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Duelo de Espadas
Edmundo Dantés

condemontec@hotmail.com


 

 


Los retos del futuro Gobernador

 

 


En la historia siempre han existido personajes con una luz propia, misma que les brinda la trascendencia de situarse dentro de los anales sin distingo de tiempo y lugar, sin embargo, la historia siempre es escrita por la tirana fracción victoriosa que se impone al paso del tiempo; puede que tiempo después haya unos cuantos que intenten dilucidar lo que verdaderamente sucedió y se toparán con el inmenso e invisible monolito del costumbrismo que les advierte que nada diferente sucederá a lo ya escrito, así es, pareciera que igual que en los escenarios descritos por George Orwell en su libro “1984”, no importa cuanta disidencia exista en torno a una realidad social, el sistema siempre vencerá como consecuencia de la ambición desmedida de poseer más y más poder. Veamos cual es la realidad del entorno y de ahí estudiemos los retos de él que está por venir.


Usted podrá preguntarse ¿qué sentido tiene mencionar esto? ¿Dantés se ha vuelto loco? ¿Qué tiene que ver lo anterior con el futuro Gobernador?


Tiene que verlo todo estimado lector, desgraciadamente mientras se va acercando más y más la elección (aunque falten 2 años) no se vislumbra otra cosa más que el interés de ser, de estar, de asirse al pecho una banda que como por arte de magia te confiere poderes inimaginables. Mientras tanto, unos y otros le apuestan a su gallo y se la juegan desde hoy (los que son leales) con quien puede ser, sin tapujos, haciendo amarres en los cafés que han sido víctimas de mil conspiraciones por demás bobas y sin sentido; los jóvenes seducidos a entregarse de tiempo completo a una intentona de quien podrá hacer la diferencia, víctimas de su inexperiencia se dejan envolver por las promesas de verse como aquel que puede ser.


 Dentro de las organizaciones de mercados, ambulantes y todo tipo de comerciantes empiezan a llegar los emisarios de uno y otro candidato a decirles que: “no se equivoquen, los buenos somos nosotros. Sino al rato el candidato se va a sentir de que no lo apoyaste desde el principio”.


Al mismo tiempo, políticos de poca monta y de bajo perfil empiezan a realizar sus grillitas, a venderle su lealtad a uno y a otro, empiezan a introducirlo a su círculo “al próximo señor gobernador”, aún cuando saben que traen la agenda apretada para ir a venderle la información de la reunión a la otra parte y decirle que siempre han estado y estarán con él.


En su soledad el Gobernador seguramente cavila cual será su mejor opción, ¿a quién apoyar? ¿Jugársela por el partido o por la comodidad que garantiza la imposición?¿Pero si pierde Puebla y ahora lo recuerdan no solo por los escándalos, sino por haber entregado la plaza y en consecuencia Peña Nieto se la cobra y no le da permanencia política?¿Y si llegara Doger, respetaría el pacto de no agresión, mensaje que ha enviado en varios ocasiones?¿Y si opta por un tercero en discordia que lo haga quedar bien con Dios y con el diablo, aunque esté consciente de que todavía está verde y va a perder?. Nunca sabremos las respuestas a todas las preguntas que Marín en su soledad puede hacerse, solo sabremos el día en que Marín acuda al destape estudiando sus gestos, cuál fue su decisión y si fue solamente suya.


Por otro lado, las columnas se convierten en puños que golpean incesantemente a uno y a otro rival, siempre tratando de influir en el disgusto de uno y el agrado del otro. Especulando sobre lo que pueda pasar, no solo por el hobbie de estudiar escenarios políticos, sino con la firme intención de ocupar el espacio como herramienta de disuasión para propios y extraños, creyendo que así inclinarán la balanza de la opinión hacía uno u otro. Todos esfuerzos fútiles. En principio la decisión será de unos cuantos, al final será de todos.
Ahora, ¿Cuáles son los retos del futuro Gobernador? ¿Qué tiene que ver esto con los mismos?


Mientras usted lee esta columna y mientras yo la escribía hay dos realidades políticas coexistiendo: una es la guerra franca y abierta que hemos iniciado los medios (me incluyo porque es la verdad) y la otra es la luna de miel que viven algunos que no pierden la oportunidad de ponerse como tapete para comprar el afecto del que creen que puede ser. Aquí encontramos el primer reto.


Durante este y el anterior sexenio se ha visto que se Gobierna con los amigos y no con los talentos, amigos por cierto que le ponen caducidad a sus lealtad, pues estos “lame botas” exigen una beneficio directamente proporcional y en igual magnitud al arrastre de su lengua durante su historia. Es decir, el próximo Gobernador debe ser plural, incluyente, sin complejos estúpidos que lo hagan rodearse de ineptos y rateros que lo único que buscan son sus 10 minutos de fama y sus 20 años de solvencia económica. El primer reto del próximo Gobernador es estar consciente de que ganó mediante votos, no de sus amigos, no de los que se confabularon en un café, o los que engañaron con falsas promesas a unos cuantos que se desvivieron en la matraca y el confeti.


El segundo reto es sin duda, desatascar a Puebla del retraso en la que está sumida, es triste ver la capacidad de infraestructura de Estados como los de San Luis Potosí, Chihuahua, Yucatán, Coahuila, entre otros, que se encuentran años luz por delante de nosotros (cuando se supone nosotros formamos parte de los Estados más importantes). Puebla es digno de crecer como lo hizo en los tiempos de Barttlet (aunque se quedó todavía corto), donde el Estado fue uno antes de él y otro después, hablemos de todo el desarrollo del sur de la ciudad, el crecimiento comercial detonado por Angelópolis y San Francisco; en fin, sueños guajiros del ayer que se antojaban para convertirnos en lo que nuestra historia nos invita, en lo que nuestra riqueza arquitectónica convida.


¿Sabe porqué hoy Puebla está como está? Porque ha sido gobernada por una bola de mediocres sin el nervio que se debe poseer para querer trascender. Todo lo que hoy entusiasma es: róbate un poco de acá, jálate otro poco de allá, pártele la madre al que me critica, dale el coscorrón a la vieja. Nunca me cansaré de decirlo: el más grave error del Gobernador, es sin duda, estar rodeado de una bola de ineptos (eso si, son sus amigos) que nunca le ayudaron a trascender. Al final no nada más era parecerse a Juárez sino Gobernar como Juárez.


En fin, el futuro de Puebla se antoja impredecible, el próximo Gobernador como lo dije al principio debe intentar al menos brillar con una luz propia, tal vez no transforma a Puebla como quisiéramos pero al menos, como decía Mitterrand: “La vuelve tan dinámica, que si, se autodestruye en sus paradigmas y tradicionalismos, pero finalmente se reinventa”. Estimados lectores, no nos queda nada que hacer más que esperar.

 

   

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