Todas las derrotas de Armenta.
El pasado sábado con gran despliegue propagandista los priístas encabezados por su dirigente estatal Alejandro Armenta Mier eligieron a aquellos que habrán de representar a Puebla en la asamblea de Aguascalientes.
El grupo selecto es una mezcolanza de todo lo que hay en el tricolor poblano: desde los grandes patriarcas del revolucionario como Guillermo Jiménez Morales y Manuel Bartlett Díaz, operadores brillantes como José Alarcón y Silvia Tanús, hasta una serie de bodrios carentes de pensamiento, lógica y sentido político.
Pero gracias a esta pre asamblea pasó inadvertida la nota de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación falló a favor de Acción Nacional en el caso del municipio Felipe Ángeles.
El máximo tribunal electoral del país no encontró “ni elementos, ni sustento” para el recuento de los votos de aquella elección extraordinaria.
Es decir la demanda del PRI no tenía ni pies, ni cabeza, desde el punto de vista jurídico.
Fue un mero recurso que se metió para llenar el requisito.
El proceso extraordinario de Felipe Ángeles se suponía que era un proceso de trámite, un pre laboratorio rumbo a las federales de 2009.
Pero sobre todo era la primera elección que tocaba conducir a Alejandro Armenta Mier.
Nunca antes otro dirigente partidista había entrado con el beneplácito expreso del gobernador en turno.
Por supuesto en su momento todos, todos, fueron palomeados por el primer priísta, pero aquel discurso en que el gobernador Mario Marín habló sobre la persona, la trayectoria y la capacidad de Armenta fue inédito en este tipo de unciones.
El mensaje del mandatario fue más allá del mero protocolo y se inscribió en el contexto de lo personal y lo afectivo.
Era el espaldarazo más grande que hubiera recibido dirigente alguno.
Se esperaba mucho, realmente mucho de Alejandro.
Pero con el tiempo comenzó la decepción.
El proceso en Felipe Ángeles, una elección extraordinaria que se suponía sin problemas se fue convirtiendo en una pesadilla para el presidente del CDE.
Para empezar se suponía que la región que Felipe Ángeles era un feudo de poder de Armenta.
Fue presidente municipal de Acatzingo, diputado por ese mismo distrito.
Conoce como la palma de su mano todos los municipios, juntas auxiliares, inspectorías y rancherías de aquella región.
En el mapa de la geopolítica poblana se presumía que ese era el coto de poder de Alejandro.
Más aún la elección extraordinaria de Felipe Ángeles fue objeto no de inyecciones, sino de verdaderas transfusiones de recursos: dinero, programas sociales, apoyos y más apoyos.
Fue un verdadero despliegue de poder del estado, que se hizo tras bambalinas.
Y sin embargo fue un despliegue totalmente estéril.
El priismo aseguraba el triunfo en el feudo de su nuevo dirigente, las reuniones se sucedían una tras otra en la sala de juntas del edificio tricolor en la Diagonal.
Sin embargo, los operadores políticos de Armenta no supieron ni ver, mucho menos leer el contragolpe político.
Como en el futbol, la política también tiene contragolpes, y ahí fue donde Rafael Moreno Valle apareció en el último momento bajando recursos federales y amarrando todos los cabos sueltos.
Y hay que subrayarlo, los comisionados políticos de Armenta nunca supieron ver lo que Acción Nacional estaba cocinando bajo la mesa.
La aparente indiferencia y apatía de los pobladores de Felipe Ángeles hicieron que los enviados de Alejandro se confiaran.
Ante su jefe juraron el inminente triunfo.
Ese episodio de Felipe Ángeles destacó sobre todo que Armenta Mier carece de operadores políticos.
El recurso ante el Tribunal Electoral fue nada más para (en palabras de Germán Sierra) hacerle al “tipitoche”.
Pero este viernes el Órgano Jurisdiccional falló a favor de Acción Nacional, con lo cual queda como firme el triunfo de su alcalde.
Otro de los factores que han sido contraproducentes para la trayectoria de Armenta Mier lo han sido sus “inventos políticos”.
Sus “criaturas”.
Sus dos principales lanzamientos políticos han demostrado en el primer caso un escaso oficio político, en el otro una completa nulidad.
Una es muy popular, el otro terriblemente impopular e indeseable.
La primera es Blanca Alcalá, el segundo es Félix Alejo.
EN POLÍTICA LAS AMABLES SONRISAS TIENEN FECHA DE CADUCIDAD.
La alcaldesa de Puebla Blanca Alcalá surge como una figura cobijada, protegida y auspiciada por la Secretaría de Desarrollo Social de Armenta.
Su triunfo es incuestionable, irrefutable, pero los poblanos ya comenzaron a cansarse de la sonrisita, las declaraciones amables y gentiles, las poses de una buena alcaldesa.
Durante 5 meses, casi medio año, es decir el 15 por ciento de su trienio, Blanca Alcalá ha hecho excelentes relaciones públicas.
Pero nada más.
De las obras, los proyectos y los megaproyectos simplemente nada se vislumbra.
Pero sobre todo hay que destacar que las primeras acciones de Alcalá le habrán de restar puntos en esa otrora arrolladora popularidad que han presentado las encuestas del diario “Intolerancia”.
Los poblanos ya dicen “…Lleva 5 meses y no ha hecho nada…”
Y sobre todo hay un punto que se ha vuelto muy desfavorable para su gestión.
Los parquímetros, de entre los más caros del país, se convirtieron en un efecto político “Bumerang”.
Durante semanas la concesión a la empresa Jajomar fue objeto de innumerables titulares, columnas y notas.
En todas se señaló a un oscuro y turbio Enrique Doger como el gestor y protector de esta concesión.
Pero la misma concesión finalmente fue sostenida, aprobada y reimpulsada por Blanca.
Es decir primero construyeron un súper villano y luego terminaron por secundarlo.
Los parquímetros tendrán un elevado costo político.
Los poblanos están acostumbrados a estacionarse libremente, sin limitaciones, ni prisas.
Todavía no se ha dicho cual será la cantidad de uniformados que se destinarán a vigilar el cumplimiento con estos parquímetros, cuales serán las sanciones; aún no se modifica el reglamento correspondiente para estipular las sanciones o multas a las que se harán acreedores quienes rebasen el tiempo permitido.
En fin han dejado decenas y decenas de cabos sueltos.
Y todo esto en medio de una medida terriblemente impopular e innecesaria.
Innecesaria para los poblanos, quienes ven estéril e inútil la instalación de estos parquímetros.
Y esta alcaldesa, hay que recordarlo, es una de las criaturas políticas de Armenta.
El otro “invento” de Alejandro es el edil de Tehuacán Félix Alejo Domínguez, una desgracia de la picaresca local, una tragedia para su Partido, un rotundo y completo fracaso.
Y Armenta (no debemos olvidar) fue quien los creó.
SE ACABÓ LA POLÉMICA: TV AZTECA TUVO QUE CEDER.
Como si fuera un apasionante juego de su equipo la Franja, Ricardo Henaine se anotó con una chilena un gol, al hacer que Televisión Azteca subiera en 11 millones de pesos la oferta para transmitir los partidos del Puebla.
Con esto se cerró la polémica y demostró que de negocios, indiscutiblemente sabe y sabe muy bien.
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