a Mario Montero Serrano, en su dolor.
Sinceramente.
Encuentro en Las Fuentes. Luego de que se celebró la misa en memoria de la doctora Patricia Rossano de Montero, la presidenta electa Blanca Alcalá y el senador Melquiades Morales Flores se tomaron un cafecito en la casa que el exgobernador tiene en Las Fuentes.
Visiblemente consternados por el lamentable accidente ocurrido el viernes pasado, Blanca y don Melquiades salieron de la Iglesia del Cielo y se quedaron de ver en Las Fuentes.
Una vez ahí, el tema de la política llenó la conversación.
No podía ser de otra manera.
Y hablaron de todo.
O casi todo.
Hasta de uno que otro recomendado de don Melquiades para lo que vendrá a partir del 14 de febrero, fecha en la que Alcalá asumirá la Presidencia Municipal de Puebla.
Y precisamente ese día, ya por la tarde, se efectuará la primera sesión de Cabildo en aras de concretar algunos nombramientos que requieren el visto bueno de los regidores.
Al día siguiente, la presidenta municipal realizará su primer recorrido por las Juntas Auxiliares y un día después, el 17, hará con el gobernador Marín su primera gira conjunta.
¿“Fer” Para Policía? ¿Qué quiso decir Humberto Vázquez Arroyo cuando dijo que a la Secretaría de Seguridad Pública del ayuntamiento de Puebla debía llegar “un poblano de Puebla que haya nacido acá y no allá”?
Sencillo: estaba destapando a su socio, compadre, amigo y cómplice Fernando Morales Martínez, hijo de Melquiades Morales.
¿Se imagina el lector a Fer convertido en el titular de esa Secretaría?
¿Lo vislumbra acaso?
Yo soy escéptico, pero la fuente que me lo dijo es de primera.
Por lo pronto hay que decir que esa dependencia, solita, sin meterle mano, deja nada menos que la no menos santa cantidad de doscientos mil pesos al mes.
De Juan Columna. Nuevamente don Juan Columna nos mete en una reflexión informadísima:
“Estimado Señor Mejía;
”Realmente lamentable lo que sucedió al helicóptero del Gobierno del Estado y principalmente a sus ocupantes, lo sentimos todos los poblanos, pero permítame recordarle que a principios de la administración marinista, fueron despedidos injustificadamente dos experimentados mecánicos de helicópteros del hangar del gobierno; José Sierra y Saúl Placencia, la razón era única; eliminar obstáculos a los jugosos recursos ilícitos que provienen de la administración de un hangar, el mantenimiento preventivo y correctivo de esos aparatos es costoso.
”No descarto que, de ser falla mecánica lo que provocó la caída del aparato, sea resultado de la evidente corrupción que opera en el hangar del gobierno estatal, en sus diferentes modalidades; simulación de mantenimiento, inframantenimiento y sobrefacturación para el cobro de comisiones. Desde principios de la administración marinista, el hangar ha estado bajo la ‘estricta administración’ de Francisco Fernández Mora, quien a la vez es administrador general de Casa Puebla.”
Todos Somos Periodista Digital. En aras de hacer crecer a una página insabora y mal escrita como Periodista Digital, una alta decisión mandó bloquear tres páginas realmente informativas: Status, E-Consulta y La Quintacolumna.
Me explico: desde el servidor de la Secretaría de Finanzas –que alimenta a todas las dependencias del gobierno estatal- se está bloqueando el acceso de todo mundo a las páginas referidas.
Esto, diría el poeta José Emilio Pacheco, es alta traición, una vez que la paginita de marras es algo así como el clásico borrachito que canta siempre la misma canción.
De esta manera se pretende inflar en Alexa un globo sin ángel ni nada.
De no ser por las columnas de Alejandra Fonseca, de Jesús Manuel Hernández y de don Enrique Montero Ponce nadie pisaría esa zona.
Ya bájenle.
Los trabajadores del gobierno estatal ya no quiere maíz, lo que quieren es ver otras páginas de mayor interés periodístico.
Por cierto: el Periódico Digital es una página sui géneris pues crece en épocas de vacaciones y baja en tiempos de polémica.
Todo un caso.
Una Aclaración Feliz. Don Alejandro Manjarrez me mandó este mail plagado de información, cultura y buena prosa:
“Mario Alberto:
”En primer lugar te deseo que seas feliz en compañía de los tuyos. O como decía el otrora famoso Barrios Gómez: salud e inmortalidad.
”Ahora el dato ‘legislativo’: el diputado que se le fue encima al panista Óscar Vera fue Roberto Pozos Cuspineira (cetemista y colaborador de Víctor Manuel Carreto). Desde aquel encuentro en la ‘arena parlamentaria’, a Pozos se le quedó el mote de ‘kid kiloguatito’.”
A propósito del accidente ocurrido el viernes pasado, don Alejandro me permitió difundir la columna que escribió al siguiente día de que en Santa Rita Tlahuapan una docena de personajes estuviera a punto de morir debido a un “helicopterazo”. Dicha columna, hay que decirlo, no fue publicada porque se quedó “atorada” en las “galeras” de Síntesis y Forma parte del libro Armonías y discordancias, cuyo autor es Alejandro C. Manjarrez.
Los suertudos*
Por Alejandro C. Manjarez
Quién será el suertudo que tuvo a Dios de su lado? ¿Mario Alberto Mejía, Amado Camarillo, José Yitani Maccise, Miguel Reyes Razo, el general Sergio Ayón Rodríguez, Moisés Carrasco Malpica, Felipe Flores Núñez, Domingo Becerril, Carlos Ramírez Cardoso, Rogelio Calzada, Salvador Flores o Saúl Plascencia?
Es obvio que todos ellos y también el gobernador Melquiades Morales Flores. Esto porque pocos pueden contar lo que se siente durante y después de un accidente en helicóptero; un aparato que así como levanta el vuelo igual puede caer como si fuese una máquina de escribir.
Mario Alberto Mejía percibió el olor de la adrenalina en los momentos de peligro, hormonas que en ese instante paralizaron el sistema nervioso de los pasajeros. Dice Mario que ahora ya sabe a qué huele la muerte. Y estoy seguro que su sentido periodístico lo puso atento a todas y cada una de las reacciones de sus compañeros de vuelo y caída. Quedó impresionado del accidente, en especial de la serenidad del gobernador. Habrá que leer su crónica.
A Miguel Reyes Razo se le manifestaron los rostros y la dulce mirada de su madre, hijos y nietos. Cuando vio la bola de fuego reflexionó largamente sobre el valor de la vida. “Dios, Dios, Dios”, se dijo. Y la magia de la mente, del espíritu, lo mantuvo firme o, como diría su madre, le ayudó a no “atorcantarse”, es decir, a conservar la calma. “Salta tu primero gobernador”, le ordenó a Melquiades Morales Flores. Después buscó su libreta de apuntes, o sea la bitácora de su vida. Y siguió al mandatario. Ya en tierra firme, en lo que podría ser en un acto de responsabilidad profesional, pidió y obtuvo sus lentes que se habían quedado tirados en el interior del helicóptero: tenía que escribir la nota que estaba preparando.
Pepe Yitani pensó en Dios: “qué se haga lo que tú digas”, le dijo en la décima de segundo que, una vez pasado el percance, le pareció una eternidad. “La fe me movió. Sentí que allí estaba la mano de Dios librándonos del peligro. De inmediato pensé en llamar a mi familia. Y así lo hice porque deseaba informarles que todo estaba bien. No quería que se asustaran cuando las noticias informaran del percance. El gobernador y sus colaboradores se portaron de maravilla. Estaba muy preocupado por nosotros. Me dijo que sentía mucho lo ocurrido ya que él nos había invitado. No te preocupes, le respondí. Tú no tienes la culpa. Fue un accidente.”
De haber podido, Carlos Ramírez Cardoso hubiera fotografiado a Dios: lo sintió; dice que lo tuvo cerca, muy cerca. “Hay que ser mejores”, pensó en esos instantes. Reconoce que lo único que le dio miedo fue la posibilidad de dejar su vida inconclusa y estar a punto de conocer la oscuridad. “Son jalones de oreja, Alejandro. Con menos, varios ya se hubieran muerto. Sin embargo, el accidente me permitió confirmar que existe el más allá. Fue muy difícil, algo muy cabrón. Vi el madrazo total, de frente, atrás del gobernador. Si tú quieres ver a Dios vestido de casualidad, vístelo así. No fue un golpe material sino emocional. ¿Melquiades? Es un hombre que vale la pena; es un iluminado, un elegido. Es un tipo que conoce y sabe de lo que se trata la vida. Está probado. Si él llegara a temblar, ¡aguas!, cambio de sistema. ¿Qué tengo la camiseta puesta? No, lo que tengo puesto es la piel”.
Según las estadísticas el 82.6 por ciento de los accidentes en helicóptero son fatales, 92 por ciento se deben a errores de pilotaje. Pero en Santa Rita Tlahuapan quedó constancia de que el piloto (Salvador Flores) logró atemperar esos sangrientos números. Su maniobra salvó a la gente. Hizo lo que tenía que hacer en medio de una polvareda que los siguió como si se tratase de la sombra que presagia catástrofes. Mario Alberto y Felipe Flores se dieron cuenta de esa mala jugada de la naturaleza. Incluso lo comentaron poco antes del choque con la “obra negra” en cuyas vigas se “atoró” la nave. De otra forma ésta hubiera caído al suelo y tal vez hasta explotado. Después del bamboleo provocado por los jalones a la puerta que no quería abrir, todos pudieron saltar los dos o tres metros que los separaban de la muerte. El piloto fue el último en salir. Y el gobernador el último en alejarse del lugar: lo hizo hasta que Salvador (un nombre por cierto apropiado para la ocasión) fue rescatado. Después el fuego consumió los restos del aparato y se comió al polvo, a la sombra de la tragedia. Gracias a la amarga infusión preparada por los lugareños para “espantar al susto”, sólo quedó lo dulce que la vida nos permite saborear.
Todos estamos de plácemes porque, en esta ocasión, la buena ventura pudo derrotar a la siempre inesperada fatalidad.
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