La luna y las estrellas
¡Qué buena noticia!
El hecho de saber que vamos a ver y disfrutar de la luna y las estrellas, de verdad que es muy buena noticia.
Saber que con colocarnos en algún punto de la zona de Los Fuertes, entre las 7 y las 11 de la noche mañana miércoles, estaremos disfrutando gratuitamente de un eclipse de luna sin necesidad de adquirir equipos costosos, aunque el museo Imagina invita a tener un mayor acercamiento con los astros a través de catalejos, telescopios y una pantalla gigante que colocará para el efecto.
¡Qué maravilla!
Los astros no serán inalcanzables.
Ojalá que después de disfrutar de este espectáculo, los poblanos podamos disfrutar de nuestros propios astros, que se vuelven inalcanzables pese a ofrecer un trato directo de campaña en campaña.
Sí, nuestros astros políticos que van por el mundo, ahora hasta convertidos en conferencistas y asesores de políticos.
¡Ah, qué mundo!
Que la verdad es que con calles seguras, agua, y luz al corriente, a la gente no le preocupa un mayor acercamiento con sus astros políticos.
Claro, pesa el encarecimiento del bolillo, de la leche, de la carne, de la luz, del predial y de tantas y tantas cosas, que solo conduce al atribulado asalariado a demandar mejores salarios y oportunidades.
Pero volviendo a la luna y las estrellas, será tal el sabor del misterio de apreciarlos sobre el firmamento, que se da por seguro que la sociedad de entre las 7 y las 11 de la noche se desconectará del mundo y de su realidad.
Serán 4 horas en las que solo observará hacia arriba.
Hacia abajo solo para buscar si se reproducen los billetes en cualquier bache o banqueta fracturada.
Pero queda la pregunta: ¿y después del eclipse?
La realidad.
La elección de un tercer peritaje para conocer de qué murió el señor empresario en los separos de la policía.
¿Cómo acomodará la alcaldesa a tanto ambulante?
¿Los chicos del Centro Escolar se tomarán la recomendación del gobernador Marín de no hacer trampa?
¿Se controlará tanto desmán en la zona de Los Sapos?
Tantas y tantos pendientes que bien cabe la pregunta. ¿ahora por dónde?
La respuesta es por lo primero: siendo muy responsables de lo que se habla, se promete y se asegura.
Responsables hasta para hablar por teléfono con los cuates.
¿A qué le tira?
Sea responsable antes de que sus propias palabras se conviertan en su verdugo.
¡Prepárese!
Que no se la cuenten.
Usted prepárese y relájese para disfrutar del firmamento, la luna y las estrellas.
Lo que mañana le brindarán los astros, olvídese de que alguien se lo pueda ofrecer.
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