Y Ganó Bailleres. “Debe llegar alguien joven, con estudios de Derecho y una Maestría”.
Estas palabras lo dijeron todo.
¿Su autor?
El gobernador Mario Marín Torres.
¿Su público?
Unos cuantos, contados, personajes de la política local.
Y a buen entendedor, pocas palabras.
Quienes conocen al gobernador entendieron perfectamente por dónde iría la línea.
Supieron, vaya, de qué lado mascaría la iguana.
No, nunca, en momento alguno, Marín mencionó el nombre de José Othón Bailleres.
Sólo se limitó a decir con el balón en las manos: “Debe llegar alguien joven, con estudios de Derecho y una Maestría”.
Y así ocurrió ayer.
Los tiempos no mienten.
A las 7:40 de la noche, en el Salón Presidentes del Comité Directivo Estatal del PRI, allá en la Diagonal, los 26 diputados electos del partidazo se encerraron para obedecer la línea.
Con ellos estaban –no podía ser de otra manera-, Valentín Meneses Rojas, Javier López Zavala, la subcomandanta Paloma Guillén y Laura Alicia Sánchez Corro, quien -oh destino, oh vida- tuvo una relación sentimental en sus años de la Libre de Derecho con quien ya es en la práctica el líder de la legislatura entrante.
Y ahí, frente a los retratos de los presidentes del PRI –de Donato Bravo izquierdo a Juan Manuel Vega Rayet-, se escucharon las divinas palabras que con anterioridad, y ante un reducido grupo, había pronunciado el gobernador: “Debe llegar alguien joven, con estudios de Derecho y una Maestría”.
Pero ahora sí el traje, la camisa a la medida, tuvo nombres y apellidos: José Othón Bailleres Carriles.
Los aplausos no se hicieron esperar.
Tampoco, ejem, las tocesitas nerviosas.
Y todo fue a partir de ese momento una antología veloz de imágenes, recuerdos, palabras y aletazos de caguamo.
Las adhesiones tampoco se hicieron esperar.
Los reconocimientos.
Las frases, también veloces, soltadas al oído: “Siempre estuve contigo, Pepe amigo”.
Eran las 8:25 de la noche cuando del Salón Presidentes, siempre del PRI de la Diagonal, salieron los diputados.
Y ahí hubo dos distintos tipos de emociones.
Bailleres, por ejemplo, salió pleno, dueño del balón y de la noche, y de los abrazos que otra vez, como un río bronco, lo cubrieron de lleno.
Alguien repitió entonces lo que ya se había anunciado pocos minutos antes: “Vamos a Casa Puebla a avisarle al gobernador que ya hubo humo blanco”.
Y el ritual de las camionetas y los vehículos del año se inició.
Todos salieron del estacionamiento del partidazo con la buena nueva bajo el brazo.
No obstante, y hay constancia de ello, la felicidad sólo tenía un rostro: el de Pepe Bailleres, para servir a usted.
Sonriente también, aunque naturalmente seria por momentos, Rocío García Olmedo compartió camioneta con la delegada Paloma Guillén, en tanto que el nuevo líder se fue en la camioneta de Javier López Zavala.
El Bill Clinton de la Cuadra. Quien bautizó a Bailleres como “Bill Clinton” fue el eterno delegado Maximiliano Silerio Esparza.
Y así, tal cual, le dice Paloma Guillén.
Y así, la vida no perdona, le terminarán diciendo todos.
Bill.
Bill Clinton.
Y es que, en efecto, el nuevo líder se parece al ex presidente de Estados Unidos.
Cosas del destino: hasta hace unos meses, Bailleres vivía en Tehuacán una de sus etapas judiciales, y si llegó a la candidatura del PRI a la diputación local fue gracias a Jesús Hernández Barbosa, hijo del legendario Amador Hernández, quien no aceptó la nominación debido a que su corazón estaba en la presidencia municipal.
En ese vacío entró Bailleres, que no fue bien recibido por Félix Alejo Domínguez, hoy convertido en alcalde electo de Tehuacán.
Y es que Félix estaba ilusionado con ganar, pero al mismo tiempo estaba obsesionado con hacer perder a Bailleres Carriles.
Y siempre, día tras día, Félix Alejo trató de minimizar y de ignorar,deliberadamente, a nuestro personaje.
En todos los actos de la campaña de Félix era evidente la intención de desdeñar e ignorar al candidato al diputado.
El mismo Alejo lo expresó así en sus reuniones privadas: “Tenemos que ganar. Eso es lo que le importa al gobernador, pero el pinche Bailleres que se rasque solo. Que le haga como pueda… Ese cabrón no es de nuestro equipo”.
¿Qué cara tendrá este día el presidente electo de Tehuacán luego de la unción de Bailleres?
Como buen maratonista que es, Bailleres ya puede presumir que las carreras de fondo se ganan desde el kilómetro cero, cuando la meta que se encuentra en el kilómetro 42 se ve lejos, demasiado lejos, casi imposible de alcanzar.
Una Puntualización. Me pidió Raúl Castillo que hiciera una puntualización: que no, que jamás, que nunca se ha expresado mal de Guillermo Jiménez Morales, a quien considera su jefe, su guía, su inspiración.
Servido, Raúl.
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