Al que quiere ser, le gusta el Aruba
Eduardo Barklay Arce, quien aspira y se comporta como el próximo secretario de Seguridad Pública Municipal, tiene dos debilidades:
La primera es que le encanta la mezcla del aroma a alfombra vieja y a guayaba que desprende El Aruba, conocido table dance ubicado en el bulevar Sánchez Pontón.
La segunda: humillar a los policías municipales y agentes viales sin aún tener el cargo de la secretaría.
El jueves pasado por la noche, Eduardo Barklay salía de disfrutar un rato en el Aruba cuando se topó con su automóvil, un Ford Fusion placas YDL 2644 del estado de Veracruz.
Al coche le faltaba una llanta trasera.
El ex secretario técnico de Seguridad Pública estatal se puso furioso y de pronto sacó un radio de Seguridad Pública Municipal. Llamó a los policías y a los agentes viales exigiendo que se reportaran en ese lugar (afuera del Aruba).
Carlos Cárdenas, jefe de la Policía Municipal, fue reprendido fuertemente por el robo y éste mandó un Pointer con el número 214. También llegaron varios uniformados tanto de Tránsito como policías.
Cuando arribaron al lugar del delito, Barklay amenazó a los policías: “Si en una hora no aparece mi rin y mi llanta, cuando llegue a la secretaría serán despedidos”, dicen que les dijo a los uniformados.
No sabemos si es que los policías corrieron a buscar el rin robado o si es que ellos tuvieron que hablarle a sus cuates de la 46 Poniente o en una tercera opción que se hayan robado otro rin similar al de Barklay, pero a la hora apareció la maldita llanta.
Aún no sabemos si es que verdaderamente él sea el próximo secretario de Seguridad Pública, pero él cuenta con los radios y las claves de Tránsito y de la Policía Municipal.
Desde el lunes de la semana pasada él y su gente se apersonaron en las oficinas de dicha secretaría —en Rancho Colorado— y comenzaron a realizar el proceso de entrega-recepción.
Barklay demostró que el aroma del Aruba, las corporaciones policíacas y humillar al enemigo son su modus vivendi.
Y se aclara que no es molesto que le encante el cotorreo con las chicas del Aruba, eso es lo de menos, se vale y si es su dinero que se lo gaste en lo que se le antoje, lo que llama la atención es que si él está trabajando para conseguir un puesto en la administración municipal, desde antes de que asuma el cargo, ya esté de forma prepotente dando órdenes y abusando.
¿Cómo es que él, quien aún no rinde protesta, ya actúa como si él fuera el elegido?
¿Cómo es que se lo permiten?
¿Cómo es que tiene los radios y las frecuencias de la Policía Municipal y Tránsito?
¿Cómo es que los policías se hincaron cuando lo vieron?
Si a un ciudadano común y corriente le roban una llanta, ¿podrá amenazar a la Policía?
¿Será la nueva forma de gobernar?
¿Acaso de veras está en la puja final por el puesto en la administración de Blanca Alcalá, como se ha dicho, o es nomás prepotencia?
Y ahora, ¿cuánto cobrará?
Con Manuel Bartlett cobró hasta 236 mil pesos al mes y no supo nada de seguridad pública.
¿Será verdaderamente el elegido para suceder a Rolando López Villaseñor?
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