Interesante sería criticar, por ejemplo, a Javier García Ramírez, quien ha hecho una buena lana. Ha hecho muchísimos negocios con la construcción. Entrega obras incompletas. Además tiene tanto dinero que no pasaría absolutamente nada si es que lo dejan sin chamba.


Es más, hasta lo protegerían, porque él, al finalizar el sexenio será acusado, en caso de que sea un partido distinto al PRI el que llegue a la gubernatura.


Pero seamos honestos, a Javier García nadie lo va a mover.


Ni a Montero, ni a Deloya, ni a nadie.


Sería demasiado tarde.


A lo mejor, eso sí, para abrir un espacio a Valentín Meneses, pues le dan las gracias a Rómulo Arredondo y a éste lo mandan a Carreteras de Cuota y a Víctor Manuel Giorgana, quien se lleva bien con la próxima alcaldesa, pues se podría ir a chambear allá.


No obstante, esa sería otra gran chaqueta mental, porque el único que realmente sabe a quién cambiar es el gobernador.


Todo lo demás es puro cotorreo.


Y no se tome como lo han hecho otros columnistas que el gobernador se ha vuelto el hombre más poderoso del sexenio y bla, bla, bla.


No, no la rieguen.


No vendan esa idea.


Es igual de poderoso que cuando empezó el sexenio. Sí, controla al Poder Judicial y al Legislativo pero no es nada más fuerte ni poderoso como quieren vender la idea. Además, eso en tres años se acaba.


Así que bájenle, que nomás confunden.

 

 

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