Inicio >> Columnistas >>La Quintacolumna

Columnistas

   

La Quintacolumna

de Mario Alberto Mejía

quintacolumna2005@gmail.com


 

 

 

     El Capote Poblano y el Compadre

 

 

El más entusiasta promotor que tiene Víctor Pérez Dorantes, titular de la Dirección de Investigaciones Especializadas en Delincuencia Organizada, se llama Pepe Bailleres, presidente de la Gran Comisión del Congreso del estado.
De entrada, hay que decirlo, estos personajes son compadres y gustan de reunirse las más veces posibles en aras de fortalecer su… compadrazgo.
Por eso Bailleres está empeñado en lograr que su compadrito sea considerado en la Procuraduría General de Justicia en calidad de subprocurador.
¿El fin?
Que subprocure (o al contrario: que procure más a menudo) el compadrazgo que los une y que los hace tan felices.
Lo malo es que Pérez Dorantes es tan sombrío y tan oscuro que su arribo a la PGJ seguramente despertará de su justo sueño a don Igor (Archundia), que como procurador hace lo mismo que antes: nada.
Hay que decir que muchas leyendas negras se tejen en torno a Pérez Dorantes.
La que más destaca es la que viven cotidianamente los vecinos que tienen la mala suerte de compartir espacio con la oficina del titular de la Diedo.
Y es que, lo juran hincados, de la dependencia salen gritos ahogados –como de tortura- de quienes son interrogados ahí.
Eso sí: cuando los gritos van en ascenso, los interrogadores ponen una canción del Buki o de Pepe Aguilar.

 

 

 

El Consejero Figueroa Contra los Zombies de Sahuayo. La llegada de Alfredo Figueroa Fernández al Consejo General del IFE es una recompensa al estudio, a la dedicación, a la congruencia y a las actitudes críticas.
Sin hacer concesiones –tan baratas y recurrentes en el ámbito de la política-, Alfredo Figueroa ha venido haciendo una brillante carrera en los organismos electorales.
Su actitud crítica en las mesas de debate –sin debate- que conformaron las diversas etapas del Consejo Local del IFE en Puebla horrorizó a muchos, a grado tal que fue acusado de todo.
(Quien esto escribe no escapó en su momento a la tentación de la crítica fácil en su contra, aunque después hizo su acto de fe público y reculó).
Cómo olvidar a ese funcionario que fue al infierno y regresó con la misma mediocridad a cuestas: Luis Garibi Harper y Ocampo, vocal ejecutivo de la Junta Local del IFE en Puebla, que simplemente no toleraba el ejercicio crítico de Figueroa y en muchas ocasiones se escandalizó por sus propuestas y su manera de llevar el debate.
Hoy, así es el destino, el anarquista Figueroa será jefe del burócrata Garibi.
Entre noviembre y diciembre pasado, el quintacolumnista escribió las siguientes líneas a propósito de la comparecencia de Figueroa ante diputados federales que conforman la Comisión de Gobernación: “Con la segunda mejor puntuación de entre 139 aspirantes de todo el país y de los ámbitos de la academia, la justicia, los medios de comunicación y los organismos electorales, Alfredo Figueroa Fernández tendría que ser elegido por los diputados federales como uno de los tres consejeros ciudadanos que se incorporarán al Instituto Federal Electoral en los próximos días pese a no contar con el aval de alguno de los tres partidos políticos más fuertes.
“Por lo pronto, con su 4.38 –la calificación máxima era de 5-, Figueroa superó a personajes nacionales como el ministro Genaro Góngora Pimentel (4.33), el analista Ezra Shabot (4.24), el politólogo Lorenzo Córdova (4.09), el ex consejero Jaime Cárdenas (4.04), el politólogo Cesar Cansino (3.50) y el ex consejero Mauricio Merino, que junto con María de los Ángeles Fromow, Benito Nacif y Ricardo Valero tuvieron cada uno menos de 3.5 puntos.
“Al puro estilo priista, los diputados federales pertenecientes a la Comisión de Gobernación incorporaron de última hora a 24 aspirantes que habían alcanzado una calificación menor a 4.
“Y es que entre éstos se hallaban nada menos que los favoritos de los partidos que buscarán imponerse a como dé lugar en la sesión de mañana, lo que constituirá una imposición similar a través de la cual llegaron los consejeros encabezados por Luis Carlos Ugalde hace casi tres años, imposición que, por cierto, les sirvió de pretexto a las fuerzas políticas para remover a los indeseables.
“El viernes pasado, Alfredo Figueroa dio una auténtica lección a los diputados reunidos en una de las mesas de la Comisión de Gobernación.
Sin recurrir a la lectura, como muchos sí lo hicieron, habló de la necesidad de revisar la estructura del Servicio Profesional Electoral, pues, recordó, en su interior abundan burócratas salidos de la Secretaría de Gobernación, lo que los hace poco confiables.
“Dijo también que una cosa es la elección en las grandes ciudades y otra muy distinta en los pueblos rurales o suburbanos, una vez que en éstos es práctica común que intervengan hasta las autoridades municipales.
“Otro tema que tocó fue el de la lentitud burocrática en el tema de los recursos de impugnación, ya que prácticamente todos se ventilan una vez que los impugnados ya están en las cámaras de diputados o de senadores”.
Hasta aquí la cita.
Seguramente, una vez que esté sentado en su silla del Consejo General del IFE, el consejero Figueroa planteará la necesidad de revisar la estructura del Servicio Profesional Electoral.
Y es que, como él mismo lo dijo, “en su interior abundan burócratas salidos de la Secretaría de Gobernación, lo que los hace poco confiables”.
¿Cuántos burócratas salidos de los gobiernos federal y estatales están hoy al frente de las Vocalías locales y distritales?
El número horrorizaría a más de diez.
Garibi entre éstos.

 

 

> Columnas anteriores

 

 

 

 


       

 



     PUBLICIDAD