Poder de camarilla, desprestigio personal
En la crónica que TV Azteca (nacional y local), Reforma, Cambio, La Quintacolumna y Contraparte publicaron sobre el evento en que Mario Marín Torres tuvo que dejar inconcluso el corte del listón inaugural de la exposición de Puebla en Casa Lamm, ante el fuerte repudio ciudadano que su presencia sigue generando, pese a las encuestas de Javier Sánchez Galicia, Roy Campos, entre otros, que tratan de maquillar la realidad diciendo que la gente ya olvidó el caso Cacho o le creyó a la tremenda corte el cuento de que violaron los derechos humanos de la periodista, “pero nada más tantito”.
Lo cierto es que el repudio de los asistentes a Casa Lamm, la negativa de Felipe Calderón (otro político muy desprestigiado) y el hecho de ser uno de los gobernadores que menos confianza la inspira a la gente, entre otras situaciones, demuestran que Marín Torres sigue cargando el lastre que los escándalos nacionales le generaron, pese a los pactos políticos inconfesables, a sus relaciones de complicidad con algunos nmedios nacionales y locales y a los centenares de millones de pesos gastados en “limpiar su imagen”.
Queda claro que se han tirado millones de pesos a la basura para tratar de que el gobierno de Puebla deje de ser visto a nivel nacional como un vergonzoso y vergonzante generador de escándalos, de notas negativas por corrupción, pésimos indicadores de educación, salud, crecimiento económico o muertes que pudieron y debieron evitarse.
La mediocridad y corrupción de la administración estatal ha sido plasmada en los medios nacionales y algunos locales en múltiples ocasiones. Y lo peor para Marín Torres es que la mayor parte del desprestigio, sobre todo a nivel nacional, lo carga él, en lo personal, porque quienes supuestamente son sus colaboradores más cercanos se han deslindado de él o lo han dejado solo en los momentos negativos.
Veamos: desde el caso Cacho hasta la fuga de Casa Lamm, pasando por el escándalo del narcoalcalde de Izúcar de Matamoros y las encuestas serias que lo ponen como uno de los mandatarios estatales con menos credibilidad en el país y que sobresale negativamente por su aspecto físico, la verdad es que nadie de los que comparten con él su poder ha sido solidario en los fracasos o en las críticas.
Marín Torres es especialmente generoso, permisivo con sus colaboradores. Tolera que Darío Carmona García sea un fracaso en la SEP, permite que José Antonio López Malo, Pericles Olivares, Juan José Bretón Ávalos, Alberto Jiménez Merino y Gerardo Pérez Salazar sean incompetentes en el manejo de las finanzas estatales, no puedan atraer nuevas empresas ni empleos y ni siquiera sepan cuidar las inversiones ya existentes.
A Mario Montero Serrano le tolera ser el último en enterarse cuando explotan los problemas, como sucedió con el caso del narcoalcalde o con el secuestro y asesinato de uno de los judiciales que acudió a un operativo a Veracruz. También permite la escandalosa corrupción de Javier García Ramírez y Valentín Meneses Rojas, Carlos Olamendi y Javier López Zavala, quienes al concluir el sexenio estarán considerados entre los nuevos y más ricos de Puebla.
Además, deja que López Zavala esté relegado en las encuestas que el propio zavalismo maneja y publica y, sin embargo, lo sigue manteniendo como su delfín. Incluso, el gobernador ha sido más que comprensivo, sino más bien indiferente hacia el severo traspié que Alejandro Armenta Mier generó en el PRI por la elección en Felipe Angeles.
El problema para el gobernador es que “su equipo” no ha mostrado la misma solidaridad hacia él, porque ninguno ha dado la cara por él o asumido la responsabilidad de los escándalos o los malos resultados de la gestión. Incluso, su consentido, López Zavala, no dudó en culpar a su sucesor en Gobernación, Mario Montero Serrano, del regalo de un predio de La Galaraza a favor del narcoedil Rubén Gil y tampoco lo pensó dos veces para deslindarse del caso Cacho.
Marín Torres le ha permitido a su gente usar al gobierno y lucrar con él, pero le han respondido mal dejándolo solo en los momentos clave y dejando que su prestigio personal decline. Nadie ha dado la cara por el mandatario en los malos momentos, nadie ha asumido los errores o abusos y, en consecuencia, todos se le cargan al Ejecutivo. Por ello tiene una imagen tan deteriorada a nivel nacional.
Estocada
- Marín es el que le carga la cámara de Zavala. Los zetistas de Puebla pueden estar orgullosos, porque al fin tienen argumentos para decir que Marín es el que le carga la cámara a Zavala, como lo demostró hoy la foto que se publica en la página 16 del diario El Columnista, seguramente tomada por personal de la Sedesol, en la que claramente se ve que un embelesado Enrique Marín Torres videograba al delfín en un evento oficial
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