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Gabriel Sánchez Andraca

 

 


 

 



El reto de la chiquillada

 


Los partidos chicos, acostumbrados a las alianzas para mantener su registro, en la próxima elección federal tendrán que atenerse a sus propias fuerzas, pues las reformas electorales recientemente aprobadas, establecen que podrá haber candidatos comunes de varios partidos, pero no alianzas electorales, es decir, un candidato que lo sea de dos o más partidos, no sumará votos para efectos de mantener el registro del partido que lo postuló. Cada partido contará sus propios votos.


En esas condiciones, el Partido del Trabajo, el Verde Ecologista, el Nueva Alianza, el Convergencia y el Socialdemócrata, corren el riesgo de que si no alcanzan el 2 por ciento de la votación total, desaparecerán.
Para que se de una idea del problema que esos partidos confrontan, le diremos que por ejemplo, el Partido Convergencia deberá tener en el estado de Puebla una votación de 190 mil sufragios, casi 200 mil, para aportar una cantidad suficiente, para lograr el porcentaje requerido.


Cada estado tendrá una cuota que aportar, para los diferentes partidos pequeños, a fin de que sumados todos los votos, logren mantener su registro.


TRABAJAR, ES LA UNICA FORMA DE LOGRARLO


Para lo anterior, será necesario que los dirigentes partidistas se pongan a trabajar, intensa y ordenadamente, de lo contrario la próxima puede ser la última elección en la que participen.


Convergencia parece por el momento, ser el único partido, de los que están en la situación mencionada, que se da cuenta del peligro que corre.


Acaba de designar a dieciseis representantes en cada uno de los distritos electorales federales de la entidad, para que se pongan a trabajar organizando comités de base, comités municipales, con miras a las elecciones del año próximo.


año. Saben que si no logran más de un millón de votos a nivel nacional, dejarán de ser partido político.
Ya no podrán tener la vida parasitaria que han tenido hasta ahora, pegados a un partido grande que les garantice la votación necesaria para no desaparecer del panorama político nacional.


A los dirigentes lo que les preocupa, es la pérdida del financiamiento que reciben del IFE y que en todos los casos es millonario.


Algún día tenía que ocurrir ésto, pues la incipiente democracia nuestra, no gana nada con patiditos que siempre están en minoría de edad, que no despegan, que se abrazan al partido grande protector, solo para mantener sus prebendas económicas y posiciones de elección popular.


Algunos de estos partidos, como el Verde Ecologista, PVEM, son verdaderos negocios familiares, que incluso se heredan de padres a hijos.


Otros más, son propiedad de una sola persona, como es el caso de Convergencia, de Dante Delgado y de Nueva Alianza, de doña Elba Esther Gordillo Morales, dirigente vitalicia, pues es propietaria también, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.


En otros, como el Socialdemócrata y el Partido del Trabajo, hay problemas internos, por el control de los membretes que conlleva el control del subsidio o prerrogativas que son recursos provenientes del erario.


CRECEN O SE VAN: HE AHI EL DILEMA


Ya todos están grandecitos, ya deben volar con sus propias alas. Papá gobierno consentidor, no puede seguir apapachando a los “hijitos” que se niegan a crecer mental y fisicamente. O se ponen a trabajar para ganarse una posición respetada y respetable en su vida o simplemente se van. No hay de otra.


Era muy fácil pegarse a las faldas de uno de los tres partidos grandes, cobijarse bajo su manto y obtener así la votación necesaria para mantener el registro. Con presupuesto millonario, los dirigentes bien podían pasarse todo el tiempo campechanamente, sin crecer, pues no necesitaban crecer, porque eso podría acarrearles problemas. Generalmente cuando un partido crece, como creció el PAN por ejemplo, llega gente que luego quiere también candidaturas, puestos de dirección, que quiere desbancar a los que están....y eso no. Vea al PAN, tiene graves problemas internos, después de que había sido modelo por su conducta intachable, por su apego a los santos principios de la religión católica. El PAN, fue como una hermandad religiosa, donde había convivencias familiares para ir a adoctrinar (politicamente, claro) a las comunidades cercanas a la capital.


Llegaron extraños y toda esa paz, toda esa vida de tranquilidad, se acabó. Ellos no querían recibir apoyos del gobierno, pero cuando éstos llegaron a ser millonarios, fueron bien venidos y los pleitos que desde entonces tienen, han convertido el paraiso, en un verdadero infierno.


Con decirle que ya andan acelerados peleándose por la candidatura para gobernador del estado, que tendrá que decidirse dentro de año y medio, por lo menos. Y por andar en esos lances, han descuidado todo lo demás. Es un partido que no crece, que sigue teniendo que recurrir a la piratería, para poder lanzar candidatos a puestos de elección popular, en todos los distritos (diputados) y en todos los ayuntamientos (presidentes municipales, regidores y síndicos) y no le importa de qué partido salgan o qué ideología sustenten. Ellos, que hace solo algunos años, eran los más intolerantes, los más cerrados, los más atrasados.

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