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La Quintacolumna

de Mario Alberto Mejía

quintacolumna2005@gmail.com


 

 

 

El Jucio y el Prejucio (o de Cómo se hace Política en Puebla). Hace unos días, la presidenta municipal electa, Blanca Alcalá Ruiz, le presentó dos propuestas al gobernador Mario Marín Torres para que de ahí salga el próximo secretario general del ayuntamiento.
En estricto orden, Alcalá sugirió a Víctor Manuel Giorgana Jiménez, director de Carreteras de Cuota, y a César Pérez López, que cobra en la Secretaría de Gobernación.
Fuentes confiables revelaron al quintacolumnista que el gobernador Marín miró las dos propuestas y se limitó a mover la cabeza de izquierda a derecha en un gesto de franca reprobación.
Y así, seguramente, se lo hará saber a Blanca Alcalá.
No obstante, dejó escapar un comentario que empieza a darle la vuelta a la ciudad: “Prefiero a César que a Giorgana”.
Se preguntará el lector conmigo: ¿A qué se debe el juicio o, mejor dicho, el prejuicio?
Dicen los que saben, que en la puja por la candidatura del PRI al Senado de la República, en el 2006, Víctor Giorgana se fue por la libre en sus aspiraciones y no consultó en Casa Puebla.
Y que lo mismo hizo ahora que apoyó con todo a Blanca Alcalá en los afanes, logrados por ella, de llegar al Palacio de Charlie Hall.
Diría con tino el escritor y periodista español Manuel Vicent en un reciente retrato que hizo del alcalde madrileño Alberto Ruiz Gallardón: “La ambición de un político se considera una virtud siempre que no la descubra el adversario en la fase inicial”.
Así, pues, en esta lógica del poder local, César Pérez es el menos reprobado porque, hay que decirlo, es el que menos se ha movido.
Luego de que tuvo un papel importante en la administración municipal marinista, Pérez desapareció del escenario y no figuró en su momento, ni después, en la lista de funcionarios de primer nivel, una vez que Mario Marín llegó a Casa Puebla.
Se dijo en su momento que algo había hecho mal y que eso había sido suficiente para que fuera expulsado del paraíso.
A su llegada a Gobernación, Mario Montero Serrano lo rescató y le abrió un espacio menor, pero al fin espacio.
Queda claro que de llegar Pérez López a la Secretaría General, la mediocridad y la poca visión llegarán con él a despachar donde hoy lo hace Ignacio Mier Velasco.
También es claro, o parece ser, que el gobernador le pedirá a Blanca Alcalá una tercera opción que, como van las cosas, podría ser la definitiva.   

 

 

 

Alta Política y Bajas Pasiones. Un fantasma recorre el Congreso del Estado: el fantasma de la exclusión.
Al más puro estilo priista, los priistas pretenden dejarle a los diputados del PAN –los únicos de auténtica oposición- las peores comisiones y comités.
Y hay quienes dicen: “A esos amargados no les den nada. Que chillen como marranos”.
Estos son los nuevos tiempos que se viven en el Legislativo.
Tiempos de exclusión y de bronca callejera.
Y estos asuntos, ya se sabe, se suelen arreglar a navajazos.
Por eso, a navajazo limpio el coordinador de los diputados del PAN, Eduardo Rivera Pérez, está tratando de arreglar las cosas para que los priistas cumplan su palabra en dos temas: la rotación de la mesa directiva y la distribución de comisiones.
Veamos.
En la legislatura que hace unos días regresó a su casa –el camposanto-, el PAN tuvo nada menos que a diez diputados, cuatro de los cuales encabezaron el mismo número de comisiones.
Hoy que con trabajos llegan a ocho diputados, la cuota tendría que ser cuando menos de tres.
¿Y qué decir de los satélites del PRD, PT y Panal?
Según su escasa votación, y recurriendo a la célebre regla de tres, alcanzarían la presidencia de una comisión por bancada (“bancada”. Así les llaman aunque sólo sean dos gatos).
¿Y Convergencia?
¿Y Carolina O’farril?
Propongo desde aquí que una de las del PRD se divida en dos y le toqué a la diputada cuando menos un cachito.
Pa’ ver qué se siente.
El resto de las veinticinco comisiones y comités en disputa quedarán en manos priistas y, por si fuera poco, pero faltaba más, la mayoría porcentual será tricolor.
Por cierto: en la legislatura anterior nadie se dio cuenta de que Pericles Olivares fue, además de Presidente de la Gran Comisión, titular de la Comisión de Gobernación.
Hoy, se dice, esto no ocurrirá, pues José Bailleres Carriles sólo presidirá la primera.
Es cuanto, señor presidente.

 

 

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