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Duelo de Espadas
Edmundo Dantés

condemontec@hotmail.com


 

 


¿Catarsis o confesión?

 

 

 

Mucho se ha comentado del coloquio Entre-Medios, que sirvió como una catarsis, con la que algunos se permitieron reconocer errores, tendencias e insuficiencias, mientras que otros trataron de autojustificarse apostando más al desconocimiento colectivo de lo que hacen que a su propio trabajo diario.

 

En lo personal, pienso que no debería ser el mismo gobierno estatal que armó y luego ocultó (con poco éxito ambas triquiñuelas) la conjura contra la periodista Lydia Cacho, el que haga que los trabajadores de los medios confiesen sus errores o se justifiquen por lo que dicen u ocultan.

 

Para ser más claro: Javier Sánchez Galicia y lo que representa carecen de cualquier autoridad profesional, moral o periodística para juzgar o calificar a cualquier espacio informativo o hacer que los reporteros, fotógrafos y o columnistas se evalúen, ya que no es buen comunicador quien basa su “estrategia de medios” en la cooptación, en el manejo discrecional e indiscriminado de los fondos públicos, en la amenaza y la filtración para golpear no a los adversarios de su jefe, sino a los suyos.

 

También es lamentable que no sean las propias empresas informativas poblanas las que convoquen a este tipo de eventos y le den una visión no solamente local y catártica, sino también nacional, internacional y hasta de capacitación, porque la gran mayoría de los reporteros, analistas, columnistas y fotógrafos deben su formación a sí mismos y no a la preparación que el medio en que trabajan les haya dado, de acuerdo a los objetivos particulares del mismo.

 

Coincido con muchos en que los medios están abiertamente vinculados en la guerra política, en detrimento del propio periodismo, que debería ser crítico, ético, objetivo, profesional y, sobre todo, con temas de verdadero interés social, porque mientras a la gente común lo que menos le interesa es la elección federal del 2009 o la sucesión del 2010, la gran mayoría de los espacios informativos está muy ocupada en esos asuntos y su línea editorial es fijada con criterios partidistas o de grupo, no sociales ni periodísticos.

 

Inmersos en la disputa entre grupos y partidos por el 2009 y 2010, los medios pueden ser (y son) usados como arma política y esto iría en detrimento de la credibilidad de cada uno, ya que en cualquier guerra una de las primeras bajas es la verdad. Entonces, el reto de cada espacio debería ser mantenerse leal a sí mismo y a sus lectores, radioescuchas o televidentes, para no perder su confianza.

 

Sería recomendable que cada espacio informativo fijara su propia línea editorial conforme a la problemática social del momento y a las necesidades de su audiencia, en lugar de privilegiar intereses políticos o individuales, aunque esto no es posible en este momento y no lo será, hasta que se regule totalmente cómo deben los distintos niveles de gobierno y partidos distribuir el dinero público con que promocionan sus acciones o propuestas.

 

Porque mientras permanezcan en el limbo, en la discrecionalidad y en el desconocimiento de la mayoría de la sociedad la cantidad y condiciones en que una administración gubernamental firma un convenio de difusión con un espacio informativo, dichos acuerdos seguirán usándose para castigar o premiar a determinado medio.

 

La mayoría de las columnas periodísticas no es de interés colectivo o informativo, sino particular. Cada una cumple con un objetivo (político, la mayor parte de ellas) determinado, de acuerdo a su autor, al medio o a un personaje partidista, ya que sus responsables no siempre siguen los criterios editoriales del diario y estos espacios de opinión suelen usarse como vías para enviar o recibir mensajes. 

 

Y aunque se piense que la situación de los medios es particularmente difícil, polarizada y partidizada en Puebla, la realidad es que a nivel nacional existe un contexto muy similar, con diarios, estaciones de radio y televisoras que abiertamente apoyan al PAN – gobierno (la gran mayoría) o al PRD (la minoría), ya que la disputa presidencial del 2006 sigue y solamente se reedita cada vez que se debate un tema de interés nacional, como la reforma energética.

 

   

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