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La Quintacolumna

de Mario Alberto Mejía

quintacolumna2005@gmail.com


 

 

 

             Lo que Elba Esther le Quiso Decir a Doger

 

 

 

¿Qué le quiso decir la maestra Elba Esther Gordillo a Enrique Doger Guerrero cuando Rafael Moreno Valle Rosas lo acercó para que la saludara?
Las palabras textuales fueron éstas: “Si las cosas se te complican en tu partido, esperemos que nos apoyes con nuestro amigo”.
Mujer de muchas palabras, y de mensajes subliminales, la Maestra es hábil para encadenar el sujeto con el verbo y con el complemento.
Al fin profesora.
De ahí que lo que le quiso decir a Doger fue de lo más claro y transparente:
“No le hagas al Tipitoche, renuncia al PRI y vente a ayudar a Rafa en su campaña por Casa Puebla”.
Moreno Valle sonrió.
La Maestra también.
Y Doger hizo lo mismo, pero se quedó dubitativo.
Doña Elba es una mujer de poder y sabe el peso que tienen las palabras.
Sabe lo que significa una expresión así en un momento como éste, en el que Enrique Doger está siendo prácticamente expulsado del partidazo: un día y otro también.
No en balde, la Maestra hizo perder a Madrazo en el 2006, hizo llegar a Calderón a Los Pinos, hizo perder a Jorge Hank en Baja Norte y llevó a Moreno Valle al Palacio lde Xicoténcatl.
Es claro: no es una mujer popular ni es la Madre Teresa de Calcutta.
¿Popular?, Irma Serrano, prima de doña Perpetua, y no es ni regidora.
¿Santa?, mother Teresa, y está muy fría en su tumba heráldica.
No.
La Maestra es simple y sencillamente la mujer más poderosa de México y el presidente Calderón está más que deseoso de que en el 2009 vayan juntos en las boletas.
Ella lo sabe y disfruta su poder.
No podía ser de otra manera.
Doña Perpetua nació para viajar en ese tren desde que a los once años de edad se le enfrentó a su abuelo, el cacique Rubén Morales, le detuvo la mano golpeadora y le espetó de frente: “Usted nunca me volverá a tocar”.
 

 

 

Paco Javier y Mario Marín: los Amigos se Juntan. El ex cantante Francisco Javier Berganza es huésped consentido en Casa Puebla.
Y es que el gobernador Mario Marín Torres de veras lo aprecia.
Quienes saben de la relación son testigos de la confianza que hay entre ambos: bromean, se pican las costillas, comparten ocurrencias.
Los diálogos entre ellos suelen ser frescos y están alejados de la tradicional seriedad política con la que los hombres de poder suelen condimentar su trato.
No hay diplomacia entre ellos: hay regocijo.
De ahí que se busquen cotidianamente.
Ya se por radio, ya sea personalmente.
Un ejemplo de esta amistad se dio el sábado pasado hacia el mediodía, cuando Paco Javier –huésped exclusivo de las revistas del corazón- le habló al gobernador de Puebla:
“-Te hablo para avisarte que voy a ir a la fiesta de cumpleaños de Rafael Moreno Valle.
“-Ah caray. ¿Y no sabes quién más cumple años hoy?
“-No. ¿Quién?
“-Pues yo.
“-Ah. Pues gracias por la invitación. Mejor otro amigo me invitó. (Risas).
“-Estoy en Tabasco, pero voy a celebrar el viernes. Ahí te espero, Paco.”
Francisco Javier nació en Tulancingo, Hidalgo.
Fue priísta.
Colaboró en la (frustrada) campaña a Los Pinos de Francisco Labastida.
Luego se fue al PAN y fue diputado federal.
Hoy es senador por Convergencia y aspira a ser gobernador de Hidalgo.
Es amigo de Moreno Valle, sí, pero es más amigo del gobernador Marín.
Y si las cosas no cambian –y no tendrían por qué cambiar-, el viernes llegará en helicóptero al rancho de Pepe Hanán, allá en Atlixco.
Y a lo mejor hasta le canta “Las Mañanitas” al gobernador.

 

 


Gracias a Rafa Durán por la dedicatoria de un texto en prosa (publicado el domingo en El Heraldo de Puebla) que no muchos serían capaces de escribir.
Estoy de acuerdo con sus conceptos y su manera de ver el periodismo.
Entiendo su pesadumbre ante un escenario gris y mediocre.
Aplaudo su actitud de volver a salir a la calle.
Y es que, querido Rafa, la vida está en otra parte.


  

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