Y sí, voilá, me Escribió el Secretario Montiel. Unas cuantas líneas, pero sabias, me envió desde su exilio francés en Puebla el doctor Alejandro Montiel:
“Mario Alberto:
“Gracias por las citas de Norbert Elias, te recomiendo otro texto de Alan Viala que profundiza sobre la cour au XVIIeme… lo leímos profundamente en los cursos con Chartier.
“Saludos
“Alejandro.
“P.s. Y por supuesto comparezco mañana (hoy).”
Hace ocho días me mandó este recadito el secretario Montiel.
Además de ser una especie de Rey Midas invertido, que degrada todo lo que toca, cada que se mueve se equivoca.
Siempre está en otra parte, nunca donde debe estar.
El recadito electrónico, de pésima sintaxis y confusa intención, es prueba de lo anterior.
El falso secretario vive en otro mundo, sólo así se explica que mi escrito del 13 de febrero en el que cuestiono su actuación como funcionario público pagado con dinero del erario, sea respondido con una pedante recomendación bibliográfica: “te recomiendo otro texto de Alan (sic) Viala que profundiza sobre la cour au XVIIeme…”
No sabe, pues, dónde está parado.
Sin embargo, al equivocarse, acierta.
Confirma mi suposición de que es un alucinado que se cree un cortesano francés del siglo XVII.
Diether Nohlen, el estudioso de las instituciones, afirma en su célebre Diccionario que en sociedades insuficientemente desarrolladas la personalidad de los individuos determina la calidad del funcionamiento de las instituciones que encabezan.
Y dice más: que las psicopatologías y la falta de competencias administrativas de los jefes pueden destruir instituciones y/o organizaciones con largas historias de funcionamiento exitoso.
Este es el caso de Montiel y la Secretaría de Cultura, que recientemente cumplió 25 años de existencia sin que mereciera conmemoración alguna por parte del titular.
A diferencia de lo ocurrido con el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Puebla, que nació el mismo día y año que la Secretaría, y que, en cambio, conmemoró debidamente su fundación institucional.
Pero no es únicamente la falta de respeto a las tradiciones institucionales.
Sobre todo es la increíble –histórica y singular- ineptitud de Montiel, que en unos cuantos meses ha desmantelado programática y organizacionalmente la Secretaría.
Además, ha logrado poner en contra suya a prácticamente todos “sus” mandos medios y superiores.
Se ha peleado con todos, ha ofendido a todos, se ha aislado y ahora sólo tiene a cuatro colaboradoras incondicionales con las que pretende sustituir la estructura orgánica de la Secretaría.
Prueba pública de su confusión mental y mediocridad fue su penosa comparecencia ante la Comisión de Cultura del Congreso.
Montiel logró unificar en contra la suya –es un gran creador de unanimidades adversas- las críticas de todos los partidos políticos representados.
Quiso burlarse y pasarse de listo y salió regañado de manera humillante por la diputada panista Leonor Popoca.
Montiel evadió por incapacidad y por temor casi todas las preguntas de los diputados y no respondió a los cuestionamientos.
Jamás utilizó los diez minutos que el protocolo le garantizaba para defenderse y exponer sus ideas.
Renunció al privilegio de cerrar la sesión con un mensaje final y sólo alcanzo a tartamudear un agradecimiento por la paliza que le propinaron los diputados.
Las fotografías de Montiel de ese día, especialmente la de Rodolfo Pérez, de Intolerancia Diario, son devastadoras por la capacidad de develación psicológica.
En la foto de Rodolfo podemos ver cómo cae la máscara de funcionario y aparece el verdadero rostro del secretario Montiel: el de un hombre derrotado.
Queda para los estudiosos de la psicología este caso.
¿Qué pensará de sí mismo este hombre?
¿Carecerá por completo de respeto a sí mismo y de la conciencia del ridículo?
Releo su recadito electrónico del 14 de febrero y, ahora, me parece conmovedora su posdata:
“P.s.: Y por supuesto comparezco mañana”.
También en esto se equivocó.
Porque todos los días comparece, todos los días muestra su histórica incapacidad.
En fin.
Yo me dispongo a continuar mi relectura del maestro Emilio Carballido: “¡Silencio, pollos pelones…!”.
Por cierto: su admirado Alan Viala no se llama Alan, sino Alain.

El Día del Amor, Según Montiel.
Vea el lector el maravilloso boletín de prensa girado por la Secretaría de Cultura a propósito del 14 de febrero:
“La Secretaria de Cultura ofreció velada de lujo este 14 de febrero.
“Con buena música, mucho sabor y romanticismo se festejó a los enamorados este 14 de febrero en Casa de Cultura.
“Luciendo un lleno, en punto de las 18:00 horas, el patio central de Casa de Cultura fue el escenario en el que se presentó, a ‘Erick Aztorga y su grupo’, quien sedujo a decenas de enamorados con su buen ritmo y sabor.
“A ritmo de las tarolas, las tumbas, las maracas, el bajo, la flauta y el requinto, el público disfrutó de una extraordinaria velada, música sudamericana, fue parte del nutrido repertorio que las parejas de enamorados corearon y aplaudieron cada melodía. Abrigando con una cascada de aplausos el término de este magno concierto.
“Posteriormente la velada continúo en la Sala Luis Cabrera, con la participación de la ‘Trova Universitaria’. Con dieciocho años de trayectoria y con presentaciones en Latinoamérica, Perú Bolivia, Chile Argentina, Estados Unidos y Canadá, esta agrupación ofreció concierto de lujo.
“En punto de las 19:30 horas la Sala Luis Cabrera corrió el telón, al compás de la música Cubana, baladas, y boleros, los 12 jóvenes virtuosos integrantes de esta orquesta musical, hicieron gala de su virtuosismo, compartiendo con el público de la buena música.”
¿Secretaría de Cultura?
Ja.
Secretaría de la Cursilería.
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