Elba Esther y la Puebla obsecuente.
Era obvio que iba ocurrir algo semejante.
Pero la realidad siempre rebasa a cualquier especulación.
Para describir la efervescencia, el furor y la exaltación que desató la visita de Elba Esther Gordillo a Puebla tengo que remontarme a las raíces históricas de la idiosincrasia poblana.
Fue el propio General Ignacio Zaragoza quien en plena intervención francesa afirmó que los poblanos colaboracionistas merecían que se voltearan los cañones y estos se dirigieran contra la ciudad de las CÚPULAS.
Pelagio de Labastida y Davalos Arzobispo de Puebla encabezó todo un movimiento social y político para recibir a los invasores.
No había otra ciudad más entregada a la intervención que la propia Ciudad de los Ángeles.
Durante la visita de Maximiliano de Habsburgo sucedería lo mismo, el clero poblano y la oligarquía local recibieron al emperador austriaco “Bajo Palio”, es decir bajo las cuatro astas que sostenían un manto precioso y así entró a la Catedral.
El entreguismo con que algunos grupos de la derecha, la extrema derecha poblana, así como algunos medios de comunicación recibieron a Elba Esther Gordillo solo me hace rememorar a los sectores retardatarios del siglo XIX.
De hecho están mitificando a “la maestra”.
Por favor ¿quién es Elba Esther?
Elba Esther es la matriarca de un sindicalismo tan siniestro, como perverso y vergonzoso.
Por supuesto nadie puede dejar de reconocer la estatura maquiavélica de “la profesora”.
Pero esta se debe a la debilidad política de Felipe Calderón.
No es un efecto político propio.
De hecho se ha probado que el Partido Nueva Alianza ni siquiera convoca a los propios maestros, sino que basa su imagen de fortaleza en amarres que hace con otras fuerzas políticas y sociales.
Las cifras reales, las estadísticas nos demuestran que el Partido Nueva Alianza no ha crecido. Se ha mantenido estancado.
La imagen que Elba Esther Gordillo presenta ante la opinión pública nacional es la de una mujer perversa al servicio de sus ambiciones, filias y fobias personales.
Hace un par de meses la revista “Día Siete” que acompaña los domingos al diario “El Universal” hizo una encuesta entre sus lectores:
¿Quienes son los personajes más queridos y los más odiados del país?
Andrés Manuel López Obrador fue el más querido y al mismo tiempo el más odiado.
Es decir una enorme cantidad de lectores votaron por el tabasqueño como “el más querido”, pero al mismo tiempo otro tanto número de votantes lo eligieron como “el más odiado”.
Pero luego de la figura del Peje fue Elba Esther Gordillo quien ocupó el lugar de “la más odiada”. Y ningún voto obtuvo como “la más querida”.
Como efectivamente lo apuntó ayer Mario Alberto Mejía esto no se trata ni de popularidad, ni de ver quien es la más aceptada.
Pero esta percepción social, de ser una mujer maquiavélica, tarde o temprano, repetimos tarde o temprano habrá de menguar su fuerza política.
Hoy es la invitada especial en muchas celebraciones políticas, pero mañana será la “apestada”, la invitada “non grata”.
Hoy en el sexenio de “Felipe, el Débil” la maestra Elba Esther goza de una fuerza que nunca tuvo en los sexenios priístas; es una victoria momentánea, como lo es todo en el juego azaroso de la política, la gran rueda del poder.
LA GRAN MATRIARCA DEL FRAUDE Y LA MAQUINACIÓN ELECTORAL.
El periodista Ricardo Raphael, columnista de “El Universal” y autor del libro “Los Socios de Elba Esther” documentó los mega fraudes electorales que realizaron los operadores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en el 2006.
Por ello en un análisis periodístico tenemos que preguntarnos:
¿Qué representaría para Puebla que Elba Esther se convierta en la jefa política absoluta del estado?
¿Qué representaría?
Si Moreno Valle llega a ser el candidato a gobernador del PAN, como todo apunta, es obvio que no libraría una batalla electoral tradicional.
No. Para nada.
Aquí estarían esos operadores que Ricardo Raphael llama “los socios de Elba Esther”.
Los mismos que Beatriz Pagés en la revista “Siempre!” describió como “Las Abejas Asesinas” del Panal.
Si Francisco Fraile, Rafael Micalco, “Violenta” Lagunes y Eduardo Rivera piensan que Moreno Valle guardará algún tipo de gratitud o lealtad al PAN están muy equivocados.
Si llega a ser candidato, al inicio de la campaña llegará a Puebla un equipo electoral directamente del Panal y en cuestión de horas el panismo tradicional y sus cuadros emblemáticos serán desplazados.
ELBA ESTHER Y RAFAEL: LAS ENORMES SIMILITUDES.
Los intereses de Elba Esther no son los intereses de Puebla.
Los intereses de Moreno Valle tampoco.
Ellos están en luchas personalísimas.
Comparten esa sed insaciable de abrevar de las fuentes del poder.
Para ambos el fin justifica todos los medios (habidos y por haber).
Hoy cuando esta pareja se une y quiere dirigir los destinos de Puebla el interés de CÚPULA es el de ofrecer una lectura periodística y no mitificar a “la maestra”.
Si Moreno Valle llega a ser el candidato a gobernador esto representaría el exterminio del panismo tradicional, pero también del priismo.
Para ellos nada importa, más que sus personalísimos intereses.
Habrá un enorme desdén y desprecio por todo aquello que represente la cultura política local.
Habrá también una cacería de brujas contra todos aquellos que “osaron” criticar el proyecto del delfín elbista.
Será, como lo apuntamos en alguna ocasión, una lucha de Elba Esther contra Puebla.
EL HIPERFUTURISMO DE LOS MORENOVALLISTAS.
Pero hoy en pleno furor, en la completa exaltación los morenovallistas ya cayeron en el juego del hiperfuturismo.
No del futurismo, sino del hiperfuturismo.
Juran que Rafael será el candidato.
Perjuran que será el próximo gobernador.
Y que ya instalado en Casa Puebla, así como lo hace Peña Nieto desde Toluca, lanzará su pre candidatura a la presidencia de la República.
Y que en el año 2018 será el mandatario de la nación.
Eso dicen los morenovallistas.
Eso dicen.
EN SENTIDO CONTRARIO A LA HISTORIA.
Algún día cuando se recuerde la visita de Elba Esther se recordará como muchos sectores, así como algunos medios de comunicación, mitificaron su presencia.
Una presencia que es contraria a los intereses de Puebla, contraria incluso a la historia de este país.
Como en su momento lo fueron la intervención francesa y la visita de Maximiliano.
La Puebla obsecuente y dócil de siempre.
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