Informe en lo Oscurito. No podía haber mejor escenario.
Los diputados federales y los senadores panistas no llegarán.
Las invitaciones al Congreso local son reservadas y en la entrada habrá un letrero que rece: “Nos reservamos el derecho de admisión”.
La radio y la televisión locales no transmitirán.
En pocas palabras, el de este día será un informe en lo oscurito.
Que nadie sepa, que nadie vea.
¿A qué se debe tanta clandestinidad?, se preguntará el lector.
A algo muy simple: a que es mejor solos que mal acompañados.
Es evidente, ante tanto misterio, que el gobierno estatal prevé una jornada convulsionada.
Y es que no podía ser para menos.
Eduardo Rivera no es Rafael Micalco y es seguro que en el mensaje panista haya una que otra sorpresa.
Por lo pronto, los asesores del gobernador aconsejaron que a una menor exposición habrá una menor repercusión de todo.
Al final del día ya se sabe que los medios locales, casi todos, serán como Luca Brazzi, el perro chihuahueño que está convertido en el columnista de moda: todo silencio, toda complicidad.
+++Este día, al terminar el informe del gobernador, la dirigencia estatal del PRI organiza una comida en el Camino Real.
¿Asistentes?
Blanca Alcalá, Beatriz Paredes, Valentín Meneses, Maximiliano Silerio Esparza y la “Sup” Paloma Guillén.
Gorrones, absténganse.
+++Por cierto, y hablando del PRI, a partir del uno de enero cosas extrañas están sucediendo.
De un momento a otro más de cien trabajadores fueron cesados.
Y las redes telefónicas y de internet se vinieron abajo.
Nada sirvió para nada.
Hay pánico en casa.
¿Cuánto tiempo durará la crisis?
Fer Morales: entre el Ajo y el Agio. El ex diputado Fer Morales no hace mal sus cuentas.
Nosotros somos los que nos equivocamos.
No.
Por supuesto que no.
Qué barbaridad.
Si Fer llega a la Secretaría de Seguridad Pública del ayuntamiento de Puebla, cosa en la que se esmera todos los días, recibirá sin meter la mano algo así como 200 mil pesos, pero no al mes, ¡a la semana!
Y eso sin contar los excelentes negocios que él, con su agudeza mental, puede hacer desde ahí.
Ejemplos: renta de helicópteros, con comisión por fuera; compra de armamento, con comisión por fuera; compra de seguros de vida, con comisión por fuera; compra de uniformes, con comisión por fuera; compra de vehículos (motos y autos), con comisión por fuera; compra de lo que a usted se le ocurra, con comisión por fuera, etc.
El caso es que Fer está más que interesado en llegar a Seguridad Pública para recuperar los negocios que se perdieron cuando el gourmet Humberto Vázquez Arroyo dejó la dependencia.
Y por eso, más que nunca, está dispuesto a hacerle una guerra sucia a su primo Chucho Morales Jr., que también aspira a esa posición.
Los escrúpulos de Fer, ya lo sabemos, son pocos y ambiguos.
Y eso le da derecho a recurrir a papá cada vez que el sol se oculta, como es el caso.
Por eso, faltaba más, está dispuesto a vender el alma al diablo –por enésima vez- para sacar una tajada más allá del término sensacional.
Sobra decir que el área más extensa del gobierno municipal es Seguridad Pública, una vez que ahí trabajan más de dos mil personas y cobran unos cuarenta aviadores.
Todos, ejem, y cada uno, algo así como seis mil pesos mensuales.
Y como los aviadores son de casa, los 240 mil pesos mensuales se le quedan al de hasta arriba.
En este caso, si la de Juquila se la hace buena, al mismísimo Fer.
Y qué decir de los negocios rupestres.
Esos son mejores.
Que el cabo Archundia quiere una patrulla… Cóbrele usted 5 mil al mes.
Que el sargento Chocorrol desea una motocicleta… 3 mil al mes.
Que Lopitos no tiene para la gasolina… Es cosa de Lopitos.
Que la patrulla de Gutierritos se quedó sin llantas… Que Gutierritos lo resuelva.
Pero este es apenas uno de los deseos de fin de año de nuestro querido Fer.
De ahí, si Juquilita lo quiere, brincará a la diputación federal por Ciudad Serdán.
Y de ahí, coño, todo mundo lo sabe: Casa Puebla le queda chica.
Pero eso, ahora, es lo que menos importa.
Lo que más, y ya lo convenció el gourmet, es ir por la Segucha.
O Seguridad Pública Municipal como también le llaman.
Una más: Fer, cauto como es, sigue feliz al frente de su casa de empeño en Puebla, Estado de México y la zona de Iztapalapa
Y es que le da magníficos rendimientos.
No en balde cobra los intereses más altos y da, sí, los plazos más cortos.
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